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Jesús María Echavarría y Aguirre, por sus prodigios llegaría a los altares

  Por Ernesto Acosta

Publicado el domingo, 11 de enero del 2026 a las 06:40


Esperan que trace el ‘Padre de los Pobres’ con su legado el camino hacia la beatificación.

Saltillo, Coah.- El obispo Jesús María Echavarría y Aguirre recorría todo el estado de Coahuila montado en un burro, un caballo, trepado en una carreta o en el tren. Por su humildad y espíritu bondadoso, siempre preocupado por ayudar a los más marginados, fue llamado el “Padre de los Pobres”.

Dentro de la Iglesia católica fue declarado siervo de Dios y luego venerable. Ahora, las Hermanas Catequistas Guadalupanas impulsan la causa para ser elevado a beato y luego a santo, para que ocupe un lugar en los altares.

Recuerdan y viven su legado

En la Casa de las Hermanas Catequistas Guadalupanas, ubicada a un costado del Santuario de Guadalupe, lugar donde vivió al final de sus días, se encuentra lo que fue su oficina, donde guardan sus reliquias de segundo grado, como son los objetos sagrados que utilizaba al oficiar misa o salir a sus largos recorridos por las rancherías olvidadas.

El recinto resguarda la banda de misa pontificial, el solideo o bonete rojo, las mitras, el báculo, las pantuflas especiales para misa pontificial, el cíngulo, que es una especie de cordón que se ceñía a la cintura para recordar el voto de celibato, la esclavina o especie de capita colocada sobre la sotana, y una larga capa pluvial, lo mismo que crucifijos, un rosario y un escapulario.

Nació en Sinaloa, el 6 de julio de 1858, y fue consagrado Obispo el 12 de febrero de 1905, en Aguascalientes. Poco tiempo después le tomaron una fotografía acompañado por su familia y hay otra imagen de 1902, cuando era sacerdote en Culiacán, entre otras.

Resguardan plumas, el estuche para sus lentes y libretas o memorias con escritos de su propia mano, donde narraba lo que hacía en los recorridos por el estado. Incluso anotaba la hora en que celebró la misa, las confirmaciones realizadas o por quienes se hacían peticiones durante los oficios religiosos.

Movido por la fe

Graciela Sandoval Rodríguez, vicaria general de las Hermanas Catequistas Guadalupanas, explica que, sin duda alguna, el Obispo “fue movido por el amor de Dios para consagrarse a Él y servir al pueblo de Dios evangelizando e impartiendo todos los sacramentos, como medios de santificación”.

“Nosotros tenemos el dato exacto de su ordenación sacerdotal, que fue el 28 de octubre de 1886”, agrega.

La causa de canonización inició en 1984 por el obispo Francisco Villalobos y, en ese momento, la oficina de la Causa de los Santos, de El Vaticano, lo nombró siervo de Dios, y el 7 de febrero de 2014 el papa Francisco lo designó venerable.

“Y se trabajó aquí en la Diócesis para conseguir testimonio de su fama de santidad, de aquellas personas que le conocieron escribían o grababan testimonio de cómo lo conocieron, de si fue un hombre de fe, un hombre que de verdad servía a los pobres, a los necesitados, a todas las personas”.

Después de terminar el proceso diocesano, se enviaron los documentos a El Vaticano, donde se presentó la Positio, la tesis donde se manifiesta la fama de santidad de Jesús María Echavarría.

“Después que se aprobó la Positio, que es la fama de virtudes, se mandó de Roma el decreto de venerable, que lo tenemos ahí, y, si Dios quiere que haga un milagro extraordinario, que apruebe la causa de canonización de los santos, entonces pasará a beato. En este momento todavía no tenemos un milagro comprobado”.

Obispo de 1905 a 1954

Jesús María Echavarría y Aguirre fue nombrado como el tercer Obispo de Saltillo el 12 de febrero de 1905 por el papa Pío X, y el 1 de octubre del mismo año reabrió el Seminario de Saltillo con 3 sacerdotes y 14 seminaristas, con sede en lo que es ahora el Centro Cultural Vito Alessio Robles.

Debido a las persecuciones religiosas, se vio obligado a buscar refugio en Estados Unidos entre 1914 y 1918, y entre 1927 y 1929, a causa de la Revolución Mexicana y la Guerra Cristera. En 1927 fue apresado sin motivo alguno y, junto con otros obispos, fue desterrado a EU, pero a pesar del exilio se mantuvo atento a las necesidades de la Diócesis, aunque el Gobierno ordenó cerrar el Seminario.

Durante el destierro estableció una cercanía con los migrantes mexicanos y latinos, en las ciudades donde radicó en ambos periodos, y estuvo abierto a la comunicación con la comunidad católica. En los diarios y cartas que escribió quedó plasmado su apostolado ininterrumpido, en tanto que la prensa del vecino país publicó sus actividades, sus obras apostólicas y de servicio comunitario.

Al regresar del exilio y pacificado el país, reabrió el Seminario el 2 de octubre de 1939. En 1921 creó el Instituto de Hermanas Catequistas Guadalupanas y creó escuelas para niños pobres, conocidas como Escuelas Hogar, en Saltillo, Torreón, Parras y Monclova, entre otras ciudades.

Monseñor Echavarría impulsó el pensamiento social del papa León XIII y estableció diversas instituciones para construir un mundo mejor y, siguiendo el pensamiento del papa Pío X, fundó la Sociedad Mutualista Sacerdotal para la atención de los padres.

Asimismo, se preocupó por la instrucción y formación religiosa de los niños, la promoción de la catequesis y de las misiones como caminos para amar a Jesucristo y a la Virgen María.

