Sociedad
Por
Zócalo
Publicado el domingo, 18 de abril del 2010 a las 14:00
Monclova Coah.- Los apóstoles experimentaron momentos de incertidumbre una vez que Jesús murió en la cruz y aún cuando “se les aparece” resucitado, pues luego desaparece de nuevo. Ellos están pescando, de vuelta a su trabajo al que creen conocer muy bien y sin embargo, “aquella noche no pescaron nada”. Es la “noche”, es decir, les falta la Luz que es Cristo, no está ni su presencia ni su acción donde se pueden realizar las obras de los hombres no las del Padre, un proyecto humano, no el divino.
Su postura de autosuficiencia (la noche) es la que determina la infecundidad, el fracaso. Faltan los peces, faltan los frutos porque falta la unión con Él. Olvidaron su advertencia: “Sin mí no podrán hacer nada”. “Muchachos, ¿Tienen pescado?; la pregunta los hace conscientes de su fracaso. “Echen la red a la derecha… pescaron en abundancia; les faltaba la sugerencia del Espíritu sin la cual se elige siempre la parte equivocada (también a nosotros). “¡Es el Señor!”. Ahora sí, Jesús pregunta a Pedro: ¿Me amas más que a éstos? Una vez conscientes los apóstoles (y nosotros) de su fracaso, de su pecado, de su falta de fe, de su pasado, la pregunta es para saber si todo ello no destruyó su amor por Jesús. “Más que a éstos, es decir, más que todo su pasado de poco amor, porque su “nuevo trabajo” requerirá de mucho amor. “Tú sabes que te amo”. “Apacienta mis corderos”. Pedro obtiene su “título” de Primer Papa de la Iglesia. Ahora que ha experimentado la propia debilidad, que ha tenido necesidad del perdón, estará en disposición de comprender y compadecer a los hermanos, y se convertirá en MINISTRO DE LA PACIENCIA DE CRISTO.
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