Coahuila
Por
Manolo Acosta
Publicado el miércoles, 5 de mayo del 2021 a las 04:00
“ “El vato (Armando) andaba en la calle ese día como si nada, ¡dentro de la casa ‘Pepito’ muerto!”,
decía con enojo otro morador del sitio, luego de darse a conocer que la violencia de Raúl Armando “N”, ya había cobrado una vida.
“El Borrado”, como se identificó, es vecino del lugar y nunca le agradó Raúl Armando, pero el día de los hechos se le hizo extraño verlo tanto en la calle, pues según el entrevistado, el ahora imputado por homicidio salía poco de su casa y si lo hacía era para buscar problemas.
“ “Esa noche salió a comprar una hamburguesa y estaba como si nada”,
narra la persona en relación al comportamiento del asesino de José Emilio García Ibarra, una persona muy querida en ese sector e incluso en aledaños.
También dijo que el pasado sábado por la tarde otros vecinos observaron cómo Carrizales Menchaca, había estado muy tranquilo, incluso tomó el camión, para más tarde regresar a la calle Río Lerma.
No duerme del miedo
Días sin dormir e incluso tener que haber dejado su casa de momento, es lo que vive la vecina de al lado del lugar de la tragedia del fraccionamiento Moderno, pues no puede creer lo que pasó el pasado fin de semana a manos de Armando.
La violenta acción a manos de Raúl Armando hizo que la señora, de oficio enfermera, tenga dos días en casa de su hermana, pues no se siente tranquila, al pensar que el criminal en cualquier momento pueda volver.
“ “No he podido dormir, se me vienen tantas cosas a la mente, e incluso pienso que el alma de ‘Pepe’, andaba vagando por la casa, fue muy violento todo”,
mencionó la señora Yadira, que en los próximos días ofrecerá una misa en memoria del hoy occiso, para que su alma obtenga la paz
Lo extrañan en la ‘Pulga’
“ “Se siente muy triste la ‘Pulga’”, indicó una comerciante del fraccionamiento Moderno, quien se lamentaba por no volver a ver a “Pepe”,
como era conocida la persona asesinada cruelmente hace unos días.
Como cada martes, en la calle Río Bravo se instala una Pulga, siempre el hoy occiso estaba dispuesto ayudar y ganarse unos cuantos pesos, para ganarse un taquito o incluso una caguamita, esas le encantaban dijeron quienes le conocieron.
“ “No se metía con nadie, siempre estaba ayudando a descargar o cargar de nuevo las cosas, cómo le fue a pasar eso”,
narró doña Flor, una dama que también se lamentaba por los sangrientos sucesos a manos de Raúl Armando.
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