Saltillo Región Sureste

Publicado el lunes, 15 de diciembre del 2025 a las 04:15
Ramos Arizpe, Coah.- Son las 8 de la mañana y el sonido de las sirenas comienza a romper el silencio de la base de Bomberos. Katya Lizbeth García Vázquez acomoda su uniforme, ajusta el radio en el cinturón y revisa el equipo médico que la acompañará durante las próximas 24 horas.
Ella es la encargada operativa del turno de paramédicos del Departamento de Protección Civil y Bomberos de Ramos Arizpe, un rol que asume con disciplina, temple y una vocación que parece venirle en la sangre.

Un largo camino
A sus 30 años, Katya acumula una trayectoria que sorprende por su dedicación. Sicóloga de formación por la Universidad de Estudios Avanzados, enfermera técnica desde hace una década por la Escuela de Estudios Técnicos de Enfermería, y actualmente estudiante de décimo semestre de Medicina en la Universidad Autónoma de Durango, Katya encarna la constancia de quien se niega a detenerse.
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Desde niña me gustaba curar, atender a los enfermos, nunca me dio miedo la sangre”, confiesa con una sonrisa tranquila, mientras recuerda los primeros juegos de infancia en Nuevo Laredo, Tamaulipas, su tierra natal.
Hace 25 años que radica en Saltillo. Aquí construyó su camino profesional y también su vida. Hija de Isabel Vázquez y Carlos García, Katya reconoce que sus padres han sido su motor.
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Siempre me apoyaron, aunque se mortifican cada vez que salgo de turno. Mi mamá me espera siempre a las 7:45 de la mañana, cuando regreso después de 24 horas de guardia”, cuenta la paramédico.
Un riesgo, un compromiso
Su rutina es intensa: jornadas completas de emergencias, descansos de 48 horas, y largas caminatas que, dice, la ayudan a despejar la mente. Con apenas metro y medio de estatura, se mueve con paso firme entre camillas, radios y sirenas.
La respetan sus compañeros: cinco paramédicos a su cargo por su carácter fuerte, pero también por su seriedad, compromiso y responsabilidad.
No hay improvisación en su trabajo. Katya se formó también con un diplomado técnico en Urgencias Médicas de nivel avanzado en Querétaro, y tiene experiencia como suplente en la Clínica del Magisterio, donde laboró dos años.
En su historial académico incluso figura un breve paso por Mecatrónica en el Tecnológico, antes de decidir que su verdadera vocación era sanar.
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Siempre quise estudiar Medicina”, recuerda. “La sicología me ayudó a complementar la parte humana, a entender mejor el dolor de los pacientes y sus familias”.
Katya no teme a la adrenalina. En las emergencias, actúa con rapidez y precisión, sin perder la calma. No hay espacio para el miedo. “No soy miedosa”, dice con convicción. “Aquí lo importante es actuar. Cada minuto cuenta”.

Pasión por su labor
Con los ojos puestos en el futuro, planea especializarse en Anestesiología y Urgencias Médicas.
Sabe que no será fácil, pero eso no la detiene. Su historia es una de esfuerzo, pasión y vocación al servicio.
Antes de volver al trabajo, deja un mensaje para las mujeres de la región: “Sé que muchas veces da miedo salir, sobre todo cuando la familia se preocupa, pero si algo te apasiona, hazlo. No dejes que el miedo te frene. En este trabajo, y en la vida, hay que tener corazón y fuerza”.
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