Seguridad
Por
César Ramírez
Publicado el miércoles, 10 de diciembre del 2008 a las 16:00
Saltillo, Coah.- Macabro hallazgo y una escena desgarradora y triste se apreció en el patio de una vivienda: el cuerpo sin vida de un recién nacido mutilado por un perro, pues al parecer una inhumana mujer sin miramiento alguno lo arrojó en una bolsa llena de pañales con sangre.
El espeluznante incidente ocurrió en la parte posterior del domicilio marcado con el número 1663 de la calle Quinta, en la colonia Morelos, propiedad de la ama de casa Verónica Espinoza Pérez de 25 años, quien fue la que localizó el feto y lo reportó a las autoridades al filo de las 00.30 horas.
Según el médico legista de la Procuraduría de Justicia del Estado Alejandro González Reséndiz, el feto tenía de entre cuatro y cinco meses de gestación, debido a que ya estaba completamente formado y que al parecer, la mujer que dio a luz tenía al menos 24 horas de haberlo expulsado sin la placenta.
En sus indagaciones junto con personal de Servicios Periciales detalló que al pequeño cadáver, al cual no se le distinguió el sexo, le faltaba su pie izquierdo así como el brazo derecho, por lo que no se descarta que el canino se alimentó de dichas extremidades antes de intentar devorarlo por completo.
Verónica Espinoza Pérez, es la fémina quien estaba consternada por lo sucedido y tras ser abordada por Zócalo Saltillo en el interior de su vivienda, contó que ayer que poco antes de las 00:00 horas, salió de laborar de un centro comercial, ubicado sobre el periférico Luis Echeverría Álvarez y Prolongación Abasolo, en la colonia Guanajuato.
Contenta por haber culminado su primer día de la semana, se trasladó en el transporte público hasta su hogar en la colonia Morelos, a efecto de descansar y reunirse con sus menores hijos, pues al día siguiente se levantaría temprano a realizar sus labores cotidianas.
Sin embargo antes de disponerse a dormir, un mal presentimiento y los ladridos de su perro llamado “Tequila” la orillaron a trasladarse a la parte trasera del patio para ver lo que ocurría, ya que al menos tenía veinte minutos haciendo escándalo, tratando de llamar la atención de todo momento.
Cuál sería su sorpresa de ver que su fiel animal se encontraba suelto y sin su cadena y, lo más grave del caso, es que traía en el hocico lo que sería el cuerpecito de un feto. Al ver a su dueña soltó el cadáver y retrocedió, siendo amarrado de la pared inmediatamente, evitando la mujer que se lo comiera en partes.
Al detectar que efectivamente se trataba de un producto ya maduro, Espinoza Pérez tomo el teléfono para comunicarse al Sistema de Emergencias 066, enviando las operadoras el reporte a la guardia de la Policía Ministerial del Estado.
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