Arte

Publicado el jueves, 27 de noviembre del 2025 a las 19:44
Ciudad de México.- El proyecto arqueológico Ta Tepeler sumó un descubrimiento sin precedentes en Karahantepe, donde especialistas identificaron por primera vez un rostro humano tallado directamente en un pilar en forma de “T”, una de las estructuras más representativas del Neolítico en el sureste de Turquía. El anuncio fue confirmado por el Ministerio de Cultura y Turismo de ese país.
Investigadores explicaron que, durante décadas, los pilares de sitios como Göbeklitepe y Karahantepe habían sido interpretados como figuras humanas estilizadas debido a la presencia de brazos, manos y relieves anatómicos. Sin embargo, nunca se había encontrado un rostro, elemento que generó preguntas sobre su simbolismo y función.
La incógnita comenzó a resolverse con el hallazgo de un monolito de 1.35 metros, cuya parte superior muestra una cara con cejas definidas, ojos profundos y nariz recta, rasgos que confirman la intención de representar una figura humana completa. La escultura, integrada en la piedra del pilar, ofrece un nuevo entendimiento sobre la autopercepción simbólica de las primeras comunidades sedentarias.
El descubrimiento tuvo lugar en una estructura que contenía objetos de uso cotidiano, como piedras de moler, lo que sugiere que el espacio combinaba funciones rituales y domésticas. Este detalle aporta indicios sobre la transición entre el nomadismo y la vida establecida, así como sobre la coexistencia entre lo cotidiano y lo espiritual en la arquitectura neolítica.
Karahantepe, uno de los enclaves más antiguos del Creciente Fértil, ha revelado numerosas esculturas antropomorfas; sin embargo, este pilar destaca por ofrecer la primera evidencia de que las columnas en “T” podrían haber sido concebidas como figuras completas, con identidad propia.
Los arqueólogos consideran que este hallazgo refleja un desarrollo artístico más temprano de lo que se pensaba, al demostrar que hace 11 mil años ya existía una tradición escultórica compleja, con símbolos e identidades visuales vinculadas a la memoria colectiva.
El equipo de investigación subrayó que el rostro comparte elementos estéticos con otras piezas de la zona, lo que apunta a una coherencia cultural en la forma de representar la anatomía humana. Para los especialistas, el monolito ofrece una mirada inédita sobre cómo estas comunidades entendían su mundo y se representaban a sí mismas.
El proyecto Taş Tepeler continuará explorando la región, donde se prevé que aún existan piezas que permitan completar la historia de los primeros asentamientos humanos. Por ahora, el rostro tallado en Karahantepe abre una nueva ventana hacia el pensamiento simbólico del Neolítico, convirtiéndose en una de las evidencias más relevantes sobre los orígenes de la expresión humana.
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