Internacional
Por
La Jornada
Publicado el viernes, 20 de marzo del 2026 a las 20:06
Washington D.C.– En una escalada sin precedentes que redefine el mapa de amenazas en el Océano Índico, Irán disparó dos misiles balísticos de alcance intermedio contra la base militar conjunta de Estados Unidos y el Reino Unido en Diego García. Aunque las instalaciones no sufrieron impactos directos, el ataque revela que el arsenal de Teherán posee un alcance significativamente mayor al declarado oficialmente por su gobierno.
Fuentes del Pentágono confirmaron que la agresión ocurrió contra este enclave estratégico situado a unos 4,000 kilómetros de territorio iraní, una distancia que duplica el límite de 2,000 kilómetros que el canciller Abbas Araghchi había asegurado mantener como restricción voluntaria apenas el mes pasado.
De acuerdo con informes de inteligencia estadounidense, la ofensiva no logró su objetivo gracias a una combinación de fallas mecánicas y respuesta defensiva:
– Falla en vuelo: Uno de los proyectiles experimentó un error técnico y cayó al océano antes de llegar a su destino.
– Respuesta defensiva: Un buque de guerra de la Armada de EE. UU. disparó un interceptor SM-3 contra el segundo misil. Hasta el momento, las autoridades no han podido confirmar si el impacto fue exitoso o si el misil simplemente se desvió de su trayectoria.
El ataque ha puesto en entredicho las evaluaciones previas sobre la capacidad bélica de Irán. Organismos especializados como “Iran Watch”, del Proyecto de Wisconsin para el Control de Armas Nucleares, ya habían advertido que la república islámica poseía misiles operativos con un alcance de hasta 4,000 kilómetros.
Por su parte, el Centro de Investigación y Educación Alma de Israel, que situaba el rango máximo en 3,000 kilómetros, señaló que este evento confirma los informes sobre el desarrollo acelerado de armamento de nueva generación capaz de alcanzar objetivos estratégicos en regiones que antes se consideraban seguras.
La relevancia de este ataque radica en la naturaleza de la base. Ubicada en una isla remota del Territorio Británico del Océano Índico, Diego García funciona como un punto logístico vital donde Estados Unidos despliega:
– Bombarderos de largo alcance.
– Submarinos de propulsión nuclear.
– Destructores equipados con misiles guiados.
Este movimiento por parte de Irán no solo representa una agresión directa a una instalación compartida, sino un mensaje geopolítico sobre su capacidad de proyectar fuerza militar mucho más allá del Golfo Pérsico, alcanzando activos críticos de Occidente en aguas profundas.
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