Saltillo|Monclova|Piedras Negras|Acuña|Carbonífera|TorreónEdición Impresa
Bodas de Diamante Marcando ruta Marcan distancia con el PT Mariana se casa Pide diputado apoyo para víctimas de fraude

Zócalo

|

     

Opinión

|

Información

< Opinión

 

Coahuila

La calle libertad y el barrio Ojo de Agua

Por Carlos Gaytán Dávila

Hace 3 años

Principios de la edificación de la ciudad

Recorrí de niño la polvorienta y accidentada calle Libertad, edificada sobre barrancos, con sus modestas casas pendiendo de una ladera, cuando tal vez ni siquiera estaba planeado pavimentarla, cuando las últimas viviendas habitadas no llegaban siquiera a la calle Pedro Aranda.

Más al poniente, las calles Hidalgo, Morelos, Ayuntamiento y México estaban pobladas casi hasta la ladera ubicada en Hidalgo y Niños Héroes.

Pasaron largos años, hasta su pavimentación y la introducción de los servicios básicos, agua y drenaje.

Mi recuerdo se remonta allí, donde cada segundo domingo de septiembre de hace muchos años, tiene lugar la fiesta pagano-religiosa en honor del Santísimo Cristo del Ojo de Agua.

Los vecinos de la calle Libertad cuelgan con motivo de la fiesta cordones de ixtle con papel de china de colores (ahora estos adornos son de plástico) de lado a lado de la calle, de casa a casa. Algunos aprovechaban las fiestas del patrono del barrio para vender comidas y otros productos como, doña Rafaela, quien como muchos vecinos, sacaba a la puerta de su casa una enorme vaporera para vender, el día de la fiesta, unos riquísimos tamales de puerco, de azúcar y de pollo, a 1.50 pesos la docena. Hoy creo que cuesta 100 pesos la docena (cómo han pasado los años).

Era doña Rafaela artífice del chocolate champurrado, pues era indispensable acompañar los tamales con una bebida caliente, espumosa y sabrosa. El jarrito con champurrado estaba a 50 centavos.

Por la calle Libertad estaba la casa de don Cristóbal Barrón, de quien todo mundo hablaba, pero pocos conocíamos. Muy cerca la casa de los Nájera, quienes eran propietarios de un expendio, de “la chispa de la vida”, o de la “Fanta”, que a mí me encanta. Los sábados por la tarde y todo el domingo sacaban a la puerta del “expendio” una bocina de trompeta de aquellas Radson, que eran muy comunes y llenaban la calle con música de la época y anuncios comerciales de la Coca y la Fanta, que leían las muchachas de la familia Nájera, cual incipientes locutoras.

Vivía en esta calle doña Lupe Franco. Ella fue madre del estimado Salvatore, luchador y réferi saltillense, que también es del Ojo de Agua y de la calle Libertad. Otros hermanos de Salvatore, que al igual que él dedicaron buena parte de su vida a la tablajería, lo son “Tino” y “El Comino”, que orgullosos mostraban las huellas de su trabajo: uno o dos dedos mutilados con la sierra o el hacha de la carnicería.

Y hablando de carniceros, en Primo de Verdad y Libertad estaba la carnicería de don Evaristo Córdova, donde los signos de modernidad eran una báscula Baro y una vitrina refrigeradora, además del uso por primera vez en el barrio del papel encerado, para envolver la carne. Abrió don Evaristo una tienda de abarrotes sufridísima, con entrada por Primo de Verdad. Por muchos años no tuvo competencia, pues la tienda más cercana, antes de Abarrotes Villa, de Hidalgo y Primo de Verdad, era la de don Catarino Palomo, “Don Cata”, como le conocíamos, padre de luchadores, cocineros, meseros y curanderos.

Notas Relacionadas

No hay de otra

Hace 5 horas

Se deslinda el PT y Ricardo Mejía de acciones del diputado Tony Flores

Hace 7 horas

Coahuila necesita traductores de chino mandarín por crecimiento industrial

Hace 8 horas

Más sobre esta sección Más en Coahuila

Hace 5 horas

No hay de otra

Hace 23 horas

Amistades que se notan

Hace 23 horas

La estilista de Cholula que proyectó ‘el tren de Saltillo’