Arte

Publicado el lunes, 4 de agosto del 2025 a las 04:18
Ciudad de México.- La obra gráfica de Manuel Felguérez (1928-2020), tan relevante como su pintura y escultura, se presenta en el Museo Nacional de la Estampa (Munae) a través de 40 piezas donadas en 2021 por su viuda, Mercedes Oteyza, un año después del fallecimiento del artista zacatecano.
La colección está compuesta por tres carpetas gráficas y 35 estampas individuales que dan cuenta de más de tres décadas de producción, entre 1986 y 2019. Esta donación fue posible gracias a la relación de Felguérez con Tiempo Extra Editores, taller de grabado dirigido por el pintor y editor Emilio Payán, actual director del Munae.
Bajo el título Irrupción, la muestra, abierta al público desde este fin de semana, conmemora los cinco años de la muerte del artista, ocurrida el 7 de junio de 2020. La curadora Lilia Prado explica que eligió ese nombre porque la obra de Felguérez “irrumpe y sorprende, rompe con lo esperado”. Lejos de considerar la gráfica como un medio secundario, el artista la concibió como un laboratorio autónomo de ideas, una forma de pensamiento plástico que le permitió reinventarse
constantemente.
Aunque abarca cuatro décadas, la exposición no se organiza como una retrospectiva tradicional. Esto responde a la voluntad del propio Felguérez, quien rechazaba las muestras cronológicas y prefería que su obra proyectara una energía hacia el futuro, tal como expresó a Pilar García, curadora del MUAC, durante la preparación de Trayectorias (2019), su última exposición en vida.
La muestra, montada en el recinto de la Plaza de Santa Veracruz, junto a la Alameda Central, está organizada en tres núcleos temáticos: geometría constructiva, geometría orgánica, y materia y gestualidad. Reúne técnicas como aguafuerte, aguatinta al azúcar, serigrafía, litografía, ácido directo, mezzotinta, esgrafiado y tush, y ofrece un recorrido que va desde la geometría pura –círculo, triángulo, cuadrado– hasta las formas libres y expresivas, con un lenguaje visual que explora las tensiones entre orden, caos, materia y color.
La curadora destaca el carácter experimental de Felguérez, evidente en obras como La Máquina Estética (1975-77), uno de los primeros proyectos de arte apoyado en tecnologías digitales. Las carpetas que forman parte del acervo donado incluyen Autobiografía de la Creación (1992), con cinco serigrafías y una escultura en papel basada en un poema de Francisco Serrano, editada en el Taller Jesusa; Juego de Sombras (2000), tres estampas producidas por el Museo José Guadalupe Posada, y Ciudad en Movimiento (2010), integrada por 12 estampas en litografía y grabado, impresas en el Taller Intaglio.
Además, Felguérez colaboró con otros talleres como Panik, Ediciones Multiarte, Museograbado y Taller Jesusa, ampliando su exploración técnica y estética.
Durante el montaje, la curadora visitó el estudio del artista, que permanece intacto desde su muerte por Covid-19 a los 91 años. De esa visita y de la colección personal de Oteyza provienen también los últimos dos óleos realizados por Felguérez, tres esculturas, un ensamble, y su mesa de trabajo con pinceles, espátul as y herramientas originales.
Como parte del montaje, se incluye una escultura suspendida tal como la tenía en su estudio, acompañada por las pinturas finales y varias estampas, creando un ambiente íntimo que introduce al visitante en el universo de uno de los principales exponentes de la Generación de la Ruptura, al lado de José Luis Cuevas, con quien desafió los postulados de la Escuela Mexicana de Pintura.
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