Internacional
Publicado el jueves, 17 de julio del 2025 a las 18:06
Naciones Unidas.- El representante permanente adjunto de Israel ante la ONU, Brett Jonathan Miller, justificó este jueves los recientes ataques del Estado judío en Siria como “una obligación religiosa y moral”. Afirmó que su país llevará a cabo operaciones contra “militantes yihadistas en el sur de Siria”.
” “En el libro del Levítico (el tercer libro de la Torá), Dios ordena lo siguiente: ‘No debemos mantenernos sin hacer nada si hay derramamiento de sangre del prójimo’. Esto no es solo una obligación religiosa, sino también moral”, aseveró Miller durante una sesión del Consejo de Seguridad sobre la situación en Oriente Medio.
Dicha obligación moral, prosiguió, está consagrada “como derecho en nuestro código legal en Israel”, motivo por el cual “vamos a llevar a cabo estos ataques contra los militantes yihadistas en el sur de Siria”.
Israel está “comprometido a preservar la región sudoccidental de Siria como zona desmilitarizada y neutralizar las amenazas terroristas a lo largo” de la frontera con este país, añadió el representante.
Además, Miller insistió en que el Estado hebreo también tiene la obligación moral de salvaguardar a la población drusa, dado que en Israel vive una importante comunidad drusa. Aseguró que Israel no busca involucrarse en la política interna de Siria, reiterando que el objetivo de sus ataques es mantener la estabilidad en la frontera.

” “Estamos decididos a evitar que haya infraestructura terrorista que se arraigue cerca de nuestras fronteras. Allí donde el terror representa una amenaza, estamos decididos a mantener la dignidad y la vida de los drusos en Siria”, aseveró.
Israel ha afirmado con anterioridad que actúa en defensa de la minoría drusa en Siria. Incluso bajo esta premisa, el pasado miércoles se acometieron bombardeos contra el Ministerio de Defensa y las inmediaciones del Palacio Presidencial en Damasco.
La violencia sectaria en la provincia meridional siria de Al Sueida, de mayoría drusa, ha provocado el desplazamiento de casi 2,000 familias, según la ONU. En los últimos cinco días, se produjeron enfrentamientos con tribus beduinas en los que tomaron partido los ejércitos de Siria e Israel.
Las autoridades sirias aún no han ofrecido un balance actualizado de víctimas, mientras que el Observatorio Sirio de Derechos Humanos ya eleva la cifra a más de 370 muertos desde el pasado domingo.
Los choques involucraron inicialmente a grupos de la minoría árabe drusa y a clanes beduinos. Sin embargo, el envío de las fuerzas gubernamentales a esta región, donde la seguridad estaba en manos de facciones locales, abrió un nuevo frente de batalla entre estos dos últimos bandos.
La minoría religiosa drusa, que participó activamente en el derrocamiento de Al Asad, mantiene una relación tensa con el nuevo gobierno islamista en Damasco y se ha negado hasta ahora a permitir la entrada de fuerzas regulares en Al Sueida.
Con información de EFE
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