Castaños, Coah.- Para muchos es un ejemplo don Simón Sifuentes, quien a sus 73 años de edad camina por las calles con su carrito adaptado con esmeriles y una tabla para afilar cuchillos y recorre las principales calles de la Zona Centro para no ‘tullirse’.

En la calle Allende, don Simón iba caminando despacito, empujando el carrito donde lleva su equipo de trabajo, ya tiene clientes en esta calle que cada determinado tiempo visita para afilar sus cuchillos o machetes a un costo de 5 y 10 pesos.

Es pensionado, pero no le gusta estar acostado ni sentado en su casa, le gusta ser alguien útil en la vida, no quiere estar sin hacer nada, vive solo, pero prefiere salir a la calle a trabajar y no estar de flojo.

Viste con sombrero de paja, camisa a cuadros, pantalón negro y zapatos desgastados por el uso, don Simón empuja su carrito que le acopló una sombrilla que lo protege de la lluvia y del sol, relata que no le gusta estar de ocioso, le gusta trabajar y sacar un dinero extra.

Cada tercer día pasa por la Zona Centro ofreciendo sus servicios de afilador de cuchillos, acopló el carrito con llantas antiguas de carretilla, fue un regalo de don Jacinto Ruíz quien tenía un taller, ya falleció.

“Se me prendió el foco y le coloqué dos tablas al carrito y le puse los esmeriles y luego las llantas de carretilla y así salgo a las calles a trabajar, voy a mi paso y a las 12:00 horas me voy a comer al comedor que se ubica a unas cuadras de mi casa”, comentó.

El entrevistado comentó que vive a un lado de la forrajera de su sobrino Óscar Sifuentes, en la calle Guerrero de la Zona Centro, la gente que desee un servicio puede visitarlo en su casa.

Dijo que este oficio lo aprendió porque su padre era carpintero pero sabía afilar cuchillos, a todos sus hermanos les enseñó el oficio.

“Yo de joven fui muy borracho, ya me casé grande, no tengo hijos, dejé el vicio cuando me entregué a Dios, cuando tomaba mucho me dio una parálisis facial y empecé a vomitar hasta el agua, mi hermano Valente me llevó con el doctor Juan Antonio Garza y me checó, dejé de tomar, si de por si uno es feo ahora con la cara así”, mencionó.

Relató que la maquinaria la compró el año pasado y cada esmeril se lo ofrecieron en 300 pesos, aprovechó la oferta, pues cada uno tiene un valor de mil doscientos pesos.

Son las 12:00 horas del mediodía y se dirige al comedor para probar alimento, se despide, pero invita a la población que requiera de sus servicios buscarlo en su domicilio en la calle Guerrero a un lado de la forrajera de Óscar Sifuentes.