Coahuila
Por
Javier Flores
Publicado el sábado, 3 de enero del 2009 a las 16:00
Ramos Arizpe, Coah.- “El portar el uniforme de policía debe hacerse con dignidad, responsabilidad y vocación”. Ése es el principio bajo el que ha laborado el capitán Félix Granado Figueroa durante 44 años al prestar sus servicios en diversas corporaciones policiacas de Coahuila.
Orgulloso de su profesión y en el marco de la celebración del Día del Policía, Granado Figueroa recordó sus inicios como elemento de tránsito pedestre en Saltillo, en 1964, motociclista, patrullero, oficial de guardia, para luego asumir diversos mandos en las policías municipales de San Pedro de las Colonias y finalmente en Ramos Arizpe.
“Si dejo de trabajar me muero”, fue la respuesta contundente cuando se le preguntó si todavía no pensaba en el retiro… “ser policía es una vocación y yo creo que no voy a dejar de ejercer mi profesión hasta que en verdad ya no tenga fuerzas y cuando Dios mande”.
Sereno y con el cúmulo de experiencias que le ha dejado la vida, el capitán Félix no duda en afirmar que en estos tiempos la profesión de policía es muy riesgosa por los niveles de violencia que hay en la sociedad y la presencia del crimen organizado.
Actualmente coordinador de Seguridad Escolar en Ramos Arizpe, tiene como encargo capacitar y orientar a 19 personas de la tercera edad, quienes colaboran como elementos de tránsito en las diversas escuelas de esta ciudad a la hora de entrada y saluda de los alumnos.
“Jamás me he arrepentido de ser policía y en ningún momento, en los 44 años de servicio, tuve la intención de dejar el oficio,” y si hay algo que marcó su vida dentro de su profesión fue el accidente ferroviario de Puente Moreno, el 5 de octubre de 1972.
Como policía me tocó auxiliar a los heridos…eran gritos de desesperación, cuerpos entre los hierros retorcidos y muy poca luz, las mismas patrullas iluminaban con los faros… me acuerdo que una mujer gritaba “¿donde está Don Juan, donde está Don Juan?” y alguien le respondió, “ya no lo busque, está muerto, sin piernas, ni brazos…”
Padre de ocho hijos, el capitán Félix reconoció que fue un poco estricto con ellos, sin embargo se siente orgulloso de cada uno de ellos porque han logrado salir adelante. Dos de sus hijos varones siguieron sus pasos en tareas de seguridad pública.
De su esposa, Hortencia López Varela, asegura que en todo momento lo apoyó en su profesión como policía y es una excelente mujer y madre de familia.
A 44 años de servicio, Gallardo Figueroa dice sentirse orgulloso de poder contribuir con pláticas de orientación sobre seguridad y educación vial tanto en escuelas, empresas y elementos policiacos que inician su instrucción.
“Yo pocas veces he faltado a trabajar, no me gusta llegar tarde y poner el mejor de mis esfuerzos en cada tarea que me corresponde realizar, ésa es la vocación que deben de tener todos los policías,” y si alguna vez tuvo que incapacitarse fue hace poco, cuando se vio afectado por una parálisis facial, de la cual ya se recuperó.
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