Saltillo

Publicado el viernes, 10 de julio del 2026 a las 04:35
Saltillo, Coah.- Pandillas hay varias, dispersas por diversos puntos de la ciudad. En su gran mayoría no generan problemas mayores. Sin embargo, hay dos puntos en Saltillo donde este fenómeno no ha desaparecido con el paso de los años y sigue siendo un dolor de cabeza para las autoridades.
El comisario de Seguridad y Protección Ciudadana, Miguel Ángel Garza Félix, confirmó que son los sectores de Bellavista y Guayulera donde las pandillas generan más problemas a los vecinos.
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Estuvimos en la Guayulera, en La Minita, en El Tanquecito, donde la gente nos comenta que en ciertos puntos se registran riñas entre pandilleros. Se agarran a pedradas y generan algún destrozo, ya sea a vehículos o ventanas. Ahí tenemos una unidad del GRS permanente y una oficina móvil también”, recordó.
Refuerzan estrategias
El alcalde Javier Díaz destacó que la Policía de Saltillo ha emprendido operativos de seguridad, y no sólo para inhibir las conductas agresivas o de vandalismo, sino también para establecer contacto con los vecinos, a fin de reforzar las estrategias.
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Seguiremos trabajando con mucha presencia policiaca mediante el Grupo de Reacción Sureste, con los diferentes agrupamientos y así tener una comunicación y una permanencia en ese sector”.

Puntos conflictivos
Las colonias que más sufren por el pandillerismo son la Bellavista, Nuevo Mirasierra, Universidad Pueblo, Satélite, Tanquecito, La Minita y Guayulera.
Vandalismo
Los delitos más frecuentes, en los que incurren los menores de edad que pertenecen a las pandillas son grafiti en propiedad ajena, amenazas y allanamiento de morada.

De acuerdo con la socióloga Alicia Perales, el fenómeno de las pandillas nunca desapareció de Saltillo, sino que se ha mantenido como una expresión social ligada al sentido de pertenencia y a factores familiares, culturales y económicos.
Explicó que en sectores tradicionales donde las pandillas tienen décadas de existencia se ha generado un relevo generacional, pues los jóvenes crecen observando estos grupos y terminan normalizando su presencia, mientras que algunos adultos que pertenecieron a pandillas permanecen en las mismas colonias, siendo un referente para las nuevas generaciones.
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La pandilla se vuelve un semillero. Hay niños que crecen viendo ese estilo de vida y terminan viéndolo como algo aspiracional o como una forma de protegerse para evitar ser víctimas de agresiones”, señaló.
Añadió que muchos adolescentes encuentran en estos grupos el sentido de pertenencia que no logran desarrollar dentro de su hogar, por lo que son capaces de adoptar conductas o rituales con tal de ser aceptados.
Padres deben prevenir
Como medida preventiva, llamó a los padres de familia a asumir cada etapa del crecimiento de sus hijos, acompañarlos de manera permanente sin caer en la vigilancia excesiva, y mantener una comunicación constante con las escuelas para detectar oportunamente cambios de conducta.
Asimismo, consideró necesario fortalecer la infraestructura social en el poniente de Saltillo, donde, dijo, hacen falta más espacios deportivos, culturales y de convivencia para que niños y adolescentes encuentren alternativas de desarrollo fuera de las calles.
Con información de Paola Casas
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