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| El escritor acaba de ser reconocido con el Premio Cervantes.

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Gonzalo Celorio, su vida dedicada al libro en la bibliofilia y literatura; un escritor es antes un lector

  Por Agencia Reforma

Publicado el jueves, 11 de diciembre del 2025 a las 04:02


Aborda el actual Premio Cervantes su relación con las páginas, la lectura y la memoria como material literario

Ciudad de México.- La vida de Gonzalo Celorio (Cuidad de México, 1948) ha estado centrada en el libro. Lo ha habitado desde todos sus frentes: como escritor, como divulgador, como amante del lenguaje y como lector incansable. 

Este año esa pasión le fue reconocida en la Feria Internacional del Libro (FIL) de Guadalajara, donde recibió el Homenaje al Bibliófilo José Luis Martínez. 

Vuelve a la FIL, donde presentar Ese Montón de Espejos Rotos y Mi Amigo Hernán, justo cuando acaba de ser reconocido con el Premio Cervantes 2025. 

Este encuentro es un territorio que Celorio ha recorrido desde hace más de tres décadas, un espacio donde ha trabajado, dialogado, leído y celebrado. Ha estado en él desde la primera edición, en 1987, y lo ha visto crecer hasta convertirse en la feria más importante del mundo hispano. 

Fue su asesor literario durante 20 años y ha participado como autor, profesor y editor. Conoce sus pasillos, sus ritmos, su mezcla única de negociación profesional y fiesta cultural. Este año lo enmarcaron dos momentos clave: la presentación de los libros antes mencionados y el homenaje que celebró su vida entre estantes y libros. 

En ese contexto, en entrevista, habla de su biblioteca con el afecto del coleccionista que ha pasado toda su vida reuniendo volúmenes. 

A lo largo de muchísimos años y de muchísimos viajes he reunido una colección más o menos importante, diría yo, porque no ha habido país latinoamericano que haya visitado que no me haya generado el impulso de comprar libros y de irlos cargando por todo el continente hasta que finalmente los he reunido en la biblioteca en la que realmente vivo. 

“Es decir, después de haber desempeñado muchas funciones de carácter académico, como profesor de tantos años, como director de la Facultad de Filosofía y Letras (de la UNAM), como director del Fondo de Cultura Económica, como director de la Academia Mexicana de la Lengua (actualmente en el cargo), ya he llegado a la edad de la jubilación”, precisa. 

Celorio posee una biblioteca especializada en literatura hispanoamericana. Es en ese sitio en el que lee, piensa y escribe, donde conversa con los autores que lo acompañan desde la juventud. 

Tengo la voz muy mermada y también tengo problemas de locomoción, de manera tal que me vi, muy a mi pesar, precisado a jubilarme, y aquí estoy viviendo en esta biblioteca, como diría Quevedo, conversando con los difuntos, que son todos los escritores que están en mis libros y que de alguna forma permiten que mi soledad sea mucho más llevadera y fecunda  “Soy un hombre muy feliz en el ejercicio de la lectura”, confiesa el autor. 

 

Libro y memoria

Esa relación lo volvió un candidato natural para el homenaje al bibliófilo. 

No hay escritor que no lea”, recuerda Celorio, quien con serenidad también se adentra en su propia memoria, la del escritor, la del amante del lenguaje que relata su propia historia en Ese Montón de Espejos Rotos, un mosaico íntimo que define como un conjunto de estampas reunidas en distintos momentos de su vida, cada una surgida sin un plan previo, sin cronología fija y sin notas en papel.  “Las notas las tengo en el alma”, advierte el también autor de Los Apóstatas. 

Lo que hace es sentarse a escribir y dejar que la memoria actúe. Algunas piezas se extienden durante meses, otras llegan como fogonazos. En todas hay una búsqueda. Para él la escritura no sólo organiza la vida, también revela lo que ha estado oculto. 

A mí me sucede que cuando estoy escribiendo de algún recuerdo van saliendo matices que yo no recordaba, pero a lo mejor el producto no tiene que ver con la realidad, porque también en este proceso, como es natural, hay alteraciones. Pero eso es la literatura, es una manera de transformar la realidad a través de la escritura”.  

 

A LEER:

Ese Montón de Espejos Rotos

Los Apóstatas

Mentideros de la  Memoria

Amor Propio

El Metal y la Escoria

Tres Lindas Cubanas

Cánones Subversivos

 

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