Durante toda mi vida periodística, critiqué sin concesión a la partidocracia que ha gobernado nuestro país, eso ha sido de 1980 a la fecha.
La partidocracia, esa “clase política” abundante de rufianes (hombres y mujeres), que corrompieron, prostituyeron y violentaron la vida pública, el Gobierno, sus instituciones, la sociedad y sus valores, y gracias a la participación de todos ha causado tanto daño que costará mucho tiempo volver a remendar ese tejido social, que fue el más próspero y abundante de la historia de México, la época de la post segunda guerra mundiial.
La partidocracia que hoy gobierna a México, es la misma que nos “gobernó” el siglo pasado, a principios del siglo 21 y con AMLO. Esos sinverguenzas tienen el mismo ADN, el mismo origen, la misma escuela, las mismas mañas, y comparten, aunque no lo quieran, los mismos padres putativos.
Por eso no es extraño, que con el narcogobierno de AMLO, se haya desatado la corrupción sin límites promovida desde la Presidencia de la República, y se haya concedido a los cárteles la total impunidad, no sólo para la producción y tráfico de drogas, sino para todo tipo de ilícitos y crímenes, y de paso, la apropiación del territorio dominado.
Tampoco son extraños sus métodos de lucha. La sumisión y la obediencia son los que aprendieron en el Prian donde militaron; y cuando hay que protestar, utilizan el mitin público, aderezado de gritos y consignas, que aprendieron en el PRD y en la Unam, en donde de refugiaron después del movimiento estudiantil de 1968.
Quizás por eso, la clase política mexicana no sabe debatir, nunca aprendió a hacerlo, a ellos y ellas les daban órdenes para cumplirse, no para debatirse… y hasta la fecha. Por eso, sus “debates” en el Congreso de la Unión se componen de gritos e insultos. A qué mas podría aspirar una clase políticamente atrasada, ignorante y falaz?
No por nada, la Presidenta-gerente y su partido Morena, están pensando seriamente en enfrentar los aranceles de Trump con un gran mitin en el Zócalo de la CDMX.
Y por si fuera poco, el pleito entre ellos, protagonizado entre Morena y aliados contra la “oposición” del Prian, está llena de rencillas, resentimientos y resabios. Para muestras basta un botón: Hace semanas le pregunté a un rabioso morenista, por qué le tenía tanto odio al PRI, si él y su padre habían sido priistas. “Si, contestó, incluso un Gobierno priista lo hizo Notario, pero un día encontraron cuentas fraudulentas en su Notaría y lo persiguieron. Por eso odio a esos pinches corruptos”.
¡¡¡Entonces fuera máscaras!!!
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