Batallaron el gobernador Manolo Jiménez Salinas; el alcalde de Saltillo, Javier Díaz González, y el diputado federal Jericó Abramo Masso para llegar a sus lugares durante el informe legislativo de este último. Entre saludos y fotos con los asistentes, el trayecto se alargó.
Muy arropado estuvo Jericó en su informe. Entre los asistentes figuró el ex candidato presidencial José Antonio Meade Kuribreña, amigo del legislador. También dijeron presente Gabriel Elizondo, Diego Rodríguez, Carlos Robles Loustaunau y Luz Elena Morales.
Llamó la atención la asistencia de la senadora Carolina Viggiano y de su esposo, el diputado federal Rubén Moreira.
Para los bloopers
“¿Esto cómo va?”, preguntó Federico Fernández Montañez luego de que, con un manotazo involuntario, tumbó el micrófono de una reportera durante una improvisada rueda de prensa, este lunes en Saltillo.
“Esto va para los bloopers”, soltó el fiscal general del Estado al darse cuenta de que, tras agacharse para recoger el micrófono, el pantalón se le rompió.
La escena, evidentemente chusca, mostró un lado poco habitual del funcionario al que el gobernador Manolo Jiménez Salinas confió la estrategia de seguridad pública. Risas y resbalón de por medio.
Hay avances
Bien le fue al director de Obras Públicas del Ayuntamiento de Saltillo, Antonio Nerio Maltos, durante su comparecencia de este lunes ante el Cabildo, donde presentó un resumen de lo desarrollado el año pasado y el plan de trabajo para 2026.
La rehabilitación de vialidades figura como tarea prioritaria y es donde se registra mayor avance en distintas colonias de Saltillo.
Con pendientes
Murió en un accidente automovilístico el sacerdote Macrín Bautista Aguirre, quien en la década de los 90 y principios de los 2000 fue protagonista en la historia de la Iglesia en Torreón, donde también fungió como profesor del seminario.
Cobró notoriedad en La Laguna en 2010, cuando una mujer se encadenó a las puertas de la Diócesis para denunciar que el sacerdote era padre de sus dos hijos y se negaba a hacerse responsable.
La jerarquía católica, lejos de resolver el asunto, envió al cura primero a Michoacán y después a Venezuela.
El padre Macrín regresaba a Cutzamala, Guerrero, cuando protagonizó un accidente carretero que le costó la vida. Se fue con pendientes en La Laguna.
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