Espectáculos

Publicado el sábado, 23 de mayo del 2015 a las 15:00
Saltillo, Coah.- Cuando el escritor y productor Miguel Sabido conoció Saltillo se enamoró del legado cultural que halló en los ejidos que circundan la cabecera municipal, el cual quedaría asentado en su libro “Rescatando Pastorelas”. Hoy, vuelve al mundo editorial con el volumen “Teatro Sagrado. Los Coloquios de México”, que se presentará este sábado en la Feria Internacional del Libro en Arteaga (FILA) 2015.
En esta nueva aventura literaria el también dramaturgo consigna una amarga reflexión sobre el fundamento, primero de la Nueva España, y luego de México. Se trata de un viaje por los entramados semióticos de las fiestas prehispánicas, los rituales sagrados y las costumbres que los pueblos amerindios celebraban para mantenerse en comunión y equilibrio con el cosmos.
“Cuando Colón descubrió América llegaron ciudadanos nativos ante Isabel La Católica y se planteó la posibilidad de que si éramos seres humanos o animales, discusión que duró 50 años hasta que finalmente se admitió que sí éramos seres humanos, pero que no podíamos comportarnos como los demás súbditos de Carlos V, entonces se creó la horrible figura social de la encomienda”, rememora.
Los indígenas fueron encomendados en grupos de 600 a 800 para ser evangelizados por los colonizadores, quienes los esclavizaron, generando una situación que derivó en Leyes de Indias, “un amasijo de leyes contradictorias que dividían a la Nueva España en dos repúblicas, la de los indígenas y otra que primero fue la de los conquistadores españoles y después de la llamada gente de razón”.
“Cada república tenía su propio teatro, y yo a lo que me he dedicado es a estudiar el teatro de la república de los indígenas, porque el de los criollos está perfectamente documentado por Enrique de Olavarría y Ferrari, Luis Reyes de la Maza o Rodolfo Usigli, pero el de los indígenas no ha sido realmente estudiado”, señala Sabido, quien confiesa amar profundamente Saltillo porque “es la única ciudad en México que tiene una fuente prodigiosa en la que el indígena está a la altura del español, indígenas que llevó el sarape y este teatro sagrado”.
Pastorelas únicas
El dramaturgo califica como “maravillosas” y “únicas” las 12 pastorelas, en esencia “representaciones sagradas”, que aún se realizan en los alrededores de Saltillo.
“Mi libro trata, esencialmente, no de acusar a nadie, sino de decir cómo vamos a unir esas dos repúblicas porque el México del futuro tiene que estar integrado. Ya no podemos seguir diciendo barbaridades como ‘un indio bajado de la sierra a tamborazos’ o ‘no tiene la culpa el indio, sino quien lo hace compadre’”, sentencia.
El escritor no comulga con la idea de que los mexicanos somos producto de un mestizaje, y para ello refiere que “hay 10 millones de mexicanos que no tienen una gota de sangre europea en el cuerpo, sobre todo en el norte de la República, los yaquis, los mayos”.
“Somos un país pluricultural, nunca acabamos de fundirnos porque eran demasiadas culturas y ya es el momento de que se acaben esas explotaciones del mundo indígena, sobre todo de ese patrimonio cultural prodigioso y que es un producto propio de México, de Saltillo y que tenemos que conservar, hay que ver con serenidad cómo logramos salvarlo”, opina.
El volumen se presentó en febrero en el Palacio de Bellas Artes y los comentarios estuvieron a cargo de Miguel León-Portilla, Eduardo Matos Moctezuma y Jaime Labastida, quien lo acampañará aquí en Saltillo.
“León Portilla dijo que este libro es la biblia del verdadero teatro mexicano y es que estas representaciones tan humildes tienen un antecedente de 3 mil años y aún conservan sus características culturales regionales. En las pastorelas de allá (de Saltillo) aparece el Concilio de los Diablos, que son restos antiquísimos de las danzas guerreras chichimecas”, comenta.
Finalmente, el reconocido autor se lamenta que esta confrontación de los dos distintos Méxicos siga dándose y asegura que la prueba brutal más reciente es lo ocurrido en Ayotzinapa.
“Tenemos que superar esa situación esquizofrénica y yo desde mi trinchera del teatro, lo mismo dirijo a Fernando de Rojas en ‘La Celestina’, o a Calderón de la Barca en ‘El Gran Teatro del Mundo’ que con el mayor orgullo pongo una pastorela de Saltillo o una Adoración de Los Reyes, de Tlaxcala, o una danza de Carlo Magno. Ese el punto de vista que defiende el libro”, concluye.
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