Pareciera que en los tiempos que corren sobra la emoción y escasea la razón.
Primero, una gran afirmación: los verdaderos y grandes enemigos de la patria son los mismos de siempre, la pobreza, la marginación y las desigualdades; el deficiente andamiaje, en términos cualitativos y cuantitativos de la salud y educación pública, la corrupción tan enquistada en el quehacer público y, por supuesto, la violencia, en todas sus formas, cobijada por los tradicionales y altísimos niveles de impunidad que permanecen vigentes.
Y ahora, una pregunta ¿qué necesidad habría de gastar tiempo y energía en guerritas tontas, gratuitas y estériles, al equivocadamente ubicar como los enemigos de la patria a los periodistas y medios de comunicación que cuestionan o critican la gestión de la 4T?
A ver, según el Presidente el país marcha por buen rumbo y se están abatiendo esos grandes problemas nacionales. Qué mayor blindaje puede tener un Mandatario que hacer las cosas bien. ¿Y entonces que importancia podría tener que algún medio, en ejercicio de la libertad de expresión consagrada en la Constitución, cuestione estos supuestos logros?
Y otra, si según el Presidente el pueblo bueno y sabio tiene hoy un nivel de politización como nunca antes y no cree todas las cosas que dicen los medios de comunicación críticos a su gestión, ¿entonces qué caso tiene que dedique gran parte de todas las mañaneras a denostar e incluso insultar a los periodistas?
Sí, sobra emoción y escasea la razón y en ello parece que las más altas esferas del poder público en nuestro país confunden y se equivocan a la hora de ubicar y combatir a los enemigos de la patria y por añadidura se les otorga una importancia que contradice sus propias afirmaciones.
Esto es de locos, estas guerritas tontas que lo único que hacen es alimentar el clima de confrontación, de polarización que le podrá servir coyunturalmente a uno u otro, pero ciertamente al país, pues no.
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