Sociedad
Por Gibrán Valdez
Publicado el miércoles, 11 de noviembre del 2020 a las 11:42
Saltillo, Coah.- Por obra de la casualidad, así define Jorge Alanís Verástegui el nacimiento de la empacadora Alanís, una compañía de sello saltillense que el próximo domingo 29 de noviembre cumplirá 100 años de conquistar los paladares más exigentes de todo México gracias sus selectos productos y a sus inigualables recetas.
El actual director comercial de Alanís Alimentos, narra que en 1920 un accidente ferroviario en la estación de los Bosques, entre Ramos Arizpe y Saltillo, dejó varados un par de vagones con un cargamento de ganado porcino.
En ese entonces, los hermanos Benjamín, Fidelio, Francisco y Manuel Alanís, tenían una tienda de abarrotes en Ramos Arizpe, por lo que el dueño de los cerdos desesperado por encontrar qué hacer con los animales, decidió venderlos a estos tenderos de la localidad.
Así, los hermanos Alanís comenzaron a producir carnitas, chorizo, embutidos y como en ese tiempo no se cocinaba con aceites vegetales, también comercializaron la manteca de puerco.
De esta manera, estos cuatro emprendedores convirtieron su tienda de abarrotes en una empresa de productos alimenticios, como data en el Archivo Municipal de Saltillo en un oficio que da constancia de que el 7 de junio de 1920 los hermanos Alanís solicitaron al Ayuntamiento el permiso para instalar una empacadora para la elaboración de jamón, tocino, salchicha, chorizo y otros productos, en la casa de la calle Zaragoza norte marcada con el número 137.
Luego de casi seis meses, el 29 de noviembre de 1920 la empacadora inició formalmente bajo la razón social de Alanís Hermanos, firma que años más tarde cambió por la que se conoce en la actualidad: Empacadora Alanís S.A. de C.V., cuyo nombre comercial es Alanís Alimentos.
“Es muy curiosa la historia del centenario porque la empresa inició con cuatro hermanos y ahora, 100 años después, nuevamente por obra de la casualidad, somos otra vez cuatro hermanos los que estamos al frente de la empresa”, enfatizó Jorge, el mayor de la dinastía Alanís Verástegui que actualmente lidera la empacadora.

Javier Alanís se encarga de la empresa Casa 22, filial de Alimentos Alanís.
Tiempo de la cuarta generación
Gracias a la compra de los cerdos que venían en dos vagones del tren que terminó parado a causa de un accidente en las vías de la región, la primera generación de los Alanís descubrió una gran oportunidad de negocio.
A pesar de que al inicio comenzaron los hermanos Benjamín, Fidelio, Francisco y Manuel, este último a los pocos años se separó del negocio. Así, los tres socios restantes continuaron trabajando y en 1950 entró la segunda generación, conformada por Francisco, Óscar y Ricardo Alanís.
“A ellos les tocó sacar la línea de enlatados que consistían en algunos guisos tradicionales de México, además de los productos que seguimos fabricando hasta la fecha”, explicó Jorge Alanís Verástegui.
Durante la mitad del siglo pasado, establecieron diferentes puntos de distribución por toda la República Mexicana, con lo que se promovió el crecimiento de la empacadora y llevaron el sabor saltillense a la mayoría de los estados de todo el país.
De esta forma, se mantuvo el constante crecimiento de la compañía y en 1986 don Francisco Alanís García de Alba le compró a sus hermanos Óscar y Ricardo la parte proporcional de la empresa que tenía cada uno, con lo que se hizo de la mayoría de la organización, ya que sus hermanas Rosa Elva y Guillermina contaban con una participación. “Básicamente mi abuelo Francisco era quien llevaba el control del negocio”, indicó el actual director comercial. Fue entonces cuando don Jorge Alanís Canales, representante de la tercera generación, continuó impulsando a lado de su padre el desarrollo de la empresa que aún se ubicaba en la calle Zaragoza.
El 23 de marzo de 2009 falleció don Francisco Alanís García de Alba con un sueño pendiente de concretar: convertir la empacadora en una planta certificada como Tipo Inspección Federal (TIF). Esta certificación que se concentra en la infraestructura y la estandarización de procesos, nació en los años 90 a nivel federal como respuesta a las peticiones de Estados Unidos en el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) para que México regularizara sus rastros y procesadoras de carne.
