Saltillo, Coah.- Rechinar los dientes, manos sudadas, uñas mordidas, rascarse hasta sangrar, antojos compulsivos, preocupación sin razón, mentir constantemente, insomnio y caer en excesos, son algunas de las manifestaciones de la ansiedad y el estrés, algo que las personas enfrentan a diario y muchas no se dan cuenta.

Las secuelas sociales a partir de los hechos violentos, entre tiroteos, feminicidios, suicidios, accidentes y raptos ficticios que han estremecido a la ciudad abarrotan la consulta externa, área de urgencias y Línea de la Vida en el Centro Estatal de Salud Mental (Cesame) en Saltillo.

Al menos 750 saltillenses acuden cada mes al área de urgencias para contener una crisis de ansiedad y estrés como pacientes de primera vez, además de la consulta externa.

Adicional a esto, cada mes se canalizan alrededor de 100 personas a través de la Línea de la Vida, de las cuales el 20%, requiere de la contención de una crisis de ansiedad o estrés y no propiamente de una alerta por suicidio.

“Experimentamos un estrés social a partir de los hechos ocurridos recientemente, cuando ocurrió el tiroteo en Torreón, la consulta en paidosiquiatría (siquiatría infantil) aumentó 10%, porque las escuelas canalizaron a niños en etapa escolar y adolescentes de secundaria”, comentó Minerva Contreras Moreno, subdirectora del Centro.




Alerta urgente

Las acciones que trascienden en los medios son el resultado de una necesidad urgente de atender cualquier complicación en la salud mental desde los primeros indicios; desde la ideación suicida o de catástrofe, como la idea de dañar para satisfacerse, pero también en la construcción social de los roles que tomamos y para los que no estamos preparados, comentó Contreras Moreno, durante el Panel de Expertos realizado en Tele Saltillo.

Gabriela Linares, docente de la Facultad de Psicología, enfatizó en el deterioro de la salud mental ante la disfunción familiar, que además genera estrés entre sus integrantes, no aporta los valores y herramientas emocionales que requieren los niños.

El sicólogo Carlos Gutiérrez Montenegro consideró que la sociedad cae en una sicosis o temor a lo que no ha sucedido.

El sacerdote José Ignacio Flores, recomendó recuperar las convivencias con la familia, platicar con los hijos, dedicarles tiempo de calidad y conocer los problemas, incluso si sobrepasan recurrir a unprofesional.