Ciudad de México.- Todos los países registran un aumento en los casos de Covid-19, la neumonía causada por el nuevo coronavirus que la Organización Mundial de la Salud describe como pandemia.

Y la mayoría ya también reporta ejemplos de transmisión local, lo que explica por qué en algunos el número de infectados con el coronavirus se duplica cada dos días.

Al tratarse de un nuevo virus, hay muchas incógnitas. Pero hay consenso en que se trata de una zoonosis, es decir, de una enfermedad que originalmente saltó de los animales a las personas.

Todo indica que ocurrió originalmente en el mercado de mariscos de Wuhan, en China, donde también se comercializan animales salvajes.

Pero lo que debe preocuparte es que también se contagia de persona a persona.

Y que es algo que pasa con mucha facilidad.

No basta coincidir

¿Significa eso que basta estar cerca de una persona contagiada para infectarse con el coronavirus?

Pues no precisamente, ya que el nivel de cercanía, tipo de contacto, la duración del mismo y nuestros propios comportamientos son clave para el nivel de riesgo.

Y la fortaleza de nuestro sistema inmunológico -a menudo condicionado por nuestra edad y estado de salud- también puede hacer la diferencia.

La clave es entender que los virus que afectan al sistema respiratorio viajan sobre todo en las llamadas gotículas respiratorias, esas pequeñas gotitas que expulsamos al respirar, hablar, reír, toser o estornudar.

Por eso el riesgo más alto de contagio se da cuando estamos en contacto cercano con una persona infectada, algo que el servicio de salud pública de Reino Unido, NHS, define como estar a menos de dos metros por 15 minutos.

Eso significa que un enfermo con el que nos crucemos de forma fugaz en la calle se le haría muy difícil contagiarnos, aunque como toda precaución es poca lo mejor es evitar todo tipo de contactos.

Y es que como veremos en detalle más adelante, las gotitas virales que ese transeúnte puede haber dejado a su paso constituyen una potencial amenaza.

Aún así, sin embargo, incluso compartir vivienda con un enfermo de covid-19 no es garantía de contagio.

De hecho, un estudio de los Centros para la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC) sobre los primeros contagiados en ese país encontró que en esos casos la tasa de contagio era del 10%.

La razón: para infectarnos las gotículas respiratorias deben ingresar a nuestro cuerpo por los ojos, la nariz o la boca.



Y para que eso ocurra deben pasar varias cosas.

Frente a frente

Una posible forma de que esas gotículas lleguen a nuestro sistema respiratorio es a través de la tos y los estornudosde una persona infectada, que los expertos estiman son las principales forma de transmisión del coronavirus.

Y es que los estornudos transforman las gotículas en aerosoles que pueden quedar suspendidos en el aire por varios minutos, antes de depositarse en las superficies cercanas.

Obviamente, las probabilidades de contagio son especialmente altas si nos estornudan o tosen a la cara.

Pero una conversación a corta distancia con una persona infectada con el virus también es una posible forma de atrapar el virus.

De hecho, una buena regla es que si podemos adivinar qué ha comido una persona por su aliento eso significa que lo estamos inhalando, y con el aliento también los virus que este podría contener.

Esa es la razón por la que se recomienda mantener una distancia de al menos metro y medio con nuestros interlocutores.

Aunque para que ese consejo funcione también debemos seguir otros como tratar de no tocarse la cara y lavarse las manos constantemente y por al menos 20 segundos.

Lo que nos llevamos a la cara

Esto es así porque si bien los virus eventualmente mueren si no encuentran un organismo en el que reproducirse, hay un período de riesgo en el que lo podemos recoger de diferentes superficies.

"Las manos están todo el tiempo tocando en superficies que pueden estar contaminadas y después la persona al tocarse la cara puede transmitirse el virus", le explicó a BBC Mundo el subdirector de la Organización Panamericana de la Salud, Jarbas Barbosa.



Las barandillas de las escaleras mecánicas de una estación de metro son un ejemplo: el virus puede llegar ahí en forma de estornudo o por el contacto de la mano de un enfermo que se tapó la boca para toser.