Así, aunque no le tocó a don Paco realizarla, avanzó mucho en la meta que finalmente concretaron los integrantes de la cuarta generación, principalmente Jorge y Paco Alanís Verástegui, con la construcción de la nueva planta ubicada en el Parque Industrial de Ramos Arizpe.
“El año que murió mi abuelo, mi papá inició la transformación de la empresa y en agosto de 2011 terminamos de construir la planta en Ramos, nos cambiamos y el 6 de octubre de 2011 obtuvimos la certificación TIF número 526”, puntualizó Paco, actual director administrativo de Alanís Alimentos.

Los hermanos Alanís Verástegui han consolidado sus procesos gracias a diferentes certificaciones.
Pasión y entrega por lo que hacen
Recuerda Jorge Alanís Verástegui que cuando se incorporó a la empacadora con su abuelo todavía, el número de colaboradores no rebasaba los 40, pero hoy ya son más de 160.
“Cuando me sumo, Jorge estaba al 100%, pero somos unas personas bien diferentes, por eso siento que a la hora de que empezamos a trabajar juntos, nos unimos y complementamos más”, externó Paco.
De esta manera, poco a poco se fue conformando el “músculo” de la cuarta generación que comenzó a marcar un ritmo de crecimiento acelerado gracias que la certificación de la planta TIF les abrió las puertas para otras actividades, como maquilar productos de otras marcas.
En la actualidad, los hermanos Alanís Verástegui ocupan posiciones estratégicas dentro de la compañía fundada hace un siglo: Jorge, de 33 años, se encarga de la parte operativa y comercial de Alanís Alimentos; Paco, de 32 años, es el director administrativo; Javier, de 29 años, se encarga de Casa 22, una empresa hermana dedicada a organizar banquetes para eventos y sirve cerca de 5 mil comidas diarias en comedores industriales, y Alfredo, de 24 años, ocupa la dirección de sucursales de la empacadora.
Por esa razón, la cuarta generación destaca por la fuerza juvenil con la que empujan el desarrollo de la empresa hacia la modernización que exige el siglo 21. “Somos la cuarta generación, pero la tercera todavía sigue y es nuestro líder, aunque físicamente no está todos los días aquí, realmente es el que nos guía y al que le rendimos cuentas”, detalló Paco en referencia a su papá, don Jorge Alanís Canales.
Es así como los hermanos Alanís Verástegui han logrado hacer crecer sus marcas, compuestas por la línea Alanís Selecto, La Bonita y, la adquisición de marzo de 2016, Don Chema, una reconocida línea de productos alimenticios, como chorizos y encurtidos de cerdo, en Monterrey.
Por todo esto, ser los líderes de una compañía que en próximas semanas cumplirá un siglo de existencia genera una sensación de satisfacción y compromiso, pero más que eso, es el resultado de una pasión familiar heredada de generación en generación.
“Hace 100 años iniciaron cuatro y hoy, cumpliendo un centenario, estamos otra vez cuatro hermanos Alanís al frente de la empresa, eso es algo muy gratificante, sobre todo porque queremos hacer que el sabor de Alanís llegue a todos lados”, reiteró el mayor de los hermanos Alanís Verástegui.
Por su parte, Paco se siente agradecido con quienes los antecedieron en este camino, “nos dejaron mucho prestigio, siempre algo que nos decía mi abuelo es ‘ante todo, primero la calidad’ y nosotros estamos tratando de seguir su trayectoria”, puntualizó.

Alfredo Alanís Verástegui está encargado de la dirección de sucursales de Alimentos Alanís.
Con ánimo de seguir creciendo
Además de la certificación de la planta TIF, la empacadora liderada por los hermanos Alanís se certificó bajo el esquema FSSC22000 de la Global Food Safety Initiative (GSFI) en diciembre de 2016. Esta iniciativa se creó a nivel mundial con el fin de avalar los estándares de calidad que promueven otro tipo de certificaciones.
“Somos muy poco los que llegamos a tener una certificación de esas aquí en México”, precisó Jorge, mientras que Paco reconoce que el proceso de obtención de la FSSC22000 los movilizó a estandarizar mejor sus procesos, “nos ayudó a cambiar la cultura tanto de nosotros directivos, como de todo nuestro personal, por eso es bien importante”.
De esta manera, hace un par de años comenzaron otro trámite para certificarse como exportadores a Estados Unidos, consiguiendo el aval para enviar productos tratados con calor estable en estantería de la especie bovina, es decir, carne seca de res.
