Saltillo

Publicado el martes, 26 de julio del 2022 a las 03:57
Saltillo, Coah.- Zapalinamé fue un astuto guerrero huachichil. Cuenta la leyenda que guió innumerables ataques contra los fundadores para después huir a la serranía cercana, al nunca poderlo alcanzar se le nombró a la montaña la sierra de Zapalinamé; en honor a su legado, Lesly Cano nombró así a su hija.
La pequeña Zapalinamé tiene un año y medio y a su corta edad no entiende de cultura, ni de tradiciones, pero al ser la única hija de una familia huachichil será educada con las costumbres de su tribu.
Tienen una gran misión: rescatar las creencias de una etnia que ya se consideraba como extinta.
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No solo somos descendientes, sino que también podemos reconocer esa sangre que vive en nosotros para que podamos decir con mucho orgullo: somos huachichiles y no estamos extintos”.
Historia
Los huachichiles fueron uno de varios pueblos que formaban a los chichimecas, su territorio se situaba desde San Luis de Potosí, Zacatecas, y hasta el sur de Coahuila.
De acuerdo con la etimología, Cuachíchitl proviene de un vocablo náhuatl que significa gorrión de cabeza colorada. Se les llamó así porque se pintaban la cabeza de colorado y utilizaban unos bonetes puntiagudos de cuero que les daban la apariencia de un gorrión.
Rescatan tradiciones
Para rescatar sus tradiciones, Lesly y su familia optaron por vivirlas, por efectuar las danzas, curarse con sus medicinas herbolarias, pero sobre todo, hablar con sus palabras.
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Tal vez el idioma hasta hoy en día pues no está plasmado en un diccionario, sin embargo, nosotros somos conscientes de que el estilo de vida de rancho, como decimos, está impregnada todavía de nuestra raíz huachichil”, explicó.
Por ello, cuando supieron que tendrían un hijo, aún y sin conocer su sexo, decidieron que Zapalinamé sería su nombre.
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Estamos felices de decir que somos huachichiles, no nos parece un motivo de pena ni de vergüenza, entonces es que nosotros decimos bueno y ¿cómo podemos revivir, reanimar, reavivar esta llama del huachichil en nuestro corazón? Y pues es a través del idioma, en este caso del nombre Zapalinamé”.
A través de redes sociales Lesly ha localizado a muchos otros que como ella se reconocen como huachichiles, hay personas no solo en Saltillo, sino también en San Luis Potosí e incluso en Estados Unidos.
Como ella, muchas otras personas se autodescriben como indígenas. De acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) en el último censo en 2020, en Coahuila 63 mil 367 personas dijeron pertenecer a alguna etnia, de ellas 5 mil 481 hablan una lengua indígena entre las que destaca el náhuatl, maya, zapoteco y otomí, entre otras.
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