Ciudad de México.- Dos bardas grafiteadas y tapiales de madera húmedos resguardan los salones de lo que fue el Colegio Enrique Rébsamen, en la esquina de Calzada de las Brujas y calle Rancho Tamboreo, colonia Nueva Oriental Coapa, en Tlalpan. Aquí, hace tres años perdieron la vida 19 niños y siete adultos luego de que uno de sus edificios se derrumbó tras el sismo de magnitud 7.1.

Al asomarse, algunos huecos en las maderas dejan ver las ruinas de un recuerdo de mucho dolor para quienes perdieron a sus pequeñitos y familiares que trabajaban ahí. En el patio principal hay unas pelotas de plástico abandonadas y dos gatos habitan el lugar. En la parte trasera de esta escuela, un edificio se mantienen en pie, pero sus barandales están torcidos y en la planta baja un automóvil negro quedó aplastado, dejando ver la inmensidad de la tragedia de aquel 19 de septiembre de 2017.

Alejandro Jurado, papá de Paola, una niña de siete años quien falleció en el lugar, recuerda los momentos angustiantes que vivió ese día cuando se enteró que un colegio en Tlalpan se había derrumbado. La preocupación lo invadió ante la incertidumbre de saber si se trataba de la escuela donde ella estudiaba junto con su hermano Alejandro, de nueve años.

“En ese momento era el pensamiento de que quizá mi esposa llegara primero y recogiera a mis hijos, pero el tráfico lo hizo imposible y la comunicación con ello lo hizo más difícil. Me enteré por mensajes de que un colegio de Tlalpan, sobre División del Norte se había caído; la mayoría de los niños de segundo año estaban atrapados y fue como a las cuatro de la tarde aproximadamente cuando pude llegar, me fue imposible antes”, relató a MILENIO.

Al llegar, con la esperanza de que todo estuviera bien, la escena fue desgarradora. Los topos y personal de la Marina iban de un lado a otro para localizar a las víctimas. Alejandro intentó ingresar al colegio y lo sacaron porque no tenía un casco y equipo de protección adecuado para entrar.

“Recuerdo que estaba por caerse una barda, pero ellos seguían trabajando y era más importante salvar vidas. Alrededor las casas eran como albergues, pero había descontrol porque en cada punto tenían información diferente. Antes de llegar al colegio mi esposa me habló y me dijo que ya había encontrado a mi hijo, pero faltaba mi hija Paola y me fui a buscarla a varios hospitales y no la encontré.

“Regresé al colegio a buscarla, de hecho no me querían dejar entrar. Al dar la vuelta sobre la calle de Tamboreo vi a una de las mamás y llevaba en una sábana a su hijo sin vida; fue más desesperante en ese momento la búsqueda de mi hija (…) seguí buscándola en los puntos de control y fui a buscarla hasta dos veces a la morgue y no aparecía”, narró.


Por la madrugada, pasadas las 05:00 horas, en uno de los puntos de control Alejandro fue notificado de que habían encontrado sin vida a su hija; “recuerdo que pasé con mi esposa (a identificarla)”.

“No hay día en donde no deje de recordar a mi hija, tampoco mi esposa y su hermano. Es vivir día a día con esa ausencia y con ese faltante y esa sonrisa de todos los días; hay que aprender a vivir con esto. Hay días buenos y otros donde uno se siente molesto e impotente con lo que pasó. Lamentablemente mi hija no está y muchas familias siguen con una ausencia”, dijo con la voz entrecortada.
El 7 de septiembre del 2018, la entonces Secretaría de Obras y Servicios de la Ciudad de México informó que había concluido la demolición y retiro de escombros del lugar, mientras que el resto del predio no se intervino debido a que la Fiscalía General de Justicia capitalina lo mantiene en resguardo como parte de la indagatoria iniciada por homicidio como quedó asentado en el expediente CI-FTL/TLP-2/UI-3C/D/1695/09/2017.

El 11 de mayo de 2019 Mónica García Villegas, ex directora del colegio, fue detenida y el 17 de septiembre fue declarada culpable por el delito de homicidio culposo por la muerte de 26 personas.

Durante la audiencia se expusieron los alegatos de clausura que presentaron las partes involucradas. También declaró la maestra, quien se dijo “inocente” durante su alegato final.

La Fiscalía General de Justicia de la Ciudad de México solicitó 57 años de prisión contra la también propietaria del inmueble habilitado como colegio privado, luego de que el Ministerio Público logró obtener un fallo condenatorio por los delitos de homicidio culposo y de responsabilidad de Director Responsable de Obra o Corresponsables.