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Coahuila

Foro de Sao Paulo, conspiración castrista

Por José Guadalupe Robledo Guerrero

Hace 1 semana

Todo empezó con el Foro de Sao Paulo. Con la caída del Muro de Berlín en 1989, Cuba dejó de ser financiada por la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS), misma que se disolvió en 1991, mostrando el fracaso del socialismo implantado por Lenin tras la revolución bolchevique. Debido a ello, Fidel Castro ideó el Foro de Sao Paulo, que fue fundado en 1990 por el Partido de los Trabajadores de Brasil que presidía Luiz Inácio Lula da Silva con la asesoría, participación y directivas castristas.

El Foro unificó a partidos, movimientos y grupos políticos de izquierda de América Latina y el Caribe, para debatir las estrategias políticas tras el fin de la guerra fría, combatir al neoliberalismo y realizar una integración regional que oponga resistencia al imperialismo estadounidense.

El Foro de Sao Paulo tuvo un éxito vertiginoso, pues en el 2009 había 14 jefes de gobierno de países latinoamericanos que eran miembros del Foro, pero en 2019 se redujo a solo 4, pues casi todos fueron acusados de corrupción. Ante esta situación, el Foro diseñó el Grupo Puebla para renovar planes y recuperar su fortaleza, pues requería del dinero de los países que gobernaban, para financiar elecciones y diseminar la propaganda “comunista” proveniente de Cuba y Rusia. Fue en esta época que tanto la Venezuela de Nicolás Maduro y el México de Andrés Manuel López Obrador se convirtieron en los financiadores de la Cuba castrista y de todos los movimientos izquierdistas de América Latina que luchaban por el poder, utilizando la vía democrática que habían instaurado los neoliberales, misma que desmantelaron una vez que consiguieron gobernar.

También el dinero de las narcoguerrillas les fue de gran ayuda. En el Foro admitieron a los grupos guerrilleros, tal es el caso del Ejército de Liberación Nacional (ELN) de Colombia, y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC,). Esta asociación de narco guerrillas, partidos y movimientos de la izquierda socialista ha sido una constante en todos los países, principalmente en Colombia, Venezuela y México. Por eso, dichos gobiernos han sido acusados de estar asociados con grupos criminales.

El Foro adoptó a Antonio Gramsci, quien asegura que el proletariado no es la base para realizar el cambio como lo había pronosticado Carlos Marx, sino que la cultura de las ideas sería la que haría el cambio. Por eso, la propaganda “comunista” es importante, porque mediante su difusión engañan a la juventud. Adoptaron a Gramsci, porque él niega la importancia revolucionaria del proletariado, debido a que los países latinoamericanos no tienen un partido ni un movimiento obrero organizado y politizado, pues la mayoría de votantes en los países donde han triunfado electoralmente, son desempleados y marginados que habitan en las periferias de las ciudades, pues son naciones tercermundistas, proveedoras de materias primas y mano de obra barata.

Las ideas de Gramsci explican el asalto de las universidades por profesores izquierdistas que enseñan marxismo y difunden la propaganda “comunista” que engaña a la juventud con mentiras sobre la realidad que priva en sus países. Por esa razón, los dirigentes del movimiento del 68 mexicano, se refugiaron en las universidades luego de la masacre de Tlatelolco. Claudia Sheinbaum y los duros de Morena son algunos ejemplos.

En síntesis, la nueva cultura de la que habla Gramsci privilegia la polarización de los ciudadanos, el discurso de odio y la negación de la libertad de expresión crítica, para instaurar dictaduras donde abunda la ignorancia, la pobreza y la criminalidad.

Se dice que los principales responsables del crecimiento del Foro fueron los presidentes estadounidenses emanados del Partido Demócrata; sin embargo, con el arribo de Donald Trump a la presidencia, sobre todo en su segundo periodo, las fuerzas se han equilibrado con la extracción de Nicolás Maduro de Venezuela y su encarcelamiento, para ser juzgado en Estados Unidos por narcotráfico y otros crímenes. Otro caso, es el del presidente de Colombia, Gustavo Petro, que ante las amenazas, habló con Trump para jurarle su colaboración incondicional, haciendo a un lado sus bravuconadas.

Trump sabe, que su principal enemigo es el Foro de Sao Paulo, y está consciente que por sus corruptelas y asociación con las narcoguerrillas, su situación es crítica, pues sin el petróleo de Venezuela, el régimen castrista caerá, por eso insiste en que el gobierno mexicano deje de enviarle a la Habana petróleo como “ayuda humanitaria”.

El Foro se ha dedicado a exportar la “revolución” cubana a los países latinoamericanos, en todos ellos tiene agentes de la inteligencia castrista, que asesoran a sus iguales que gobiernan. La exportación de la revolución, es la idea de León Trotski que lo enfrentó con José Stalin después de la muerte de Lenin, porque Stalin propuso que se aislará a la URSS para implantar el socialismo. Por eso no hay duda, que el Che Guevara era trotskista.

En el nuevo reparto del mundo, cuyo centro de poder e influencia, será multilateral, no tiene cabida el Foro de Sao Paulo, porque su principal objetivo a vencer son los Estados Unidos, que tiene el poderío militar y económico que lo hace hegemónico en el hemisferio occidental.

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