Y si después de tocarlas nos llevamos las manos a la cara, el daño muy probablemente está hecho.

A menos, claro está, de que nos hayamos lavado bien las manos antes, pues eso destruye al virus, que no es capaz de atravesar la piel.

¿Ya dijimos que es vital lavarse bien las manos?

No le tengas miedo a ese paquete

Ahora, si el coronavirus sobrevive fuera del cuerpo por un tiempo, ¿qué tan peligroso ese ese paquete con un juguete muy probablemente hecho en China?

La respuesta es: muy poco o nada.

Efectivamente, según una investigación publicada en The New England Journal of Medicine el SARS-CoV-2 puede sobrevivir hasta tres días en superficies de plástico o metal.

Y seguramente eso es mucho menos tiempo del que el juguete en cuestión tarda en llegar a su destino.

El riesgo, si acaso, estaría en la gente que te lleva el paquete a casa, pero el coronavirus se desintegra en menos de un día en el cartón.

(Y, claro está, para que sea potencialmente contagioso tendría que haber sido manipulado por alguien infectado con el virus y entrado en alguna tipo de contacto con su saliva).

Además, la fortaleza del virus también va disminuyendo con el paso del tiempo.

Y todavía hay poquísima evidencia de que la transmisión a través de superficies sea particularmente frecuente con el causante de covid-19.

Aunque, si prefieres evitar riesgos, siempre puedes desinfectar los objetos potencialmente riesgosos con una toallita con alcohol... empezando por el celular.

No solo los enfermos

El hallazgo más importante del estudio en The New England Journal of Medicine, sin embargo, fue que el nuevo coronavirus "permanece viable" en el aire hasta por tres horas.

Aunque un poco más tranquilizador es que su capacidad para permanecer en el aire es mucho menor que su viabilidad, pues solo se suspende en forma de aerosol hasta por media hora.

Según los investigadores del Instituto Nacional para Alergias y Enfermedades Infecciosas de EE.UU, los hallazgos sugieren que la transmisión vía aérea es posible.

Pero la Organización Mundial de la Salud insiste en que su principal forma de transmisión es "por contacto con gotículas respiratorias, más que por el aire".

Y los mismos investigadores reconocen que la alta tasa de contagio parece ser más el resultado de que todo portador es contagioso, incluso en la fase de incubación del covid-19.

En otras palabras, una persona infectada puede transmitir el virus incluso antes de empezar a presentar síntomas.

Es decir, un joven de apariencia sana puede ser más peligrosa que un mocoso que en realidad solo tiene una gripe común.

En grupo más peligroso que por separado

Todo esto también ayuda a entender por qué las autoridades han pedido evitar las aglomeraciones, que son particularmente peligrosas en espacios cerrados.

Y es que entre más gente se junte más probabilidades hay de entrar en contacto con el virus, por la sencilla razón de que también aumentan las probabilidades de entrar en contacto con algún infectado que ni siquiera sepa que es portador del coronavirus.

En algunos países la recomendación es no exceder las 10 personas, para reducir esas probabilidades y tal vez facilitar el dejar un espacio de seguridad superior a un metro, que según la OMS es la distancia de mayor riesgo.

Pero claro está, un grupo de 10 personas sanas es mucho menos peligroso que un encuentro íntimo con una persona infectada.

Y la mejor forma de evitar el riesgo es minimizando al máximo todo tipo de contactos a través de la llamada distancia social o el autoaislamiento.

¿Y el sexo?

La mala noticia es que una relación sexual con un portador del sars-cov-2 es una forma casi segura de contagiarse del virus.

Nada indica que el covid-19 sea lo que se conoce como enfermedad de transmisión sexual.

Pero los besos o la proximidad de unos rostros jadeantes garantizan el intercambio de gotículas.

En esas circunstancias, incluso una cena íntima puede ser propicia a ese intercambio

La comida en sí misma, sin embargo, muy probablemente sería segura: los expertos no creen que el virus sea capaz de sobrevivir el proceso de cocción de los alimentos (o su recalentado).

El riesgo, si acaso, estaría en que una persona enferma manipule los alimentos sin las precauciones necesarias antes de llevarlos a la mesa.


Con información de BBC