Arte

Publicado el sábado, 2 de mayo del 2026 a las 04:04
Saltillo, Coah.- “El arte nos sirve para poder sobrellevar este mundo a veces tan tan rudo y tan duro”, dice Joselo Rangel, quien llega hoy a la Feria Internacional del Libro de Coahuila para presentar Final Feliz (Seix Barral, 2026), un libro de cuentos donde lo cotidiano se abre paso hacia lo extraño sin pedir permiso.
El guitarrista de Café Tacvba propone historias breves en las que lo común se transforma poco a poco: personajes que interpretan señales en objetos simples, aviones que parecen esconder significados secretos, apariciones inesperadas o desapariciones en pueblos del centro del país. Todo ocurre dentro de escenarios normales, pero con una grieta por donde se cuela lo fantástico.
Son relatos íntimos, cercanos y a la vez sorprendentes, donde la imaginación no se siente forzada, sino natural. En sus páginas hay humor, ternura, melancolía y momentos de extrañeza que aparecen como parte de la vida diaria.
La imaginación en lo cotidiano
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Los hago de manera muy natural, no es que los piense como cuentos optimistas u oníricos”, explica Rangel. Señala que sus historias nacen de lo cotidiano, de escenas simples que de pronto se desvían hacia lo inesperado. No hay una intención previa de construir mundos fantásticos, sino de seguir la lógica de lo surgido.
El autor busca que el lector experimente esa misma sorpresa que él ha sentido al leer a otros escritores: el instante en que una historia abre una posibilidad que parecía imposible. Esa sensación de asombro, dice, es una de las razones por las que escribe.
En cuentos como Vuelan, donde se revela una explicación insólita sobre los aviones, o Mamá, donde aparece una figura mariana en un contexto cotidiano, Rangel aborda temas como la fe, la duda y lo espiritual. Sin embargo, reconoce que esos elementos no fueron planeados como eje central, sino que emergen de forma natural en la escritura.
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Quizá estoy en una crisis de fe pero no me he dado cuenta”, comenta sobre esas coincidencias temáticas que aparecen en sus relatos. Más que respuestas, sus cuentos ofrecen preguntas abiertas.
Para Rangel, lo importante está en las historias pequeñas que se vuelven grandes por su carga emocional o simbólica. “Me gustan las historias que me atrapan”, afirma. Sus protagonistas no son héroes tradicionales, sino personas comunes que, por momentos, se convierten en piezas centrales de algo extraordinario.
Así, Final Feliz se construye como un ejercicio literario donde la realidad se flexiona, la imaginación se cuela en lo cotidiano y la literatura funciona como un punto de fuga para mirar el mundo con otros ojos.
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