El impacto en Coahuila

Si es declarado beato, se requiere demostrar que intercedió para obtener otro milagro para avanzar a su canonización como santo y ponerlo en los altares de las iglesias. En este momento, en El Vaticano estudian el caso de una persona que se recuperó de una complicada enfermedad en 2014. Dos médicos lo consideran un milagro, pero se requiere una tercera opinión al respecto.

Por lo pronto, como venerable, ya puede ser venerado por los fieles, quienes pueden pedir la intercesión de Echavarría y Aguirre para obtener un favor o gracia en alguna necesidad.

“En Saltillo, de modo especial, el pueblo de Dios, los que gustan, van a hacer oración donde está sepultado, que es en la cripta que está en Catedral. Como Obispo, es sucesor de los apóstoles y tiene la misión especial de evangelizar o enseñar, legislar, regir, que es lo mismo, y santificar al pueblo de Dios. El venerable Jesús María Echavarría fue un sucesor de los apóstoles, que se preocupó mucho en nuestra Diócesis por recorrerla, en ese momento que él vivió, todo el estado de Coahuila era una sola Diócesis”.

Feligreses confían en la intercepción a través de la fe con la que rezan al venerable Jesús María Echavarría, con la esperanza de que algún día se reconozca como beato.

Actualmente, en este momento son tres: la Diócesis de Piedras Negras, la de Torreón y la de Saltillo, pero en aquel entonces debía recorrer todo el territorio.

“Se le llama el ‘Padre de los Pobres’ porque hay muchos datos que podemos comprobar que se preocupaba, no solamente por los niños pobres, estableciendo escuelas gratuitas para ellos, sino también porque atendía a los obreros. En una palabra, porque todos sus bienes que tenía, todo su patrimonio lo repartió en favor de los pobres.

El obsequio de Pío XII

Echavarría y Aguirre sufrió dos exilios obligados, de 1914 a 1918, durante la Revolución Mexicana, y de 1927 a 1929, por la Guerra Cristera:

  • Pese a ello, continuó su trabajo pastoral en Estados Unidos y al mismo tiempo se mantuvo en contacto con la Diócesis de Saltillo.
  • El siervo de Dios permaneció inquebrantable en su fe, defendió el catolicismo, soportó el destierro y, al igual que otros obispos mexicanos, recibió un obsequio por parte del papa Pío XII: un carro Buick, modelo 1939, con capacidad para 5 pasajeros.
  • Luego de haber hecho su apostolado de caridad, pastoral y social, usando como medio de transporte burros, caballos, carretas y el tren, utilizó el vehículo para continuar su labor, con el acompañamiento de Marcelo Treviño Esparza, como chofer.
  • Con motivo del Centenario Episcopal 1905-2005, las Hermanas Catequistas Guadalupanas lo mandaron reparar y el 11 de febrero de 2005 fue colocado en un lugar protegido de la intemperie.

El venerable Jesús María Echavarría fue un sucesor de los apóstoles, que se preocupó mucho en nuestra Diócesis por recorrerla; en ese momento que él vivió, todo el estado de Coahuila era una sola Diócesis”.

Nosotras y la Diócesis tenemos esperanzas de que algún día Dios nos conceda su beatificación. No sabemos cuándo; muchos santos son rápidamente canonizados y otros tardan años, incluso siglos”.” Graciela Sandoval Rodríguez. Vicaria general de las Hermanas Catequistas Guadalupanas.

Un último y leal deseo

La Casa de las Hermanas Catequistas Guadalupanas fue el hogar donde el “Padre de los Pobres” pasó el final de sus días. Al saber que su muerte se acercaba, su deseo era fallecer en una hora cercana a la que Jesucristo murió en la cruz, explica la hermana Mayela de la Paz Cortés.


Y aquí nos recuerda esos momentos en que él ya pasó a la presencia, a la casa del Padre. En esos momentos lo acompañó un sacerdote médico, que también venía a ser familiar de él, y una de las madres enfermeras que también eran de aquí, servían en el Hospital General”.

Reloj que, al momento del fallecimiento de Echavarría, marcó las 3:22 de la tarde, su último deseo, pues es la misma hora en la que Jesucristo murió en la cruz.

La habitación que ocupaba se encuentra al lado de lo que era el Oratorio, hoy llamado de la Resurrección, espacio que utilizaba para orar y mantenerse cercano a Jesús y donde se colocan las cenizas de las religiosas fallecidas.


Ese día cinco de abril de 1954, preguntaba: ‘¿Qué hora es? ¿qué hora es?’. Decíamos anteriormente que en esa configuración con Cristo crucificado le pedía a Dios la gracia de encontrarse con Él, cerca de la hora de la muerte de Nuestro Señor. Era Martes Santo, entonces él preguntaba qué horas eran y precisamente él falleció a las 3:22 horas de la tarde”.

Al momento de fallecer, el médico sacerdote pidió a las hermanas que el reloj de la habitación se detuviera a esa hora y le quitaron la cuerda para quedar con la hora fija de las 15:22 horas, la hora nona de la muerte de El Salvador. Momentos antes, las religiosas le decían que se iba a encontrar con Jesús, y el obispo les respondía:


Sí, porque Jesús, te amo, te amo, te amo. Porque le escuchaban así levemente que él con su escapulario, con su crucifijo en la mano y su Santo Rosario y expresaba tres veces: Jesús, te amo, te amo, te amo. Y le decían las madres ‘se va a encontrar con Nuestro Señor’. Dice ‘sí, quiero encontrarme con Él: Hoy en la tierra, mañana en el cielo”.

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