Washington, D.C.– El gobierno del presidente Donald Trump ha intensificado su ofensiva contra las llamadas “ciudades santuario”, con el despliegue de operativos migratorios en Chicago y Boston, urbes gobernadas por líderes demócratas que defienden políticas de protección a los migrantes.
El Departamento de Seguridad Nacional (DHS) ha justificado la acción para detener a “extranjeros criminales ilegales”, quienes, según el gobierno, se han aprovechado de las leyes locales.
Tensión política y rechazo local
El despliegue de agentes federales llega en un contexto de fuertes amenazas por parte de Trump de enviar a la Guardia Nacional e incluso al ejército a estas ciudades, una medida que expertos legales han calificado como “ilegal” y que ha sido rechazada por los gobiernos locales.
En Chicago, la alcaldía restringe la cooperación con el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), mientras que en Boston, el Departamento de Justicia demandó a la alcaldesa, Michelle Wu, por sus políticas pro-inmigrantes.
Según reportes, alrededor de 300 agentes federales se han apostado en la estación naval Great Lakes cerca de Chicago, y en Boston también se ha notado un aumento en la presencia de agentes de ICE.
Los defensores de las políticas santuario argumentan que estas son vitales para la seguridad pública, ya que permiten a los migrantes reportar crímenes sin miedo a ser deportados.
Aumento de las detenciones y cifras alarmantes
Tras la aprobación de un millonario paquete presupuestario para la agenda antimigratoria de Trump, el DHS ha intensificado las detenciones a nivel nacional. Actualmente, más de 61,200 migrantes se encuentran detenidos, la cifra más alta en años.
Un dato alarmante, según el investigador Austin Kocher de la Universidad de Syracuse, es que casi la mitad de estos detenidos (45%) no tienen antecedentes criminales.