Sociedad
Por
Agencias
Publicado el domingo, 14 de noviembre del 2010 a las 05:02
Luis Carlos López “Maico” Hacia el siglo 17 predominaban los villancicos (cantos de villa, de pueblo) y las representaciones teatrales pastoreleras. De la época podemos encontrar cantos medievales que en la misma España han perdido vigencia y en el territorio de la aridoamérica aderezan las verbenas decembrinas año con año. Uno de esos cantos de origen popular es “La pastorcita”, una tonadilla común en todo el país y muy conocida en Coahuila y Nuevo León, de donde se desprende este par de versos recogidos en el municipio de Agualeguas, Nuevo León:
“Una bella pastorcita La colonización territorial trajo consigo otra más importante, la espiritual. Así los misioneros, franciscanos y agustinos en su mayoría, se dedicaron a componer alabanzas y cánticos responsoriales con una temática cercana a la espiritualidad indígena.
La extensa obra de fray Antonio Margil de Jesús en el norte mexicano es una muestra de esa persistente labor. Así surgieron romances, chaconas, villancicos, salves, alabados, motetes y demás géneros populares y sacros, en español y náhuatl, mientras que se “cristianizaban” las celebraciones rituales indígenas y se modificaban los nombres de las poblaciones, anteponiendo el de un santo cristiano al original (San Pablito Pahuatlán, San Martín Texmelucan, San Bernardino Contla, San Juan Teotihuacan, etcétera).
Un canto que ejemplifica lo anterior es “La guadalupana”, tan popular en el noreste como las danzas de “matachines” (llamados también “matlachines” o “matlatzines”). La canción fue importada por las comunidades tlaxcaltecas que poblaron las entonces villas de Guadalupe y Bustamante, en Nuevo León, y Saltillo, en Coahuila. Presentamos una versión colonial, españolnáhuatl:
“Desde el cielo, una hermosa mañana “Nepa el cuicax tzeinalo quiayetzin “A la rorro, niño, a la rorro ya El ámbito semiprofano es quizá el que mayor riqueza temática presenta, sobre todo a partir del México independiente cuando la población del país traslada las “misas de aguinaldo” y las “posadas” a espacios más seculares como una consecuencia natural de esos tiempos en que la Santa Inquisición perdía su férreo dominio sobre cualquier manifestación considerada no apropiada para el recogimiento espiritual.
De la época sobreviven los hermosos versos del “Pedimento de posada”, de los cuales reproducimos un fragmento recopilado en la colonia Nuevo Repueblo, de Monterrey:
“–Venimos rendidos, desde Nazareth La pastorela, representación teatral, otrora exclusiva de templos y misiones, es hoy por hoy, una manifestación vigente en todo el territorio en cuestión. Este género popular, surgido en el siglo 16 con el nombre de pastorelas o coloquios, ha pervivido en el gusto colectivo al grado de contar con tantas versiones como zonas geográficas existen. Si bien su origen fue semiculterano, la pastorela actual ha encontrado un espacio idóneo para la satirización de personajes populares al grado de presentar versiones de autor, entre las que destacan las escritas por Armando Fuentes Aguirre “Catón”, la de Miguel Sabido y más recientemente la de Joel Sampayo.
Presentamos un fragmento de un antiguo canto pastorelero “acardenchado”, “El paso ligero”, recopilado por el actor e investigador Jorge Segura en el ejido de Sapioriz, Durango:
“Hoy vamos corriendo, a ver nuestro bien O este otro, “Un diciembre helado”, encontrado en la sierra de Arteaga por quien esto escribe:
“Un diciembre helado se mira venir Finalizamos los ejemplos de cantos pastoreleros con un extracto del “Corrido de la Navidad”, de la pastorela escrita por el reconocido maestro Silvino Jaramillo:
“A todos pide licencia, un humilde trovador La canción navideña en el noreste se transforma a la par de la cultura popular, como los trajes matachines que sustituyen al carrizo por el popote de plástico. Pero eso no tiene la menor importancia mientras la tradición permanezca adherida a nuestra cotidianidad.
Este sucinto recorrido, no estaría completo si dejáramos de lado la canción popular, la que ameniza la fiesta con voz gritona y ladina, la que avizora la llegada de los regalos y golosinas, entre luces de bengala y sorbos de ponche.
La que recorre los pueblos, los barrios y las ciudades desde siglos atrás, con un palo en la mano para darle duro a “la piñata”:
“No quiero oro, ni quiero plata
(Vida Universitaria, UANL, diciembre 2006)
México.- La región noreste de México no puede ser delimitada culturalmente, si acaso, geográficamente. Nuevo León, Coahuila, Tamaulipas e importantes porciones de los estados de San Luis Potosí, Durango y Zacatecas comparten un acervo casi homogéneo en sus tradiciones musicales paganas y religiosas. Las danzas propias de la fiesta guadalupana son el preámbulo al ciclo navideño que inicia oficialmente el 12 de diciembre con la celebración de la aparición de Guadalupe-Tonantzin al indio Juan Diego y culmina el 2 de febrero con las fiestas de la Candelaria. Desde la llegada de los primeros colonizadores (asturianos, sevillanos, portugueses, sefardíes conversos y tlaxcaltecas cristianizados) los nuevos pobladores trajeron consigo un caudal de cánticos navideños ibéricos y mestizos.
castigada por el frío
como bella corderita,
va cubierta de rocío
Oh, peregrina agraciada,
Oh, bellísima María
Yo te ofrezco el alma mía,
para que tengas posada…”.
desde el cielo, una hermosa mañana
la guadalupana, la guadalupana
la guadalupana bajó al Tepeyac…”
Nepa el cuicax tzeinalo quiayetzin
Tlen cuautla cope, Tlen cuautla cope
Tlen cuautla cope, temo Tepeyácatl…”.
La población criolla de las antiguas “Provincias de Oriente” conserva un importante repertorio de cantos españoles derivados de antiguos romances, tonadillas, sainetes y canciones infantiles. La canción de cuna “A la rorro, niño” es una de las más bellas expresiones de la epifanía: la versión fue aprendida de mi madre cuando se la escuchaba cantar a mis hermanos menores:
Duérmase mi niño, duérmaseme ya.
El niñito Dios del cielo bajó
pa’ lavar la falta que Adán cometió.
Ya vienen los reyes, vienen caminando/ para ver al niño que estaba llorando…”.
Yo soy un carpintero, de nombre José.
–No me importa el nombre, déjenme dormir
Porque yo les digo que no hemos de abrir.
–Posada te pide, amado casero
por sólo una noche, la Reina del Cielo.
–Pues si es una reina quien lo solicita
¿Cómo es que de noche anda tan solita?
–Por cumplir del César, un cruel mandamiento
Vamos a Belén con gran sufrimiento”.
que nos dio un ángel que nació en Belén.
A paso ligero ya vamos rendidos
El poder del Cielo, en paja ha nacido”.
Tendrá menos flores la rosa de abril.
Sobre el horizonte la sombra camina
La paz saludamos de la Palestina”.
Del nacimiento de Cristo, voy a dar un pormenor
Veinticinco de diciembre, año uno del Señor
en una noche de invierno, el Niño Jesús nació”.
Yo, lo que quiero, es romper la piñata.
Dale, dale, dale, no pierdas el tino
porque si lo pierdes, pierdes el camino.
Dale, dale, dale, dale y no le dio
Quítale la venda, porque sigo yo”.
Notas Relacionadas
Más sobre esta sección Más en Sociedad