Espectáculos

Publicado el miércoles, 27 de noviembre del 2024 a las 04:01
Ciudad de México.- La banda Troker, conocida por su jazz fusión con aires de los 70, celebra dos décadas de trayectoria con un audaz experimento musical: Tierra y libertad.
Siempre una banda arriesgada, dispuesta a explorar los límites entre géneros y culturas, en este nuevo álbum el arrojo se manifiesta en una nueva colaboración con mariachis, revisitando con un nuevo sonido algunos de sus temas.
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Es como una fiesta en la que José Alfredo Jiménez, Chavela Vargas, Frank Zappa y John Coltrane están en la misma mesa”, concuerdan el baterista Frankie Mares y el saxofonista Arturo “Tibu” Santillanes a propósito de este disco con el que festejan su 20 aniversario.
El viaje a esta fusión de la banda jalisciense comenzó cuando, en una gira, el público en Europa les dijo que su música sonaba mucho a mariachi, y ellos no entendían por qué.
Luego notaron la similitud en la articulación de los metales; la trompeta, en particular, y, ya de vuelta en México, empezaron a incorporar elementos de forma más consciente.
De modo que en el disco Crimen sonoro, lanzado hace una década, Troker experimentó por primera vez con el jazz y el mariachi, e invitaron entonces a una agrupación femenil para tocar en vivo dos piezas.
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Sonó más o menos bien, pero tuvimos poco tiempo”, opina Mares.
Cinco años más tarde decidieron incorporar de forma plena el mariachi a su música. Esto fue más fácil con la llegada de Cristian García, su trompetista, que provenía de una familia que tocaba el género, y fue capaz de tender puentes entre los dos estilos musicales.
Para Tibu, esta incorporación fue esencial.
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Fue clave que Cristian entrara al proyecto y que él entendiera el lenguaje del jazz de Troker y el lenguaje del mariachi, y también que nosotros, ya más experimentados, le bajamos a las revoluciones, le bajamos a lo ruidoso”, comenta con satisfacción.
García, quien era fan de la banda antes de unirse formalmente hace unos 5 años, se convirtió en el catalizador que permitió que ambas músicas pudieran coexistir en la propuesta de la agrupación.
El nuevo disco, además de jazz y mariachi, permeado por sonidos psicodélicos, da un nuevo aire a piezas representativas de la banda.
Para Tierra y libertad tomaron “Fíjate que suave”, “Mosquita muerta” y “El novio” de su primer álbum, Jazz vinil (2007); “Chapala Blues”, publicada en El rey del camino (2010); “Príncipe charro”, “Tequila Death” y “Arsenic Lips”, de Crimen Sonoro (2014), y “Ofelia”, de Imperfecto (2018).
De acuerdo con la banda, la influencia del mariachi en su sonido se refleja en “timbres, melodías, ritmos, texturas y sampleos”, pero sin caer en estereotipos. Y eso sí, con respeto a los instrumentistas de géneros tradicionales.
En “Príncipe charro”, por ejemplo, incluyen una cita de “La Bikina”, el clásico de Rubén Fuentes. Debatieron cómo incorporarla de una forma que resultara sorprendente y fresca, en lugar de ser un simple cover.
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