En fecha reciente, la Casa de la Cultura conmemoró 50 años de haberse creado en nuestra querida ciudad de Piedras Negras, gracias a la iniciativa de don Santiago Víctor González de los Santos. Hombre con gran visión y poder económico que amaba la cultura y por supuesto su terruño.
Empresario exitoso y mejor ser humano, buena parte de su fortuna fue destinada para la creación de obras que vendrían a beneficiar a la ciudad.
Gracias a la filantropía de un gran hombre, se fueron construyendo espacios de desarrollo cultural, deportivo, artístico, no sólo en Piedras Negras sino también en otros municipios de Coahuila.
Así nació la Casa de la Cultura en nuestra ciudad en terreno donado por don Santiago para su construcción, quien además destinó una cantidad mensual para la conservación del inmueble; donación que duró hasta su fallecimiento.
El nuevo centro cultural, fue inaugurado por el entonces presidente de México Luis Echeverría Álvarez, en 1975. Tuvo como primer director, al arquitecto Germán Robles Gil; excelente profesionista muy apreciado en la comunidad.
El evento del 50 aniversario, organizado por autoridades municipales a través de la dirección de la Casa de la Cultura, fue muy emotivo porque nos remontó décadas atrás y nos permitió compartir recuerdos imborrables que muchos de nosotros guardamos en el corazón.
En el corazón, sí, porque infinidad de veces hemos asistido a eventos que se han llevado a cabo en ese espacio cultural y hoy son parte de un catálogo de bellos recuerdos. Un recorrido por la memoria nos ha llevado a traer al presente a quienes un día formaron parte activa y han dejado su huella por la gran labor desarrollada en pro de la cultura.
Es el caso de Joaquín Villarreal Peña, -fallecido hace algunos años- quien fuera director de nuestro centro cultural y a quien se le rindió un merecido reconocimiento al ser colocada una placa con su nombre en el auditorio de la Casa de la Cultura. Se le recuerda porque impulsó mucho las actividades artísticas, como por ejemplo las obras teatrales.
Otra distinción muy merecida que se recuerda, ha sido el haber designado el salón de música con el nombre de la maestra de piano Titi Vela Mante, mi queridísima amiga de siempre, quien ha desempeñado una labor encomiable con sus alumnos. Algunos de ellos han destacado a nivel internacional por su talento, dedicación y todos ellos reconocen la formación artística que recibieron de su maestra.
Un ejemplo extraordinario lo tenemos en su hijo, Alejandro Ruiz Vela o Alejandro Vela su nombre artístico. Sus pininos los realizó con su mamá a muy temprana edad; cuando aún no alcanzaba a poner un pie en el pedal del piano. Con el tiempo continuó con otros maestros en Estados Unidos hasta graduarse como maestro en música y concertista en la prestigiada academia, Juilliard de Nueva York. Su talento lo ha llevado a recorrer 37 países cosechando éxitos en todos los lugares donde se presenta.
Otros alumnos destacados de la maestra Titi, han continuado estudios en el extranjero y están brillando con luz propia. Recordamos a las hermanas Sylvana y Silvia Suárez Santinelli: A Tenchita Urteaga Diego; Rogelio Riojas Nolasco; Rodolfo Hernández Morales, convertidos en concertistas y maestros de música.
También se ha reconocido la trayectoria de una gran maestra de danza, directora de la academia Terpsícore, la siempre recordada Cocón Sandoval.
Sin embargo, estoy segura de que faltan más nombres de personajes que merecen ser recordados por su gran aportación cultural a nuestra ciudad. En este espacio me voy a permitir mencionar algunos nombres que, en mi humilde opinión, considero deberían ser incluidos. Esto sería como un pequeño homenaje a su talento, a su dedicación y entrega en beneficio de nuestra comunidad.
Un acto de reconocimiento al talento compartido y a la vez de gratitud por lo que sembraron en sus alumnos.
Por ejemplo, Ricardo Rodríguez, es el nombre de un destacado maestro de pintura y a quien se debe la creación del hermoso mural que da la bienvenida a quienes llegan a la Casa de la Cultura. Su nombre es recordado por su talento por quienes fueron sus alumnos y por quienes lo conocimos. El salón donde se imparte tan bella disciplina debería llevar su nombre.
Otro más, es el salón de usos múltiples, un lugar muy especial. Ahí se han presentado historiadores para ofrecer interesantes conferencias, así como la presentación de sus libros. En ese espacio nació y permaneció por un tiempo un grupo de estudio de la Historia promovido por el entonces director de la Casa de la Cultura, licenciado Carlos Flores Revuelta. Gran conocedor de la Historia ha sido presidente de: Colegio de Investigaciones Históricas del Norte de Coahuila. Asociación de Cronistas e Historiadores de Coahuila de Zaragoza y Consejo de Historia de Piedras Negras. Ha escrito libros, además, ha ocupado importantes cargos a nivel local y del estado enfocados a la cultura.
Por su gran trayectoria y amor a la cultura, considero el Salón de Usos Múltiples debería llevar el nombre de Carlos Flores Revuelta. El de él o el de otro destacado personaje de nuestra comunidad, un hombre que dejó una huella imborrable por su extenso acervo cultural. Me refiero a nuestro cronista de Piedras Negras, Julio Santoscoy Cobo, a quien se le recuerda con mucho afecto y se le rinde homenaje luctuoso cada año. 15 años ya de su fallecimiento.
En mi opinión se debe distinguir a quienes generosamente han compartido su talento. Nombres que deben quedar para la posteridad para ser conocidos por las futuras generaciones, como un incentivo para ellas.
Los reconocimientos deben otorgarse por méritos y trayectoria en un acto de elemental justicia, no por amiguismos o banderas partidistas. Honor a quien honor merece.
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