Internacional
Publicado el domingo, 8 de marzo del 2026 a las 18:57
Van, Turquía.– A diez días del inicio de la ofensiva militar de Estados Unidos e Israel contra Irán, el flujo de personas que huyen de la zona de conflicto ha comenzado a saturar los pasos fronterizos terrestres. Ante el cierre total del espacio aéreo en territorio iraní, la provincia de Van, al este de Turquía, se ha convertido en la principal válvula de escape para miles de civiles que buscan dejar atrás los horrores de una guerra que ya suma miles de víctimas fatales.
El cruce fronterizo de Kapikoy es hoy uno de los pocos hilos que conectan a la población iraní con el exterior. Aunque el tránsito mantiene cierta bidireccionalidad, la incertidumbre predomina entre quienes cruzan hacia suelo turco con maletas cargadas de una vida interrumpida.
La mayoría de los viajeros que arriban a Turquía cuentan con redes de apoyo, empleos o doble nacionalidad, lo que les ha permitido adelantar viajes que tenían previstos meses atrás. Sin embargo, para otros, la salida es una medida de supervivencia inmediata.
– El sector médico en pausa: Reza Gol, un cirujano plástico de 38 años proveniente de Urmia, relató a la agencia AP su decisión de trasladarse a Estambul. “No está claro si dejaremos Irán para siempre; por ahora, la gente intenta resguardarse en sus casas antes de abandonar todo lo que tiene”, señaló.
– Ciudadanos globales en tránsito: Pooneh Asghari y su esposo, con doble nacionalidad iraní-canadiense, abandonaron sus empleos en Irán para volar hacia Canadá vía Turquía.
” “Toda nuestra vida está allá”, lamentó Asghari ante la posibilidad de que su ausencia sea prolongada.

Pese a la tensión bélica, el gobierno turco ha intentado mantener la operatividad en la frontera. Según el ministro del Interior, Mustafa Çiftçi, tan solo el pasado miércoles ingresaron 2,032 personas desde Irán, mientras que un número similar retornó al país vecino, reflejando un movimiento pendular de ciudadanos que aún intentan rescatar pertenencias o familiares.
Factores de riesgo para la zona:
1. Suspensión de acuerdos: Se han cancelado las excursiones transfronterizas de un día y las autoridades iraníes han comenzado a aplicar restricciones de salida a perfiles específicos.
2. Golpe a la economía local: La ciudad de Van, históricamente dependiente del comercio y turismo iraní, prevé un impacto severo durante el Nowruz (Año Nuevo persa) a mediados de marzo, fecha en la que miles de visitantes suelen dinamizar la hotelería y el comercio local.
Con la guerra estancada en una fase de bombardeos y represalias, la comunidad internacional observa con preocupación el posible colapso de las rutas terrestres si la ofensiva escala. Por ahora, Turquía se mantiene como el refugio temporal de una clase media iraní que espera, desde el exilio, un cese al fuego que les permita volver a casa.
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