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Publicado el jueves, 7 de mayo del 2026 a las 03:58
Ciudad de México.- Desde su primer libro, José Revueltas: Una Literatura del Lado Moridor (1979), Evodio Escalante estableció el modelo de lo que debería ser la crítica literaria.
Al abordar la obra literaria de un marxista, el crítico planteaba la presencia del capital como una “sombra” en la escritura de los textos revueltianos donde “la máquina capitalista está metamorfoseada en novela y cuento”.
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Revueltas se las ingenia para, a su manera, oprimir al lector. O sea, mostrarle el mundo cerrado, el mundo de la enajenación que ha construido el capitalismo en México”, expresa en entrevista el también ensayista y poeta (Durango, 1946), a quien la Facultad de Filosofía y Letras (FFyL) de la UNAM rindió tributo este miércoles con motivo de sus 80 años.
El “lado moridor” es la zona en la narrativa revueltiana, donde la existencia se vive bajo el signo de la derrota, la culpa y una muerte inminente o latente.
No tenía más de 12 años cuando Escalante leyó Los Muros de Agua, El Luto Humano y Dios en la Tierra, pero estaban a su alcance en la biblioteca familiar.
No sabía entonces que Revueltas era un comunista y luchador social, un hombre polifacético que escribió nota roja, teatro e hizo cine. Y que pretendía filosofar.
Lo conoció a principios de los 70, durante un congreso de literatura en Xalapa. El autor le regaló un ejemplar de El Apando, y un par de veces pudo visitarlo en el departamento que rentaba frente al Instituto Mexicano de Comercio Exterior, por el cine Manacar, donde Escalante trabajó unos meses.
No tenía aires ni tufo de intelectual, ni de pertenecer a la crema de la crema. Cuando se dirigían a él como “maestro Revueltas”, recuerda, él negaba con la mano y el dedo: “No me llaméis maestro”. Rechazaba esas formas de infatuación.
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Es un modelo para mí”, asegura Escalante. “Y eso no se puede entender, si no se entiende el asunto generacional. La generación del 68 es una época explosiva y de mucho radicalismo. Algo de eso me queda y me gustaría que siguiera. Es un deseo, porque la sociedad consumista lo va a uno domesticando”.
El homenaje en la UNAM lleva la impronta de Revueltas: Evodio Escalante: 80 años del Lado Moridor. Un crítico incómodo, beligerante. Un hombre tranquilo en su vida cotidiana.
“De pronto, cuando me pongo a escribir crítica, sale el demonio, el otro yo”.
Escalante echa en falta que no haya espíritu polemista en México. Aunque llega a darse la crítica, y a veces muy violenta, generalmente el interpelado nunca contesta, se hace como que “la Virgen le habló”.
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Estoy convencido de que las polémicas le dan aire a una cultura. Tanto en filosofía como en literatura, las polémicas son necesarias”, asevera.
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