Saltillo, Coah.- Para la poeta Claudia Luna Fuentes el lenguaje es como el agua: vivo y maleable, suave, pero firme y poderoso, capaz de cambiar el mundo y de doblegar a la roca más dura. Es por eso que escribió el poemario Lo que Salva una Legión de la Niebla, que plantea una reflexión social.

El poemario, escrito en el 2014, dio paso al cortometraje 2046: Año de Nuestra Señora de la Niebla, dirigido por Reginaldo Chapa Romero y musicalizado por Miguel Ángel Campos, el ejercicio artístico se presentará mañana, a las 20:00 horas, en la Universidad Iberoamericana Campus Saltillo.

“El poemario persigue uno de los temas que más presentes he tenido durante los últimos años que es el cuidado del agua. Los poemas utilizan al líquido como el personaje principal de los textos que hay ahí, pero en su composición más etérea, que es la niebla. El libro versa sobre la concepción mística del agua, pero también habla sobre la urgencia de cuidarla. Se puede decir que es el arte al servicio de la reflexión”, señaló la monclovense en entrevista con Zócalo.

Conciencia

Aunque el libro tiene como meta la siembra de una reflexión ecológica en cuanto al uso del líquido, es también una búsqueda expresa en el sentido del poema. Es una metáfora acerca de la poesía como construcción sensorial capaz de escapar de las páginas.

“Al mismo tiempo que se habla sobre el agua, en el libro me planteo el problema de la poesía y su soporte, ya que el poema no es sólo palabra escrita sino que también es sonido, música, sensación.

“A raíz de esta idea trabajé con Mike Campos, un proyecto que trataba sobre los sonidos de la naturaleza. Tiempo después una artista visual francesa me habla sobre un proyecto para la web en el que artistas dialogan con el agua, el viento y el bosque es aquí en el que Mike Campos y Chapa se unen a crear el video”, mencionó la escritora.

Luna Fuentes señaló que el concepto original del proyecto evolucionó completamente cuando el cineasta mencionó, después de la selección de algunos poemas, que el libro tenía una gran capacidad para volverse una historia lineal.

Los textos, detalló Luna, son hijos de una inspiración que surge por la relación que Saltillo tiene con la neblina que se forma entre la ciudad y la sierra durante las mañanas. En cambio, para el cortometraje, esa gruesa capa de agua vaporosa, casi onírica, se elimina para dar paso a la sequedad del semidesierto coahuilense.

Porque el cortometraje relata una historia ubicada en el futuro en la que el agua se ha perdido y adquiere el valor primordial que nunca debió de haber perdido. Plantearse esta imagen posapocalíptica ofrece al espectador una reflexión que estremece.

“El cambiar la locación al desierto me parece más atractivo en cuanto al choque de ideas entre agua y desierto que tendrá el espectador, pero también para reforzar esa idea de que vamos cada vez más hacia una desertificación por el uso indebido que le damos al agua”, dijo Luna.

Futuro desierto

Esta idea distópica incita también, a replantear la relación que el público tiene con el líquido vital que rodea su entorno. La mayor parte del consumo saltillense proviene de la Sierra de Zapalinamé, la cual, según los informes de Aguas de Saltillo, ha disminuido su capacidad de recarga 70 por ciento.

Luna espera que quien vea el cortometraje forme una conciencia que le permita ser crítico, pero también que lo impulse a hacer un cambio en esta cuestión ecológica.

“Lo que busco es otorgarle un carácter distinto al agua, es desligarla de su costo y darle su verdadero valor, que no es monetario, sino vital. En cambio en la ciudad la tenemos sólo como un líquido que está a nuestro servicio con el simple hecho de abrir la llave y hemos perdido esa visión de cuna de la vida, de ese elemento que forma nuestra esencia.

“Quiero que se le dé una visión comunitaria a la práctica de desperdicio que mantenemos en la Región Sureste del estado sobre este elemento, pero también es buscar la reflexión a cosas más reales y directas que tenemos aquí como el uso de cantidades enormes en las fábricas y en la industria. Quiero que nos hagamos preguntas”, explicó Luna, quien es miembro del colectivo artístico YoSoyZapalinamé.

Esta concentización, comentó la poeta, es porque se tiene que ver que Saltillo tiene una relación privilegiada con el agua a diferencia de otros municipios que viven, realmente, en el semidesierto coahuilense, y que al trabajar por el líquido tienen un respeto verdadero por él.

MAÑANA

» 2046: Año de Nuestra Señora de la Niebla

De Claudia Luna

» Dirige Reginaldo Chapa Romero

» Música Miguel Campos

» Universidad Iberoamericana

» 20:00 horas

» Entrada libre