Saltillo|Monclova|Piedras Negras|Acuña|Carbonífera|TorreónEdición Impresa
Caracol Televisión despide a periodistas de antaño tras denuncias de acoso sexual Suspende Delta beneficios de viaje para el Congreso Arrebatan demócratas distrito donde se ubica Mar-A-Lago Avanza en Diputados recorte a ‘pensiones doradas’ Dice FGE que ataque en prepa fue directo y con arma del papá

Zócalo

|

     

Opinión

|

Información

< Opinión

 

Coahuila

Habitar el presente

Por Irene Spigno

Hace 1 mes

Queridas personas lectoras:

¿Cuántas cosas vivimos cada día sin darnos cuenta realmente? ¿Cuántas veces, por ejemplo, comemos sin prestar atención al sabor de los alimentos, quizás porque estamos demasiado ocupadas y ocupados consumiendo contenidos aleatorios en redes sociales? ¿Cuántas conversaciones sostenemos sin escuchar de verdad, siempre con un ojo atento a las notificaciones de nuestro celular?

¿Qué tanta atención le estamos otorgando al mundo que nos rodea?

A veces, las personas que están a nuestro alrededor atraviesan momentos complicados en silencio.

Necesitarían nuestra presencia, pero estamos demasiado absortas y absortos en nuestras tareas para notarlo.

En ocasiones, incluso, damos un abrazo físico mientras nuestra empatía y consciencia permanecen ausentes.

Caminamos por distintos lugares y nuestros ojos ven paisajes, pero nuestra mente no está ahí. Muy probablemente se encuentra ocupada (o más bien, preocupada) por las múltiples tareas y obligaciones que necesitamos atender.

Vivimos deprisa, a menudo en “modo supervivencia”, pero sin consciencia. Sin presencia. Nuestro cuerpo habita un espacio, pero nuestra mente está en otro lugar.

No está en el momento presente, sino que en el “después” o quizás sobrepensando lo que ya fue, lamentando lo que pudimos haber hecho mejor.

No habitamos el presente. Porque estar aquí no es un acto meramente físico, sino un ejercicio de conciencia. Esto, por supuesto, no significa que debamos ignorar el futuro.

Es fundamental organizar nuestras actividades, quizás dedicando un momento del fin de semana a planificar la agenda o un instante cada noche para preparar el día siguiente.

Sin embargo, esa estructura no puede ser rígida; requiere la flexibilidad necesaria para poder adecuarse a los posibles imprevistos que puedan surgir.

Una buena organización puede ser el soporte que nos permita habitar cada instante con plenitud, para poder darnos cuenta de que cada momento es único y, por lo tanto, irrepetible. Los momentos no sólo pasan: se viven. Y vivirlos significa sentirlos.

Es necesario aprender a estar más presentes para y con las demás personas, pero también para y con nosotras y nosotros mismos.

Quizás podríamos empezar por lo pequeño: prestar un poco de atención al calor y aroma del café que tomamos todas las mañanas para empezar nuestro día. Escuchar con verdadera presencia las conversaciones que nos involucran. Atender las señales de nuestro cuerpo, ya sean de incomodidad o de alegría. Podemos aprender a hacer esto incluso en medio del ruido, de las responsabilidades y de los pendientes.

Estar presentes es una forma de cuidado hacia las demás personas y hacia nosotros y nosotras mismas. A menudo nos quejamos de la falta de tiempo para hacer lo que nos apasiona.

Quizás no sea el tiempo lo que nos falta, sino atención. Tal vez no se trate de hacer más, sino de habitar más ese poco tiempo que ya tenemos, que se llama “presente”.

 

Notas Relacionadas

Ni modo que no sepa

Hace 2 horas

Relevo en puerta

Hace 3 horas

Proponen elegir nuevo consejero presidente del IEC en diciembre

Hace 4 horas

Más sobre esta sección Más en Coahuila

Hace 2 horas

Ni modo que no sepa

Hace 3 horas

Relevo en puerta

Hace 19 horas

Gran respuesta