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¡Infierno en el Cariño de la Montaña!

  Por Néstor Jiménez

Publicado el domingo, 30 de julio del 2017 a las 09:00


Tras una serie de decepciones del gobierno de Francisco I. Madero decidió rebelarse contra el sistema el 3 de Marzo de 1912.

Monclova, Coah.- El héroe Revolucionario Pascual Orozco, tras una serie de decepciones del gobierno de Francisco I. Madero decidió rebelarse contra el sistema el 3 de Marzo de 1912.

Fue uno de los que apoyaron el Plan de San Luis en contra de la dictadura de Porfirio Díaz en 1910 y cuando Madero nombró provisionalmente su primer gabinete, esperaba se le diera el cargo de Ministro de Guerra pero ese puesto fue destinado a Venustiano Carranza el 13 de Mayo de 1911.

Y así una ristra de planes que tenía y le eran revocados fueron llenándole el “buche de piedritas” y su revuelta atrajo muchos simpatizantes entre intelectuales y militares quienes estaban inconformes con la presidencia de “El Chaparrito”.

Las tropas del famoso General Revolucionario oriundo de San Isidro en Chihuahua, iban avanzando poco a poco cosechando triunfos como el obtenido contra el general José González Salas en la primera batalla de la Estación del Rellano el 24 de Marzo de 1912.

Ese día los 7 mil “orozquistas” vencieron a 8 mil soldados federales que chocaron en ese lugar ubicado cerca del poblado de Jiménez en Chihuahua.

La historia consigna que Orozco llenó de explosivos una locomotora y la envió directo a las tropas Maderistas haciéndola detonar provocando infinidad de muertos. Tras ese fracaso, el general González Salas se suicidó al llegar a la estación férrea de Bermejillo, Durango.

Los orozquistas buscaban imponer en la silla de la República al Licenciado Emilio Vázquez Gómez y el 25 de Marzo de 1912 se proclamó “El Plan de la Empacadora”.

En dicha proclamación se atacaba al Gobierno de Madero de no cumplir con las reformas agrarias y sociales prometidas en el Plan de San Luis, además de reafirmar las leyes de la constitución de 1857.

Los rebeldes del Chihuahuense, quien en otros años tuvo bajo su mando al inmortal “Centauro del Norte”, Francisco Villa, tratarían de arrasar con la ahora región centro de Coahuila.

Eso no lo iba a permitir el Gobernador Venustiano Carranza Garza quien de inmediato organizó fuerzas militares para impedir ese avance en un hecho que pasaría a la historia.

Los soldados de ambos héroes que apoyaron el plan de Francisco I. Madero, se enfrascarían en una feroz batalla que muchos desconocen y que sorprendentemente ocurrió en el Puerto del Carmen, paraje de impresionante belleza y balnearios que es mejor conocido por propios y extraños como “El Cariño de la Montaña”.

ARRASAN LA TIERRA DEL BARÓN DE CUATRO CIÉNEGAS

Los informes eran alarmantes del avance de los orozquistas por Coahuila, luego de haber atravesado el vasto desierto de las colindancias con Chihuahua.

Las hordas del jefe José Inés Salazar se habían estancado en Cuatro ciénegas luego de haber provocado saqueos y sembrado el terror en la población; ahí descansaron para tramar el recorrido con rumbo a Monclova.

Es por ello que las autoridades de nuestro Estado tomaron de inmediato cartas en el asunto y Carranza ordenó la rápida conformación de fuerzas auxiliares, enterando también al Teniente Coronel Ignacio Morelos Zaragoza.

Sabían sobre el gran estratega que era Orozco y recordaron la primer victoria que lo hizo famoso en el Cañón del mal paso el 2 de Enero de 1911, cuando emboscó a las tropas federales a cargo del general Juan N. Navarro.

Pascual ordenó desnudar los cadáveres de los muertos y envió los uniformes a Porfirio Díaz y un mensaje que decía: “Ahí te van las hojas, mándame más tamales”.

Así que…¡no podían confiarse ni tener alguna equivocación! La defensa cayó en la responsabilidad del, en ese entonces, Teniente Coronel de Caballería Pablo González Garza quien en mayo de 1912 escogió el paso del puerto para cortarles “el vuelo” a los renegados.

PARTE INFORMATIVO DE LA BATALLA

Los pormenores del enfrentamiento fueron redactados en un parte que envió Pablo González al Gobernador Carranza donde informaba acerca de lo ocurrido. Aquí el texto íntegro:

“Tengo la honra de informar a usted sobre las operaciones efectuadas por las fuerzas de mi mando en función de armas que tuvo lugar en la entrada del Puerto del Carmen el día 6 de los Corrientes; después de nuestro regreso a Monclova y ya en esta ciudad como jefe Jerárquico militar al Sr. Teniente Coronel Ignacio Morelos Zaragoza, le fue advertido a este jefe la conveniencia de que a la mayor brevedad se dispusieran las defensas del Puerto del Carmen como el lugar por donde de preferencia intentarían los forajidos de Salazar que estaban en Cuatro Ciénegas, hacer su incursión sobre nuestras posiciones de este lado de dicho puerto.

Comprendiendo en el acto el referido jefe Morelos Zaragoza la urgencia de dicha medida, dispuso que saliera yo, con todo efecto que tenía disponible a resguardar el mencionado Puerto del Carmen.

