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Publicado el jueves, 15 de enero del 2026 a las 12:26
Ciudad de México.— Definida durante años como la sombra y confidente de su hermana, la reina Sofía de España, Irene Schleswig-Holstein Sonderburg Glucksburg, la princesa Irene de Grecia, fallecida este jueves con 83 años, era, sin embargo, la “excéntrica” y “la rebelde de la familia”.
Quizás por eso su entorno familiar llamaba a la hija menor de los reyes helenos Pablo y Federica de Grecia, nacida en 1942, Tía Pecu, debido a su peculiaridad, una mujer que dedicó muchos años a visibilizar a las personas más desfavorecidas.
Hermana de Constantino de Grecia (fallecido en 2023) y de la reina Sofía y tía del rey de España, Felipe VI, Irene siempre permaneció muy unida a su familia, especialmente a su hermana, con quien vivió casi toda su vida.
Nació en Ciudad del Cabo, Sudáfrica, el 11 de mayo de 1942, en plena Segunda Guerra Mundial, y sus padres eligieron el nombre de Irene, que significa paz en griego, como testimonio de buena voluntad en medio de un conflicto bélico.

Desde muy joven, la princesa Irene participó activamente junto a sus hermanos en la labor social del rey Pablo y la reina Federica. Viajaron con frecuencia por todo el país, colaborando con personas en situación de necesidad, una experiencia que influyó profundamente en su posterior sensibilidad filantrópica.
Su infancia transcurrió en varios países (Italia, Suiza o Alemania) ya que la familia real griega había abandonado Grecia debido a la invasión nazi en 1941, un año antes de su nacimiento, país al que no regresaron hasta el final de la guerra.
Recibió una educación selecta y, entre otros centros, estudió en el colegio alemán de Salem. Más tarde, como su hermana Sofía, estudió Arqueología en la Universidad de Atenas, estudios que completó con los de música, especialmente piano.
El golpe de Estado de abril de 1967, que estableció la ‘dictadura de los coroneles’ en Grecia, marcó el comienzo del exilio de la familia real griega y la retirada de la princesa Irene de la vida pública.
Vivió durante algún tiempo en Roma y más tarde en Londres, hasta que se estableció durante casi dos décadas en Madrás, India, país que visitó por primera vez en 1963 con motivo de un viaje de sus padres, y con cuya cultura quedó muy impresionada, e incrementó su interés por la filosofía.
A la muerte de su madre, la reina Federica, en 1981, Irene decidió quedarse a vivir en España. Y en 2018 el Gobierno acordó concederle la nacionalidad por carta de naturaleza por su especial vinculación con el país y sus estrechos lazos con todos los miembros de la familia real española.
Su vida se desarrolló en un segundo plano discreto y ajeno a la esfera pública por voluntad propia, una posición que aprovechó para luchar por los sectores más desfavorecidos desde la Fundación Mundo en Armonía, con sede en Madrid, que presidió desde 1986 hasta 2024.
Su interés por los necesitados -según declaró ella misma- le fue inculcado por sus padres y aumentó con la convivencia con el pueblo indio durante trece años.
La fundación tenía como objetivo evitar la destrucción o la infrautilización de los excedentes agrícolas y ganaderos de los países occidentales y su canalización hacia las zonas más deprimidas, y ayudar a las personas afectadas por desastres.

Sus esfuerzos también buscaban reducir el desperdicio de alimentos en el mundo desarrollado. Y así, por ejemplo, tras el programa europeo que implicaba el sacrificio de vacas para frenar la sobreproducción de leche, en 1986 llevó vacas lecheras a la India para evitar que fueran sacrificadas.
Irene donó a esta fundación en 2002 los 900.000 dólares que le correspondían de la compensación del gobierno griego a la familia real de ese país por los bienes que les fueron confiscados. En enero de 2024 puso fin a las actividades de Mundo en Armonía.
En junio de 2003 viajó a Grecia, por primera vez en 22 años, con la excepción de la breve visita en 1981 para asistir al funeral de su madre, la reina Federica. Poco antes la habían diagnosticado un cáncer de mama, que superó con tratamiento de quimioterapia.
Regresó a Grecia cuando su hermano Constantino estableció su residencia en 2013 y diez años después asistió a su funeral y entierro. Volvió al año siguiente con la reina Sofía para la boda de una sobrina Teodora de Grecia, ceremonia a la que asistió en silla de ruedas.
Irene de Grecia también dedicó parte de su vida a actividades culturales, como miembro de la Unesco y a otras actividades benéficas.
Muere Irene de Grecia, hermana de la reina Sofía de España, a los 83 años
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