Monterrey, Nuevo León.- En agosto pasado, José Luis Hernández fue deportado de Estados Unidos por Ciudad Acuña, Coahuila.

Subió a un tren para Piedras Negras y luego, pidiendo raid, llegó a Monterrey. Ahora vive en el Río Santa Catarina.

Con barrotes y lonas construyó en un cuarto en el talud pegado al Bulevar Antonio L. Rodríguez. Afuera hay algunos garrafones y tambos, latas de comida, una veladora de San Judas Tadeo, y un tocador viejo y roto.

"No nos hace nada el agua", comenta, "mientras que no suba el agua pa' acá todo está bien".

José Luis tiene 30 años, es originario de Coatzacoalcos y vive con su pareja, a quien conoció en Monterrey, cuenta que no ha
vuelto a tener contacto con nadie de su familia.