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Fernando Hernández de la Peña: Impulsor del desarrollo

  Por Lourdes de Koster

Publicado el viernes, 6 de febrero del 2009 a las 16:00


Fernando Hernández de la Peña habla sobre uno de los grandes logros que marcaron a Coahuila: la llegada de GM y Chrysler

Saltillo, Coah.- Economista graduado de la UNAM y pionero en la gestión empresarial de la Región Sureste de Coahuila, Fernando Hernández de la Peña habla sobre uno de los grandes logros que marcaron a Coahuila: la llegada de General Motors y Chrysler, que colocaron a la entidad como uno de los más importantes centros de desarrollo automotriz en el país.

Nunca presintió siquiera la importancia de la gestión que nació de una plática en un desayuno informal con don Pedro Torres Casso, hace más de tres décadas.

Fundador de la Dirección de Planeación y Desarrollo del Gobierno de Coahuila, en la administración de Óscar Flores Tapia, Hernández de la Peña impulsó la llegada de diversos corporativos a Saltillo y Ramos Arizpe, como DeAcero y Soriana, ésta con su tienda ubicada sobre el bulevar Francisco Coss, la primera que se instaló en esta capital.

Es un hombre modesto que ha permanecido fuera de los reflectores durante años; probó el sabor de la política, pero no le agradó mucho y prefirió seguir en la función pública, pero no de un cargo de elección.

Aunque conserva cada foto, documento y felicitaciones enviadas por los primeros directivos de la planta GM y de Chrysler, no vive de recuerdos, porque sigue asesorando y apoyando la definición del rumbo en materia económica que debe seguir Coahuila.

Dice que su familia son su mejor aliento y su base para el crecimiento honesto, profesional y de grandes satisfacciones.

Formal, con un traje en tonos azules, cargado con fotografías y recortes de periódicos de aquella época, Fernando Hernández se encamina hacia la mesa en un restaurante del norte de la ciudad, donde lo citamos para dialogar sobre esta hazaña que él califica como el mayor logro de su vida.

¿Cómo inició el proyecto del fomento de empresas? ¿Quién impulsó la llegada de las armadoras en Coahuila?

“Anteriormente al régimen de Óscar Flores Tapia no había ningún organismo ni dirección que se dedicara a la promoción económica, a nivel federal existían unas cuantas entidades que lo hacían, y el Gobierno federal solamente a través de Nacional Financiera.

“No era prioritario ni el empleo, ni mucho menos la seguridad como ahora, para entonces los gobiernos de los estados muy en especialmente en el que a mí me tocó vivir, era la obra pública y la política.

“Yo le pedí al gobernador (Óscar Flores Tapia) que me dejara una dependencia con las características de la Dirección de Desarrollo, porque no existían las secretarías; hasta el gobierno de Eliseo Mendoza (…) eran puras direcciones, se crearon tres, la de planeación y desarrollo, de la que me hice cargo, pero no existía ningún antecedente y claro planeación y desarrollo se dedicaba a muchas cosas, concernientes a las cuestiones económicas, bancos, plan de desarrollo, aguas, la famosa CEAS.

“Las otras dependencias tenían cuestiones específicas que manejar, por eso se crea la Dirección de Planeación, y una de las primeras cosas que hicimos fue concretar un programa, un apoyo para la promoción empresarial a finales de 1975 y 1976.

“Mis oficinas eran un desastre, anduvimos dos años errantes, en diferentes edificios, hasta que en el 78 se nos dio un espacio muy importante, ahí en Palacio que es donde está actualmente el Salón de Municipalidades, ahí la dirección tenía contacto directo con el Gobernador y ya para entonces habíamos realizado las primeras promociones a nivel nacional y algunas a nivel internacional.

“Lo más lejos que llegamos fue a los Estados Unidos, esa fue la lucha durante los dos primeros años, y en el 78 tomó fuerza esta dirección…”

¿Cómo le hizo para que el gobernador Óscar Flores Tapia creyera en este proyecto, en esta inversión?

“La promoción económica no era el principal cuestión, era manejar vivienda y otras cosas, a todo lo que programamos y lo que hacíamos nosotros le fuimos haciendo un hueco para darle espacio a la promoción y poco a poco se fue dando, y nos fueron creyendo poco a poco, con diversas empresas que enganchamos (…)
claro con General Motors no nos creían nadita, sobre todo el Gobernador, pero empezamos a dar esta promoción y nos empezó a dar frutos (…)

“A través de telefonemas, cartas y a través de folletos en inglés y en español que hicimos uno para cada uno de los municipios más importantes del estado nos dimos a conocer, Saltillo entonces tenía dos áreas industriales Harvester y el Grupo Industrial, era Cinsa, Moto Islo, y empezamos la campaña.

“El primero que se enganchó fue don Manuel Gutiérrez, dueño de DeAcero, quien pidió una cita a través de un amigo común, me habló de las facilidades, porque operábamos la única ley que había de Fomento Industrial, que era viejísima y que hablaba de conceder algunos impuestos y dos, tres ayudas del Gobierno, y le dije lo que les ofrecemos es esto, sin embargo don Manuel quería expandirse y no conocía mucho de Saltillo, la sede estaba en Monterrey.

“Esto fue en 1978, platicamos y buscamos terreno e hicimos el contacto con los propietarios (…) batallamos para que los vendieran porque la mentalidad era otra, ellos querían seguir sembrando sus arbolitos (…) finalmente se compra el terreno de DeAcero y se arma la planta, no es la gran cosa, pero sí la tercera planta en Saltillo que se empezaba a pelear el municipio con Ramos Arizpe, nosotros impulsamos, inclusive, en Múzquiz la instalación de la fábrica de suelas y pieles de Coahuila, con la ayuda de Nacional Financiera.

¿Cómo llega a Coahuila, a la Región Sureste de la entidad, esta gran industria, la armadora de General Motors?

“En 1978 uno de los directivos del Grupo Industrial y yo nos fuimos a desayunar y me dice: ‘Oye muy interesante la campaña que están llevando a cabo, te quiero dar un tip –que fue la chispita– General Motors se quiere instalar en México… una planta de motores’.

“La cita fue en el que era el restaurante del motel El Paso, donde está La Barrica ahora, sólo yo con la persona, que es don Pedro Torres Caso, es el tío del Alcalde (…) me dio datos y me prometió seguir investigando.

“Ni le platiqué a nadie de esto, luego entré en contacto con los directivos de la planta de México, ya tenían una y empezamos las primeras pláticas en México.
Ellos traían cerca de 70 ciudades candidatas para instalar esta planta, la de motores; Saltillo no estaba dentro de ellas.

“Pedro no me dijo eso, pero me resultaba lógico porque teníamos 180 mil habitantes, tres industrias (…) Pero, con esto sacamos un montón de cosas, que gas, que vías férreas.

“A las semanas me piden los directivos una reunión con el gobernador Flores Tapia y él me dijo: “Mira que se vayan a la casa, ahí después de la siesta los recibo”. Y efectivamente, los recibió a las 6:00 de la tarde, ahí en su casa, en Valdés Sánchez e Hidalgo, esa fue casa de don Enrique Martínez, padre, y ahí fue la reunión, ahí le plantearon en términos muy generales a don Óscar (…)

“Le hablaron de su lista de ciudades en las que pensaban establecerse; estaban Monterrey, San Luis, Querétaro, Puebla, les interesaba más Torreón, o sea Coahuila no aparecía en la lista, pero a raíz de esa entrevista ya apareció. Me pidieron (los directivos de GM) aprovechando que vamos a ver al Gobernador, me pidieron un terreno”.

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