Nacional
Por
Sipse
Publicado el martes, 22 de mayo del 2012 a las 19:48
Mérida, Yuc.- La aventura comenzó al dar el primer paso al interior de la cueva. Encendimos las velas y nos invadió el temor de que las corrientes de aire las apagaran y quedáramos en oscuridad.
El guía Martín Rosendo Mass Pech dijo en maya -luego lo tradujo- que en caso de que las velas se apagaran era recomendable quedarse quietos y esperar a que alguien volviera a prender un cerillo… Esto es lo que espera a los visitantes de Holactún, poblado que se localiza a media hora de Mérida.
Nos esperaba un recorrido de 130 metros en el interior de la cueva para llegar hasta el pozo de agua, en donde una docena de jóvenes disfrutaban iluminados por la tenue luz que apenas nos permitía adivinar la inmensidad de la caverna.
Sobre la superficie no se percibe la entrada de la cueva, la cual se encuentra en el suelo. Armados de valor y con una vela encendida iniciamos la caminata dejando atrás el halo que ilumina la entrada de la caverna.
Mientras avanzamos, el ambiente se vuelve más húmedo y el piso más resbaloso; la tierra se transforma en lodo y hay que caminar con cuidado; la escasa luz apenas si permite ver hacia el frente.
Debido a que podría ser un detonante turístico para el poblado, el lugar es rehabilitado gracias a un Programa de Empleo Temporal impulsado por el Gobierno del Estado, lo cual ha permitido que 30 jóvenes de la comunidad se dediquen a la limpieza de la caverna.
Una vez que el visitante se ha acostumbrado a la oscuridad, podrá distinguir las piedras que bordean el camino y están pintadas con cal, por lo que no existe peligro de perderse, salvo que abandone el sendero y por su propio riesgo trate de explorar zonas que resultarían demasiado peligrosas.
En el sitio donde está la entrada de la caverna no hay tiendas. Se recomienda llevar agua embotellada o refrescos y, de ser posible, una lámpara con pilas para mayor seguridad, pero le restará emoción a la aventura de internarse iluminado por una simple vela, sobre todo al desconocer hacia donde lo conducirá el camino.
Al llegar al pozo de agua, si le quedan ganas, puede meterse. Visto de frente, en el lado izquierdo, la profundidad es mínima; el agua es tranquila y como máximo tiene dos metros de profundidad; al lado derecho, expertos en espeleobuceo recomiendan cuidado, ya que la profundidad aumenta y tiene corrientes subterráneas.
Los fines de semana seguro habrá grupos de jóvenes disfrutando del agua fresca y de este rincón de la naturaleza que yace escondido bajo la tierra para el deleite de los aventureros.
En los primeros 50 metros hay que caminar prácticamente encorvados porque el acceso es demasiado estrecho, una vez pasado ese tramo podrá incorporarse, porque habrá zonas en las que levantando los brazos no alcanzará a tocar el techo de la caverna, en la que se pueden descubrir formaciones caprichosas, que la imaginación popular ha definido como la imagen de un cocodrilo o de un gallo.
Holactún es un poblado que figura en los folletos turísticos por su iglesia, en donde se venera a San Miguel Arcángel. Su florecimiento se dio durante la época del henequén, después la gente buscó trabajo en otras zonas.
Hay recorridos de Mérida a Holactún, e incluso están incluidos en el tour que va de Mérida a la zona arqueológica de Chichén-Itzá, pero pocos conocen el interior de su cueva.
Holactún tiene aproximadamente cinco mil habitantes, la mayoría trabaja en Mérida. El crecimiento de la población se debe a que personas de Tabasco y Cancún se han afincado en este poblado que ofrece un mayor nivel de calidad de vida a sus habitantes.
Al terminar su recorrido por este enigmático pueblo, de regreso a Mérida disfrute de los exquisitos helados que venden a la vera de la carretera, a la altura del entronque que va de Holactún a Kanasín.
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