Saltillo|Monclova|Piedras Negras|Acuña|Carbonífera|TorreónEdición Impresa
Apaga una velita más Santiago celebra cinco años Aplazan venta de AHMSA Se esfuma la esperanza de las familias obreras Reunión mensual

Zócalo

|

     

Opinión

|

Información

< Opinión

 

Coahuila

Juan de Dios Peza: versos y votos de un poeta liberal

Por Sandra Rodríguez Wong

Hace 7 meses

En el abecedario del alma mexicana, donde las palabras son semillas de libertad que germinan en el corazón del pueblo, se perfila la figura inconfundible de Juan de Dios Peza, un poeta y político cuyas palabras reverberan en el tiempo como ecos de un país en busca de su identidad.

Nacido un 21 de diciembre de 1852, en la Ciudad de México, con un estilo que amalgama lo lírico y lo político, Peza dejó una huella indeleble en el panorama literario de su época. Su obra es conocida por su capacidad para reflejar la realidad social y política de su tiempo.

Su poesía, rica en matices, es un canto a la libertad, un susurro de anhelos que desafían las sombras del autoritarismo. Con su obra más famosa, Reír llorando, reconfiguró el dolor y la alegría, el amor y la desesperanza, en una danza de emociones que encuentra resonancia en la lucha del ser humano.

Esa dualidad de sentimientos le permite a Peza convertirse en un espejo de la sociedad mexicana, donde las luchas individuales se entrelazan con los clamores colectivos.

Peza no sólo fue un virtuoso de la lírica; su carrera como periodista y político lo llevaron a ser un testigo agudo de momentos cruciales en el país. Director de varios periódicos y revistas, como diputado y senador en el Congreso de la Unión, su forma de pensar la reflejaba en su escritura, donde abordaba temas como la justicia social, la libertad y la democracia.

Entre líneas llenas de fervor, su inclinación hacia el liberalismo se hace visible. Sus crónicas y ensayos tañen en el tiempo como un eco en busca de la construcción de un país más justo.

Su relación con figuras como Manuel Acuña y Vicente Riva Palacio no es meramente anecdótica; es la construcción de un ethos literario donde la amistad se convierte en pilar fundamental. La amistad de Peza con Acuña, en particular, se refleja en su poesía, donde se puede apreciar la influencia del romanticismo y la sensibilidad de su amigo.

Peza formó parte de una generación que aspiraba a transformar la realidad de un México que, en medio de sus contradicciones, buscaba la luz. Sus intercambios literarios con destacados intelectuales fueron la base de sus ideas, influencias y sueños que, a su vez, enriquecen el tejido poético de su obra.

Un poeta que utilizó el verso no sólo como un medio para expresar su sentir, sino como un arsenal para la crítica social, una lanza que desafió los vicios del Gobierno. Cada texto, cada poema, cada estrofa, era una batalla ganada en el frente de las letras, donde el amor por la patria se entrelazaba con sus ideales.

Hoy, al conmemorar su natalicio, es justo reivindicar su memoria, no sólo como un gigante de las letras, cuya obra sigue viva latiendo en el corazón de una nación, sino como un portador de la voz del pueblo, que encontró la armonía entre el verso y el voto, entre el sueño y la realidad.

Celebremos a Juan de Dios Peza, quien nos recuerda que libertad de expresión es libertad de ser.

 

Notas Relacionadas

Festejo y advertencia

Hace 7 horas

Avistan a dos Therians en la UAdeC; imparten charla para difundir los derechos humanos del movimiento

Hace 11 horas

Hay alto riesgo de incendios en Coahuila en 2026, instala Manolo consejo estatal

Hace 11 horas

Más sobre esta sección Más en Coahuila

Hace 7 horas

Festejo y advertencia

Hace 23 horas

Llega bien calificado

Hace 23 horas

Tereso y Alfonso en La Ciudad de los Palacios; Sóstenes y Cleofas, su antítesis en Coahuila