Coahuila

Publicado el sábado, 27 de marzo del 2021 a las 03:49
Saltillo, Coah.- Juan de la Cruz López peleó con todas sus fuerzas contra el Covid-19, lo hizo por él y por los demás, por toda una institución incluso, pues fue el encargado de establecer los protocolos de prevención en el Instituto Tecnológico de Saltillo en tiempos de pandemia; su deceso no fue por descuido, puesto que siempre cumplía con las recomendaciones que él daba, sin embargo, nadie está exento, y el 4 de febrero el virus SARS-CoV-2 le arrebató la vida a quien apodaban cariñosamente “La Mirinda”.
Su muerte, luego de estar 15 días internado en la Clínica del Magisterio, cimbró a su familia, pues la unión entre ellos había sido una forma de vida, comentó su esposa Cristina Estrada, con quien tuvo dos hijos, Alejandra Gianelli, de 20 años, y Cristian Armando, de 19.
El Tec, su pasión
“El Tecnológico era su pasión, todo lo relacionado con el Tecnológico, primero fue el americano, muchos muchachos pasaron por él; luego fue como docente, luego tomó el curso de primer respondiente, y hay unas asignaturas también en el Tec extraescolares, y él puso el tema de primer respondiente en estas asignaturas”.
Durante la contingencia sanitaria, De la Cruz López jugó un papel importante, pues diseñó, implementó y supervisó los protocolos de prevención, viviendo el momento más complicado y demandante la aplicación del examen de admisión presencial cuando el semáforo epidemiológico estaba en color rojo.

En ese evento que polarizó la opinión del personal y los aspirantes él puso todo su empeño, para evitar que hubiera contagios aplicando sana distancia entre los jóvenes sustentantes, con grupos reducidos y en varias fechas para evitar aglomeraciones, así como coordinar el equipo de seguridad que monitoreó que los asistentes cumplieran con la protección adecuada.
Juan siempre se tomó el trabajo muy en serio, y cuando llegó la pandemia se preparó lo más posible para tener las herramientas intelectuales necesarias para coordinar los trabajos de protección.
“Tomó infinidad de cursos con Protección Civil de Saltillo, leyó todos los artículos del Diario Oficial de la Federación acerca de Covid y protocolos”, comentó su viuda.

Siempre disponible
Fue en el puesto como encargado de la Comisión de Salud y Seguridad donde encontró la manera de canalizar su vocación de servicio, pues siempre estuvo pendiente del prójimo, fuera alumno, compañero docente o administrativo. Para él no había horarios de trabajo, siempre estaba disponible para ayudar.
“En la biblioteca, una de las compañeras se puso mal y fue a ayudarla; me tocó verlo apoyando a estudiantes de ingeniería, de lo que se conoce como el ejido, me tocó acompañarlo, él traía su botiquín para todos
lados”.
En la institución le reconocieron los 20 años de servicio que prestó con todo su profesionalismo y el miércoles 3 de marzo le hicieron un homenaje para recordarlo con cariño, lo que ayudó a ir caminando en este duelo a sus seres queridos más cercanos, pues fue algo tan complicado como no lo habían imaginado.

“Fue un proceso largo, doloroso, desgastante, porque en contra de las situaciones de la clínica él se quedó con la canutera y ahí llevaba su celular, y sí nos llegamos a comunicar los primeros días. Me dice ‘voy a terapia intensiva’, ‘me van a intubar’, porque él aceptó consciente que lo intubaran, y ya no supe de él”, recordó con dolor su pareja.
Y aunque la pérdida es tan dolorosa que no se supera aún, de una cosa está segura Cristina: Juan de la Cruz, su gran amor, seguirá vivo en su corazón permanentemente, incluso a ella le gusta hablar de él como alguien que aún existe, tiene las cenizas en la sala y aún se sienta a platicar con él.
Sus enseñanzas
Además de que su legado permanecerá en los recuerdos de a quienes entrenó en Burros Pardos, en las enseñanzas que dejó en sus estudiantes de Ingeniería en Sistemas, en los protocolos que seguirán operando en el Instituto Tecnológico de Saltillo para la prevención, y sobre todo en el corazón de su esposa e hijos, para quienes fue un hombre congruente y cabal.
“Lo que piensas, lo que sientes, y lo que haces, esa concordancia entre esas tres cosas, y así son mis hijos, porque podemos decir ‘ay mira qué bonito’, pero pensar otra cosas, y Juan no era así, él era congruente”.
‘Siempre eran 2’
“Desde un principio éramos los dos, para todos lados, nacieron los niños y para todos lados éramos los 4”, comentó quien compartió sus mejores 25 años de vida, desde que lo conoció en el año 2006 cuando “La Mirinda” era entrenador de los Burros Pardos, el equipo de futbol americano del ITS.
Fue precisamente el Instituto Tecnológico de Saltillo el segundo gran amor de Juan de la Cruz; después de su familia fue siempre su querido Instituto, en el que egresó de la carrera de Licenciatura en Informática; cuando fue estudiante vistió los colores guindos jugando futbol americano, equipo que lideró como entrenador posteriormente. Allí mismo fue docente desde el año 2000 y primer respondiente en las emergencias de Protección Civil.

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