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Por
Camelia Muñoz
Publicado el sábado, 22 de octubre del 2011 a las 14:00
Saltillo, Coah.- El 15 de mayo de 1986 abrió por primera vez el negocio de JR Sombreros en la calle Humboldt 354, y de ahí empezó el despegue de una de las áreas comerciales más importantes y demandadas por la sociedad saltillense que gustaba de la moda vaquera.
Ramón Cortés Herrera, dueño del negocio y quien recibirá la presea como Comerciante Distinguido, aprovechó muy bien lo que en esa época se presentaba en la ciudad: la incipiente actividad de los rodeos y las continuas tardes de charrería.
Originario de Galeana, Nuevo León, llegó desde muy chico a Saltillo para terminar sus estudios de primaria y continuar hasta estudiar una carrera técnica en Ingeniería Industrial, lo que le llevó a tener un trabajo en una empresa cervecera.
Esto lo obligó a mudarse hacia la ciudad de Guadalajara, donde permaneció por varios años, y estando casi recién casado, pero manteniendo la idea siempre de que desearía contar con un negocio propio, aunque aún no tenía una idea del giro que sería.
Su esposa, originaria de Nueva Rosita, apoya la idea de irse a Guadalajara y años después deciden regresar, al ver la oportunidad que tendrían en Saltillo.
“Yo trabajé muchos años en la iniciativa privada y los últimos 15 años en la empresa y estuve con esa tentación de independizarme, para lo cual fui ideando qué negocio se podía iniciar y en las vueltas que echaba para acá a visitar a mis familiares, vi el mercado precisamente vaquero porque hubo una detonación en esos años de los eventos de rodeo y combinado de la charrería y la influencia fronteriza”, dice.
Recuerda que durante mucho tiempo pedía en la empresa que le aceptaran la renuncia, pero no querían.
“Cuando me sentí seguro y con todo para iniciar el negocio, aún tardé un año en salirme de la empresa, hasta que me decidieron en abril de 1986, me dieron el visto bueno y un mes más tarde ya estaba abriendo el negocio e iniciamos en esto”.
Así empezó la venta de botas y sombreros que traían principalmente de León, Guanajuato, y de otros estados, de donde los proveedores fueron conociendo el grupo JR para considerarlo como uno de sus mejores distribuidores de los productos de cuero, que eran sumamente demandados en el país, principalmente en el norte de México.
Ahora la empresa cuenta con varias sucursales como son: Fundadores, una en el Mercado Juárez, luego abrieron una tienda más en Ramos Arizpe.
“Continuaba la detonación y logramos abrir dos más sobre la calle Victoria, dos más sobre Allende, dos en Humboldt y la tienda principal en la calle Padre Flores”, explica.
Para don Ramón Cortés Herrera el crecimiento de las tiendas no hubiera sido posible sin el apoyo de su esposa y de su hijo José Ramón, quien le ha puesto un sello distintivo al negocio.
“Él se encarga de los proveedores y en el transcurso de la vida de JR Sombreros, que por buena suerte la iniciamos mi esposa y yo, llegó el apoyo grande por parte de mi hijo, José Ramón, que fue el que le dio el estirón notable a esto que fue soñado. Y ahora estamos aquí trabajando sin quedarnos fuera”, agrega.
Los retos han sido muchos y como vendedores de artículos que están constantemente cambiando, los integrantes de la familia han tenido que revisar todo lo relacionado con la moda vaquera e ingresar en mercados internacionales para ofrecer lo mejor a la gente que gusta de este tipo de vestido y calzado.
Y es que, para Cortés Herrera, “si no estás a la moda, te empolvas”.
“Hay que estar siempre innovando con los proveedores, dando diseños, sobre todo de bota y ve uno las tendencias vaqueras, la que viene de la influencia americana. Entonces, para tener esto en los aparadores y nos dé la preferencia en el público, tenemos que estar en todas las expos mundiales para estar a la punta de la moda; si no, esto no funciona”, manifiesta.
Ahora JR Sombreros es el distribuidor oficial de marcas como Wrangler y Levi’s, cuyos fabricantes han visto el mercado potencial que representa la ciudad, pero sobre todo que la empresa es el medio adecuado para llegar a los consumidores de distintas características.
Esto se logró después de que las empresas llevan a cabo una investigación de mercado, clientela potencial, ubicación de las tiendas y de la posibilidad de mantener las ventas. De esta manera se logró conseguir tales exclusividades.
“Todos nuestros proveedores son foráneos y una vez que conocen la tienda se nos acercan y resulta que somos interesantes para ellos, y al ver sus observaciones en los artículos, más nos visitan y logramos estar en la punta de este mercado”, puntualiza.
Para el fundador de esta tradicional y emblemática tienda de Saltillo, el reconocimiento que le harán sus compañeros de la Cámara Nacional del Comercio implica que debe trabajar más para mantenerse en la preferencia de la gente.
“Me siento muy complacido y halagado, aunque yo jamás pensé en trabajar para obtener un galardón de esta naturaleza y simplemente había optado por dedicarme a lo que a uno le gusta, como es el trabajo, y lo demás viene por añadidura”, dice.
Cortés Herrera ha sido varias veces vicepresidente de la Canaco y siempre ha estado a favor de que los comerciantes sigan capacitándose para mejorar sus servicios, sea el producto que sea lo que vendan.
Por ello, sostuvo, los consejos y recomendaciones que hace la cámara son de suma importancia, porque repercuten directamente en la posición de un negocio y su relación con los clientes.
“Nos ofrecen diferentes cursos y simposios, en los que participan instructores nacionales e internacionales. Yo he trabajado alrededor de 10 años en las mesas directivas de varios presidentes, y aceptamos este reconocimiento, aunque nunca pensé que pudiera pasar esto”, agrega.
“Las metas deben seguir siempre y ahora queremos seguir siendo el preferido por la clientela, y prácticamente la familia que siga por este camino, que lo tiene muy bien visto, practicado y desarrollado. Si todos trabajamos en lo que estamos y nos gusta, podemos alcanzar nuestras metas”, concluye.
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