Saltillo, Coah.- Desde 2014, Coahuila utiliza la figura legal de hogares sustitutos con vías de adopción, y dicha práctica ha ido creciendo en la entidad: de 12 niños en el primer año a 25 en 2015 y 40 en 2019, informó la Procuraduría de los Niños, las Niñas y la Familia.

En 95% de los casos, los niños se quedan con la familia que les fue designada, señalaron las fuentes.

El tiempo que se queda con la familia antes de ser declarado legalmente parte de esta depende mucho del propio niño, las características del caso, de la edad y la terminación de la liberación jurídica, es decir del proceso que lleve el propio juzgado, ya que a veces se tardan en dictar sentencia.

Hay una distinción que hace la ley en la materia, entre familias de acogida y hogares sustitutos con vías de adopción, sin embargo, la entidad no ha utilizado hasta ahora la primera figura, principalmente porque la legislación local en la materia prevé un tiempo limitado de espera de 90 días para resolver la situación jurídica del niño que está en el albergue.

El hogar sustituto con vías de adopción permite que el niño o la niña que se asignó a una familia se pueda estabilizar antes de que la Pronnif establezca una demanda como tal; en tanto que la figura de acogida es una práctica en la que se deposita al menor con una familia en tanto se regula su situación jurídica, pero sin vías de adopción.

Esta última es una alternativa que se utiliza para no meterlos en un albergue o no institucionalizarlos.



Modelo conocido

Entidades como Nuevo León ya tienen un programa de familias de acogida, lo mismo que la Ciudad de México, y es una figura que refiere mucho a la experiencia que ha tenido Estados Unidos con el modelo conocido como “foster family”, ya que el Estado da un acompañamiento económico a estas familias.

El objetivo de dicha figura es que los niños no pasen mucho tiempo en un albergue, pero en la entidad la ley da 90 días para resolver la situación jurídica: regresar al niño, pedir una prórroga o iniciar un juicio de patria potestad, y además, las familias que se acercan a la Pronnif lo hacen meramente para un tema de adopción.

Estos hogares sustitutos se buscan de la lista de espera de adopción una vez que ya esté próxima a terminar la liberación jurídica del niño; al utilizarlo, se pretende estabilizar emocionalmente al pequeño acercándolo a la que será su familia, y después judicializar la adopción como tal para el cambio de apellidos.

Esto ocurre solamente con niños que son candidatos a irse en adopción tras ser institucionalizados y permite no generar el síndrome de albergue, en donde los niños se acostumbran a vivir en estos espacios y no se sienten a gusto al ingresar a una familia.



Derecho a una familia

Actualmente, todas las familias que pasan por el proceso de adopción deben tener su certificado de idoneidad, y el hogar sustituto se elige dentro de esa lista de espera, por lo que no todos son candidatos, ya que se les realizan las mismas evaluaciones porque estarán próximos a ser padres que adopten a un niño o a una niña, por lo que no hay una distinción entre una familia adoptiva y una familia en hogar sustituto.

La Pronnif afirma que el 99% de las familias adoptivas expresa su voluntad de ser familias sustitutas durante el proceso de definición legal del niño o de la niña. Si bien hay algunas familias donde durante el proceso de adaptación no hacen un vínculo con los niños y estos regresan a institucionalizarse y esperar otra pareja candidata, esta es precisamente la bondad del hogar sustituto: un período de adaptación para que todos los involucrados se den cuenta si va a funcionar o no el vínculo que está por generarse.

Este sistema beneficia a niños de todas las edades, ya que es una medida de protección para que se les garantice su derecho de vida familiar y el hogar sustituto es el modelo a asumir más frecuente en casos donde hay hermanos, a fin de no separarlos y lograr que la pareja candidata establezca junto con los niños, los vínculos que requieren para conformar una nueva familia.