Espectáculos

Publicado el viernes, 29 de agosto del 2025 a las 04:03
Monterrey, NL.- En 1989 Kathleen Turner y Michael Douglas interpretaron a un icónico, tóxico y destructivo matrimonio, ahora toca el turno a Olivia Colman y Benedict Cumberbatch.
Los británicos protagonizan una nueva versión de La Guerra de los Roses, titulada ahora como Los Roses, reimaginada para toda una nueva generación.
La base sigue siendo el best seller de Warren Adler publicado en 1981, adaptado ahora para la pantalla por el dos veces nominado al Oscar Tony McNamara (La Favorita y Pobres Criaturas).
Para Cumberbatch, reunido en una charla virtual junto a Colman, las comparaciones serán naturales, pero ambos productos son distintos.
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Ahora hay dos británicos viviendo en Estados Unidos, lo cual es una historia diferente. Creo que en este caso su amor perdura sin importar hasta dónde lleguen las cosas. Creo que ahora hay más interés en mostrar la razón por la que las cosas salen mal, más que en disfrutar el cómo salen mal y del show que eso representa en la primera película.
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Y también en cuanto a la interpretación de estos personajes son componentes muy distintos. Si mal no recuerdo, el personaje de Michael empezó como un romántico que se endurece y se avergüenza un poco de su esposa. Eso nunca ocurre con Theo (su personaje). Esta trata sobre dos personas en una relación que se distancian debido a una nueva dinámica”, explica Cumberbatch.
La amistad de años entre ambos se nota en la manera en la que hablan del filme, pues muestran emoción, se interrumpen constantemente y terminan las ideas del otro.
Cumberbatch es Theo, un arquitecto con una carrera en un momento de quiebre, mientras que la ganadora del Óscar por La Favorita es Ivy, una chef en ascenso.
El problema entre la pareja crece exponencialmente cuando sus vidas se lanzan en sentido contrario, por la falta de comunicación entre ambos.
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Siempre hay momentos así. Cuando llevan mucho tiempo juntos, o incluso en parejas que no llevan tanto tiempo juntas. En los que simplemente se olvidan de escucharse, o simplemente creen que lo que hacen es mucho más importante que lo que hace el otro”, reflexiona la actriz.
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Hay mucha verdad observacional sobre encontrar el equilibrio adecuado, y cuando la dinámica cambia por cualquier razón, ¿cómo lidiar con eso?”, agrega el actor.
Ambos tienen años queriendo trabajar juntos, y cuando les dieron la idea de que fuera una nueva versión de la icónica historia no lo pudieron resistir, sobre todo teniendo a McNamara a cargo del guion y con Jay Roach (La Familia de mi Novia) en la silla del director.
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Creo que tenemos un sentido del humor similar. Tony, Ben, yo y nuestros socios productores. Es tan inteligente, y con un toque ligero puede ofrecer algo que a otros les daría miedo. Puede escribir algo atrevido, mordaz, y puede terminar con una pequeña sonrisa”, explica la actriz.
Su mejor ingrediente: la amistad
La relación de amistad entre los protagonistas ayuda a que la química en pantalla sea más fácil de retratar y a que puedan tener la complicidad adecuada para todas las peleas de ficción.
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El primer ingrediente de una amistad con el tiempo es el conocimiento mutuo, que genera confianza. Y ese es un obstáculo enorme que no existe desde el principio, lo cual es genial. Simplemente avanzas más rápido. Y luego me impresionó mucho en el día a día la intuición de Olivia, su intuición emocional, que ya conocemos, pero todo en su forma de trabajar”, explica el actor.
El rodaje fue realizado prácticamente en forma cronológica, lo cual permitía que ambos fueran abordando la espiral de destrucción conforme iba avanzando la historia de sus personajes.
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Realmente nos ayudó a la historia, recordamos toda la diversión que teníamos interpretando a nuestros personajes más jóvenes. Sólo imaginar, estás sentado frente a alguien a quien has adorado y todo se está desmoronando. Así que simplemente imagina cómo se debe sentir eso. Y trabajarlo frente a Ben, ya que cuando lo miras a los ojos lo sientes de inmediato”, asegura la actriz.
Cumberbatch admira el instinto brillante de Colman al momento de filmar, pero antes de entrar de lleno al proyecto siempre existía un temor.
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Sólo podía decepcionarnos considerando lo mucho que esperábamos trabajar juntos y al contrario, superó las expectativas. Eso era lo único que me preocupaba. Sí, en teoría esto debería ser muy divertido, y si no lo es hay algo mal conmigo. Y fue genial. Fue genial”, refuerza el actor.
Para su director Jay Roach, el trabajar con este par de actores es un regalo por el rango de emociones que pueden manejar.
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Son ese tipo de actores cuyas capacidades dramáticas vienen con la capacidad cómica, así que puedes pasar de una escena como la de la cena donde todos se están riendo a carcajadas, a la escena inmediatamente posterior donde es pura tragedia”, explica el realizador.
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