Monclova Región Centro
Por
Grupo Zócalo
Publicado el lunes, 13 de abril del 2026 a las 04:00
Monclova, Coah.- Alrededor del 85% del gas natural que podría explotarse mediante fracturación hidráulica en México se ubica en zonas con alto, muy alto o medio estrés hídrico, lo que implica riesgos para la disponibilidad de agua en diversas regiones del país.
Datos de la Comisión Nacional de Hidrocarburos (CNH) señalan que los principales recursos prospectivos se concentran en tres regiones: Sabinas-Burro-Picachos, entre Nuevo León y Coahuila, con 47% del total; Burgos, entre Nuevo León y Tamaulipas, con 38%; y Tampico-Misantla, que abarca Tamaulipas, San Luis Potosí e Hidalgo, con el 15% restante.
Información de la Comisión Nacional del Agua (Conagua) indica que entidades como Coahuila y Nuevo León presentan altos niveles de estrés hídrico debido a la sobreexplotación de acuíferos, mientras que Tamaulipas y San Luis Potosí registran niveles medios y Hidalgo altos, lo que agrava el panorama para el uso intensivo de agua que requiere esta técnica.
Un análisis del Instituto Nacional de Ecología y Cambio Climático advierte que el “fracking” está asociado con impactos como alta demanda de agua, contaminación de acuíferos, afectaciones al suelo y la atmósfera, así como pérdida de biodiversidad.
El documento detalla que los impactos anteriores, destaca el requerimiento de agua ya que en promedio se inyectan 100,000 y 130,000 barriles de este líquido durante la aplicación de la técnica de “fracking”.
Además, el informe subraya que la extracción de agua para este proceso puede afectar la disponibilidad y calidad del recurso, especialmente en regiones donde ya existe presión sobre los sistemas hídricos.
En México, la experiencia con esta técnica ha sido limitada. Hasta 2021, la CNH tenía registro de al menos 15 pozos donde se utilizó fracturación hidráulica entre 2010 y 2013, aunque organizaciones civiles
estiman que existen miles de pozos que han sido sometidos a este proceso en distintas etapas.
En este contexto, la presidenta Claudia Sheinbaum reconoció que Petróleos Mexicanos no cuenta actualmente con la tecnología necesaria para explotar gas natural mediante estas técnicas, y reiteró que la factura hidráulica tradicional no es una opción prioritaria debido a sus impactos ambientales.
“Entonces, el ‘fracking’ tradicional: entra un pozo y después inyecta agua con estos químicos para romper las piedras y que pueda salir el gas.
Y luego, esa agua se inyecta más profundo que los acuíferos. Ese es el tradicional; ese, nosotros no queremos utilizarlo, porque puede tener problemas”, explicó. La mandataria agregó que se analizan alternativas tecnológicas más sostenibles, que utilicen componentes biodegradables y permitan el reciclaje del agua, con el objetivo de reducir los efectos negativos asociados a la fracturación hidráulica en zonas con estrés hídrico.
¿Sustentable?
Organizaciones civiles, ambientales y comunitarias advirtieron que no existe una forma sustentable de aplicar la fractura hidráulica o “fracking”, luego de que el Gobierno federal abriera la posibilidad de explorar la explotación de gas no convencional mediante esta técnica.
A través de un posicionamiento conjunto, señalan que dicha alternativa representa riesgos comprobados para la salud, el medio ambiente y las comunidades. El pronunciamiento surge tras declaraciones recientes de la presidenta Claudia Sheinbaum, quien planteó la creación de un comité científico para evaluar la viabilidad del “fracking” en el país.
Para las organizaciones firmantes, este anuncio no deja lugar a dudas de que se ha abierto la puerta a esta práctica, lo que califican como un giro político que contradice compromisos previos de no permitir su desarrollo.
En el documento, subrayan: “Explorar una versión ‘sustentable’ del ‘fracking’ puede sonar prometedor en el discurso, pero en los hechos no existe”, al tiempo que se advierte que hay un amplio consenso científico internacional sobre sus impactos negativos.
De acuerdo con estudios citados, los riesgos y los daños de la fractura hidráulica para la salud pública y el clima son reales y van en aumento.
El pronunciamiento contra el “fracking” fue suscrito por una amplia red de organizaciones civiles, ambientales y de derechos humanos, entre las que destacan la Alianza Mexicana contra el Fracking, el Centro Mexicano de Derecho Ambiental, Greenpeace México, Fundar Centro de Análisis e Investigación, CartoCrítica, la Coalición de Organizaciones Mexicanas por el Derecho al Agua, el Instituto Mexicano para el Desarrollo Comunitario, así como colectivos y redes como GeoComunes, Impunidad Cero y el Espacio de Coordinación de Organizaciones Civiles sobre Derechos Económicos, Sociales, Culturales y Ambientales, junto con decenas de agrupaciones comunitarias.
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