Amsterdam.- Como resultados de la conversión a gran escala para la acuicultura, la agricultura y la urbanización, los manglares se consideran ecosistemas cada vez más amenazados, por lo cuál los científicos piden mayores esfuerzos de conservación y rehabilitación.

Los manglares tienen una biodiversidad única y brindan una variedad de beneficios a las comunidades costeras, afirman los investigadores de la iniciativa Global Mangrove Watch, Lammert Hilarides y Pieter van Eijk, quienes en conjunto con Wetland International, contribuyeron a un documento sobre el uso de conjuntos de datos globales para apoyar la política y la práctica de conservación de manglares.

Los manglares se encuentran en las costas protegidas en regiones tropicales, subtropicales y algunas regiones templadas cálidas, y son bosques que apoyan una biodiversidad única y brindan una gama de beneficios a las comunidades costeras.

Sin embargo, como resultado de su conversión a gran escala para la acuicultura, la agricultura y la urbanización, los manglares se consideran ecosistemas cada vez más amenazados.

Los avances científicos pueden apoyar la evaluación de los servicios del ecosistema y estimular mayores esfuerzos de conservación y rehabilitación, consideran Hilarides y Van Eijk, cuya investigación fue publicada por la revista One Earth.

“Para aumentar la utilidad y la aceptación de los productos, proporcionamos una visión general de los conjuntos de datos globales recientes y futuros y exploramos los desafíos de traducir los nuevos análisis en acciones de políticas y conservación en el terreno”, señalan.

Describimos una nueva plataforma para visualizar y difundir estos conjuntos de datos a la comunidad científica mundial, organizaciones no gubernamentales, funcionarios gubernamentales y profesionales de la rehabilitación, y destacamos las direcciones y colaboraciones futuras para aumentar la captación y el impacto de la investigación de manglares a gran escala.

Los científicos, los encargados de formular políticas y los profesionales buscan cada vez más formas de aprovechar los grandes datos para mejorar los resultados de conservación.

A pesar de que los manglares estuvieron entre los primeros ecosistemas en ser mapeados globalmente con resoluciones espaciales moderadas, poco se ha logrado.

Los manglares se encuentran en zonas intermareales protegidas en regiones tropicales, subtropicales y algunas zonas templadas cálidas. Históricamente, se cree que han cubierto más de 200 mil kilómetros cuadrados de las costas del mundo, pero han sufrido deforestación y degradación a gran escala, incluyendo pérdidas particularmente rápidas (de 1 a 2 por ciento del área por año) en la segunda mitad del Siglo XX, al grado que ahora cubren un área de 137 mil 600 km2.

Advierten que a pesar de una gran disminución en las tasas de deforestación, aún enfrentan una serie de presiones, pues casi la mitad de la población mundial vive a menos de 150 km de una costa, lo que impulsa la necesidad de usar la tierra y los recursos.

“La deforestación de los manglares se debe principalmente a la conversión a la acuicultura, la agricultura y la urbanización, aunque otras áreas se han degradado por la explotación de los recursos y la contaminación”, comentan en el estudio.

La expansión de las plantaciones de aceite de palma y la minería en áreas intermareales se encuentran entre los nuevos y crecientes impulsores de la degradación de los manglares.

Estas amenazas, junto con la creciente conciencia del valor de los manglares para las personas, han estimulado el creciente interés de gestión y políticas en la conservación y rehabilitación de los bosques de manglares, que son uno de los ecosistemas más productivos de la Tierra y sustentan una amplia gama de biodiversidad, incluidas especies de plantas amenazadas a nivel mundial, de animales amenazados (como el tigre [ Panthera tigris ] y el perezoso pigmeo de tres dedos [ Bradypus pygmaeus ]); megafauna marina e invertebrados funcionalmente importantes.

Los manglares también brindan a las personas muchos beneficios, incluida la provisión de madera y leña, protección costera, mejora de la pesca, turismo y regulación climática debido a la disminución del CO2, ya que capturan grandes cantidades de carbono.