Este movimiento lo efectué el día 5 del actual, llevando conmigo todo el efectivo del que pude disponer que fue de 180 hombres de caballería, porque el resto de mi fuerza lo tenía custodiando otros puntos que podrían ser amagados por el enemigo y una pequeña parte del cuartel.

Con este número de tropa salí de esta ciudad el referido 5 a las 08:00 P.M. llegado a la Villa de Nadadores a la 1 P.M. donde se hizo alto para comer y refrescar el ganado. Allí se me informó que por el rancho de “El Coyote” se había avistado alguna tropa; pero sin dar oído a esa información seguí adelante hasta el Puerto a donde llegamos a las 6 P.M. haciendo alto en la entrada occidental.

En ese paraje, después de establecer puestos de vigilancias en todos los sitios de entrada, pernoctamos sin novedad. A la mañana siguiente como a las 7, ordené un avance por el camino del rancho “Nuevo” con el objeto de reforzar la posición y esperar la aproximación del enemigo para reconocerlo, nos encontramos con una avanzada de éste, compuesta por 60 hombres que al aproximarse a nosotros a una distancia de 200 pasos; poco mas o menos, le hicimos una descarga matándoles dos hombres. En el acto retrocedieron replegándose del lado del Puerto del Apache. Poco después se avistaba el grueso de la columna enemiga avanzando sobre nosotros que ya habíamos tomado muy buenas posiciones principiando el fuego.

Inmediatamente pedí refuerzos a Monclova, los que no tardaron en llegar; a las 11 A.M. el Teniente Serafín Hernández con 400 infantes del 23º Batallón de la columna del General Troucy Aubert, entrando desde luego en acción; a las 12:00 P.M. el Coronel Castro con 200 Infantes del Batallón de auxiliares de Nuevo León y a la 1:00 P.M. el propio General Troucy Aubert con el resto de su columna y su artillería compuesta por cuatro cañones de tiro rápido y 6 ametralladoras, siendo en estos momentos todo nuestro efectivo de combate como de 1, 380 hombres, contando la fuerza del General Aubert, parte de la de Morelos, Zaragoza y la mía.

Por su parte el enemigo se presenta fuerte como de 2000 combatientes con una pieza de artillería que emplazaron en el centro de una labor que está frente a las lomas de la entrada del Puerto; pero no causó daño alguno. Como a las dos de la tarde el fuego se hizo general. Entonces verifiqué un avance hacia el poblado de Sacramento, logrando retroceder un grupo del enemigo al que le hicimos ocho muertos y le quitamos un carro de provisiones de boca, 8 caballos, 4 mulas, monturas, algunas carabinas, dos sables y algunos documentos y cartas que entregué al Gral. Aubert.

Como a las 5 P.M. me ordenó el Gral. Aubert que con 200 hombres flanqueara al enemigo por el rumbo del Rancho “Nuevo” con objeto de envolverlo, conteniéndolo dentro de la zona de fuego de la artillería, movimiento que ejecuté cuando ya como a las 6:00 P.M. el enemigo abandonaba sus posiciones, huyendo en el más completo desorden por el camino de Cuatro ciénegas.

Debo decir también que a la salida de Cuatro ciénegas de la columna rebelde, se desprendió de ésta el cabecilla Flores Alatorre con 400 y tomó por el rumbo del mineral de “La Reforma”, siguiendo por el rancho “Santa Mónica” con dirección a Castaño sobre el ferrocarril Internacional, tal vez con la intención de cortar la vía telegráfica.

Llegaba ya al rancho de “Las delicias” muy cerca de Castaño cuando recibió el parte de la derrota de Salazar y retrocedió violentamente a incorporarse a éste.

Las fuerzas de Guajardo y Santos Mendiola que custodiaban la entrada del Puerto de Viborillas, lo fuerte del combate había durado 4 horas y al huir el enemigo dejó en el campo como 100 muertos llevándose gran número de heridos a Cuatro ciénegas.

Las Fuerzas Federales tuvieron 8 muertos y 13 heridos contando 2 del 56 de rurales, estando entre los heridos el Teniente Coronel Hernández y dos oficiales. Nosotros no tuvimos heridos, por la noche acampamos en nuestras posiciones del puerto y otro día, a las 7 de la mañana, salí con mis fuerzas en persecución del enemigo que no se detuvo más que breves momentos en Cuatro ciénegas, huyendo por el camino de Jora. Pero yo, ignorando lo acelerado de esta fuga, hice alto en San Juan (de Boquillas) vigilando las entradas desde el puerto de Santa Fe y la Salada. Allí pernocté el día 7 y al siguiente marché a Cuatro ciénegas a donde llegué sin más novedad que el haber encontrado en el camino al jefe Guajardo que con una fuerza se dirigía por orden del General Aubert a tomar posición del Puerto de Jora y del Rancho de “El Rosario”.

El comportamiento de mi tropa, no obstante ser toda de nueva formación, ha sido bueno y hago especial mención de los Capitanes Gaspar Cantú, Carlos Osuna, Aureliano Esquivel, Antonio Maldonado, Rafael Castilla y Esteban Falcón.

La derrota y desastrosa retirada por el desierto de la horda de Salazar salvó sin duda a todas estas poblaciones del distrito, del saqueo y de los desmanes que cometieron en Cuatro ciénegas.

Lo que tengo el honor de comunicar a usted protestándole mi más distinguida consideración y respeto.”

Pablo González
Monclova, Mayo 18 de 1912

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