“La línea quedó certificada para exportar el 4 de octubre de 2018 y finalmente el 29 de octubre del año pasado conseguimos hacer nuestra primera exportación a Texas”, explicó Paco Alanís.
Durante el período de tiempo entre la aprobación y el primer embarque, los hermanos trabajaron en encontrar a los clientes en la Unión Americana para sus productos, “fue un proceso largo, pero ya le supimos el caminito y ya van varias exportaciones”, detalló Jorge.
En lo que respecta a las sucursales en la localidad, el pasado 14 de septiembre inauguraron la primera tienda con su nuevo concepto en el norte de Saltillo, gracias a las gestiones de Alfredo. En esta sucursal, cuentan en el piso con una especie de vías del tren, haciendo referencia al origen de la empacadora, además tienen una área de alimentos frescos, los tradicionales chicharrones, una barra caliente de comida y otra de congelados. “Cualquier persona que venga a Saltillo, no se puede ir sin visitar la tienda y probar nuestros productos”, resaltó el mayor de los cuatro hermanos.
Asimismo, prevén iniciar la construcción de una nueva sucursal en la ciudad, pero ahora al sur de la localidad, el primer semestre de 2021. Además, precisaron que desean expandirse en corto plazo con tiendas en diferentes ciudades del norte, como Torreón y Monterrey, donde cuentan con Centros de Distribución.
Por último, no podían faltar las recomendaciones a sus productos por parte de estos hermanos. Para Jorge, el chorizo selecto es el emblema de toda la vida de la empresa “no hay otro igual en el país, es algo que desde 1920 se hizo y se sigue fabricando con la misma receta”, mientras que Paco señala que siempre hay un chicharrón para cada ocasión, “siempre me han preguntado que de los chicharrones cuál es el mejor, y les digo que todos son buenos, depende de la ocasión”, explicó.

Esta imagen donde aparece el bisabuelo de los hermanos Alanís Verástegui elaborando chorizo selecto fue elegida para el diseño del billete conmemorativo de la Lotería Nacional.
Conmemora la Lotería Nacional su trayectoria
A mitad de octubre pasado se dio a conocer el billete con el que la Lotería Nacional conmemora los primeros 100 años de la empacadora Alanís.
En el billete se puede observar al bisabuelo de los hermanos Alanís Verástegui fabricando chorizo selecto, el producto emblemático de Alanís Alimentos.
“Nos sentimos muy orgullosos por la distinción y lo más impresionante es que el aniversario de la empresa es el 29 de noviembre y casualmente este sorteo es el 29 de noviembre de 2020, se va a sortear el día del aniversario de la empacadora”, precisó Jorge Alanís, director comercial de la compañía.
“Para mí que el premio se va a quedar en Coahuila”, anticipó Paco Alanís, quien se encargó de todas las gestiones ante la Lotería Nacional para el diseño de este billete especial.
Diversidad de productos
Aunque la pandemia de Covid-19 impactó a la empacadora como a la mayoría de comercios, los hermanos Alanís Verástegui confían en sus marcas y productos, además del servicio de Casa 22, una empresa que presta el servicio de banquetes para eventos sociales y sirve cerca de 5 mil comidas al día en diferentes comedores industriales, de acuerdo con Javier, el encargado de esta filial de Alanís Alimentos.
Entre las marcas Alanís Selecto, La Bonita y Don Chema, cuentan con un gran número de productos en cinco líneas de producción, y aunque existen muchas variables, estos son los principales:
-Embutidos: chorizo de cerdo, de cerdo y soya, 100% de soya, de pavo y de diferentes sabores.
-Ahumados: tocino, chuletas, jamón, lomo canadiense y tocino en trozos.
-Carne seca: machaca de res bajo la marca de Don Chema.
-Chicharrones: de varios tipos.
-Encurtidos: pepinillos y cueritos en vinagre de la marca Don Chema.
5 líneas de producción tiene Alanís Alimentos.
Cruzan la frontera con su sabor
El pasado 29 de octubre de 2019 los hermanos Alanís Verástegui lograron colocar el sabor saltillense que los caracteriza en Texas, gracias a su primera exportación de carne seca a Estados Unidos.
Ante las restricciones por la pandemia de Covid-19, la empacadora ha avanzado a paso lento en este rubro, pero después del primer embarque, los hermanos ganaron una valiosa experiencia para continuar con los envíos a la Unión Americana.
“Seguimos con proyectos de crecimiento, con nuevos productos e impulsando los que tenemos”, enfatizó Jorge Alanís Verástegui.
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