Coahuila
Por
Nelly Moreno
Publicado el domingo, 14 de diciembre del 2008 a las 15:29
Monclova, Coah.- Después de que su esposa sufrió una embolia que la mantiene postrada en la cama, don Salvador Reyna Cabrera lucha por sobrevivir a la pobreza en la que se encuentran, siempre respetando el compromiso matrimonial de permanecer juntos en la salud y la enfermedad. Con 23 años de casados y 4 embarazos no logrados, don Salvador y María Angelita Zamora Medina, vieron cómo cambiaba su vida hace dos meses. Con cuidados especiales, que nacen del amor que tiene por quien se convirtió en su segunda esposa, don Salvador la ayuda en todas sus necesidades, como bañarla, darle de comer y su medicamento, ya que están afiliados al Seguro Popular.
“Aquí estoy con ella cuidándola, atendiéndola en lo que necesite y a la vez preparando la comida que vendemos, aunque ahora todo lo hago yo, tengo que preparar yo solo la comida, antes ella me ayudaba, pero por la enfermedad que tiene ya no es lo mismo”, dice don Salvador.
Comenta que aprendió muy bien de su esposa a preparar la comida y ahora tiene que valerse por si mismo mientras ve cómo su esposa debe mantenerse en la cama, porque después de la diabetes, la embolia dañó la mitad de su cuerpo.
Recuerda que duraron cuatro días en el hospital al darle la embolia, y aprovecharon para operarla de una hernia, pero a pesar de los servicios médicos que le proporcionaron, su esposa ya no recuperará la movilidad, situación que la obliga a estar la mayor parte de los días en la cama obsoleta que tienen.
“Me siento mal, me duele todo”, se queja doña Angelita, quien a su vez pedía a su esposo que la llevara al hospital, ya que no pierde las esperanzas por recuperar la movilidad de su cuerpo y volver a tener la misma vida de antes.
“No me gusta estar en la cama, yo era muy trabajadora, limpiaba mi casa y atendía a la nuera, hacía la comida, ayudaba en todo, quiero correr, arrancar de aquí pero no puedo”, manifestaba con dificultad doña Angelita, quien a su vez quería llorar, al darse cuenta de la situación en la que se encuentra.
Don Salvador comenta que no tienen ningún ingreso económico seguro, a pesar de que él permaneció 13 años trabajando en Altos Hornos y al ser reajustado, no logró conseguir la pensión, ya que le refirieron no tener ningún padecimiento que le ayudara a conseguir el pago mensual por parte del IMSS.
“Así que debo trabajar por mi cuenta, haciendo comida, por ejemplo hoy hice menudo y me salgo en la bicicleta a ofrecer a la gente que comúnmente me compra, es así como logro obtener poco dinero pero al menos ya sale para lo que necesite mi esposa”, comenta el señor.
Reconoce que es mucho riesgo cuando debe salir a ofrecer la comida, cuando su esposa y su nuera no pueden valerse por si mismas, por lo que intenta ahorrar tiempo para no tardarse tanto en su recorrido en bicicleta, para no desatender a su familia de quien es su único apoyo.
Pero Don Salvador, no sólo cuida a su compañera de vida, sino también a su nuera, quien padece una enfermedad en los huesos que no la deja caminar.
Y es que después de mantener en “pie” su hogar, trabajando juntos para asegurar la comida del día, la responsabilidad recae ahora en él, porque su esposa tiene paralizada la parte izquierda de su cuerpo.
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