Saltillo, Coah.- Durante 10 años Kosmer ha clavado la pluma en el papel y ha recorrido a pie los barrios de Saltillo, especialmente Zaragoza, su cuna. La semilla de las experiencias que vivió en las calles echaron raíces en sus letras y crecieron para formar un árbol que se ramificó en canciones, algunas agresivas, que hablan sobre la realidad de los bajos fondos y otras para divertirse mientras cotorrea con los compas. Pero que también formaron un tronco fuerte que ahora lo posiciona como uno de los nombres más conocidos de la escena del hip hop saltillense, acompañado por otros Mc's como Bizor o Malva, miembros de Azufre Squad, grupo que se formó en 2010 y que durante nueve años ha estado picando piedra y puliendo la rima para ser una de las banderas del nuevo rap del noreste mexicano.

Aunque hay casi una década de camino de sus inicios hasta hoy, Kosmer nunca había producido un disco personal. Sí tenía, en cambio, sencillos y EP's, todos editados al rudimento desde su casa, “con un micrófono barato”, con beats armados en Fruty Loops, pero siempre con hambre de más, la misma que le llevó a sacar el disco La Merca Negra Vol. 1.

Compuesto por 15 canciones, el disco de Kosmer es definido por él mismo como “el disco que yo quisiera escuchar en mi cuarto a solas. No es un disco que esté hecho para que lo traigas en el carro, ni para que lo pongas en las fiestas, si lo haces está bien, eso es independiente de mí.

“Pero es un trabajo que hice para hacer lo que yo quería, son beats que siguen una línea: todos son muy pasivos, bien aguados, bien para abajo; no creo que sea un disco que esté hecho para vender, porque son letras que te llevan a reflexionar, están en el instante”.




Prueba pública

Esa necesidad de explorar las emociones oscuras que transitan por él y lanzar las palabras a toda esa escena que no lo dejó avanzar, puede sentirse en las rolas que vienen acompañadas de otros exponentes del género conocidos a nivel nacional: como el lagunero Mime871, el regiomontano Doble P Ach Ene, el sonorense Eptos Uno, así como la dupla compuesta por Bizor y Malva. Músicos que infunden su estilo a cada una de las líricas que escribieron para esta producción. La sangre de la calle, el ritmo del amor, la técnica y la estructura... todo confluye aquí, en la cancha de juego del Kosmer.

El rapero también señaló que esta producción es “una prueba, un piloto”, una forma de sondear a su público, el cual se ha regado por todo el país, ya que se ha presentado en ciudades como Chihuahua, la Ciudad de México, Guadalajara, entre otras. Eventos en los que las manos y los cuellos suben y bajan al ritmo de los bombos y las cajas que el compositor les lleva a los oídos.

Si, como dice Kosmer, el rap es una música explícita que habla de drogas y mujeres en las calles, de golpes y rencillas; es también un trabajo, un oficio al que ha dedicado una buena parte de su vida. O, como dice en su rola En el Sitio: “claro que amo esto, empecé para desahogarme, pero tengo deudas que tú no vas a pagarme. Ya toqué de gratis muchos años sin quejarme, ¿qué tiene de malo que piense en superarme?”.

“Al segundo disco es donde voy a meterle todo el 'power', ahí van a estar los mejores productores y los mejores raperos. Será música que vaya a vender”, apunta.




Sin libertad

Haber grabado durante años en las cuatro paredes de su cuarto –cosa que aún hace–, nunca ha sido un impedimento para que su música sea reconocida. El saltillense ha participado en ligas de competición como Secretos de Sócrates o SpitMX. Y eso se lo debe en parte a la posibilidad de difundir su música sin necesidad de un sello discográfico, sino solo utilizando las redes sociales, como su canal de YouTube –en donde puede escucharse su disco completo–, que cuenta con 3 mil 110 seguidores.

Sobre la industria, Kosmer se encuentra algo reacio a firmar para una empresa, aunque acepta que le han ofrecido hasta 300 mil pesos por contrato, los ha rechazado por preferencia a su libertad creativa, pero también porque “no quiero ir a otro lado y crecer allá, pero la raza que está aquí (Saltillo), se quede abajo. Eso no está chido”.

“El plus de las disqueras es que ellas van a mover todo tu producto, te van a conseguir giras y la madre, el problema es que vas a estar trabajando para ellos. Te ofrecen una cifra, pero todo lo que tú generes a partir del contrato es para ellos. Realmente si haces números, la pérdida es para ti, porque a largo plazo puedes conseguir algo que sea todo tuyo. Sin una disquera yo he tenido que conseguir fechas de presentación, productores, cuidado de imagen, pero se vuelven dueños de ti”, apunta.


Con una década de distancia y los ánimos templados. Una serie de conciertos detrás, canciones que respaldan su trabajo y, ahora, con un disco que reúne la esencia de un rapero de calle, Kosmer recordó que en sus inicios hubo personas que le metieron el pie y no quisieron verlo avanzar, pero que ahora se han olvidado y quedado en el camino mientras él avanza a pasos gigantes con sus tenis Fila. En cambio, apunta, aún queda mucho qué hacer para cimentar una escena hip hop que apenas inicia.

“Se necesita que los artistas hagan un producto bueno. Hablo desde lo que conozco, los raperos, que muchas veces no invierten en la producción. Se conforman con comprar una instrumental que no suena bien, no invierten en estudios ni su imagen, trabajos profesionales, cosas que te van a respaldar. Pero también hay que dejar detrás la idea del 'rap underground', ese estereotipo de que se debe ser pobre y estar abajo, hay que perderle el miedo a eso. Es el foco el que te hace brillar, hay que perderle el miedo tenemos todo para ganar”, concluyó el rapero.





Escúchalo
- La Merca Negra Vol. 1
- De Kosmer

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