Internacional
Publicado el lunes, 11 de mayo del 2026 a las 20:42
Pennsylvania, Luisiana.– Lo que comenzó como una detención migratoria rutinaria se transformó en un “vía crucis” de nueve meses a través de tres estados y dos territorios, culminando en un movimiento social que hoy resuena en los pasillos del Congreso en Washington D.C. El pasado 29 de abril, la comunidad celebró un triunfo poco común sobre el sistema: la liberación de Carlos Della Valle.
La detención de Carlos no fue estática. Durante su tiempo bajo custodia del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), el ciudadano mexicano fue trasladado por una decena de centros, desde Puerto Rico y las Islas Vírgenes hasta Florida y Texas, para finalmente ser recluido en el Centro Correccional de Winn, en Luisiana.
Carlos describe las condiciones de estos traslados y estancias como “pesadillas encadenadas”:
– Hacinamiento extremo: En la instalación conocida como “Alligator Alcatraz” (Everglades), Carlos reportó convivir en jaulas con 32 personas y acceso limitado a la higiene básica.
– Traslados inhumanos: Desplazamientos de hasta 40 horas permaneciendo esposado de manos, pies y cintura, con privación de sueño y alimentos.
– Crisis de salud: Durante su estancia en Winn, Carlos fue testigo de intentos de suicidio y el fallecimiento de compañeros de celda, como el mexicano Alejandro Cabrera.
Angela Della Valle, una maestra de escuela en Pensilvania, transformó su realidad de “privilegio” —como ella misma describe su origen— en una plataforma de lucha política. Convirtió 21 hoteles en centros de prensa improvisados mientras seguía el rastro de su esposo a través del localizador de ICE.
El caso de Carlos provocó un “shock” en su comunidad de mayoría blanca y votante de Donald Trump.
” “No sabían que Carlos era indocumentado; ahora que lo saben, no es la imagen de lo que pensaban que era un inmigrante”, afirma Angela, quien exhortó a sus vecinos a pasar de las oraciones a la acción política en las urnas.
La lucha de los Della Valle trascendió el caso personal para convertirse en un estandarte de las familias mixtas en Estados Unidos. Solo seis días antes de la liberación de su esposo, Angela participó en Washington D.C. en la presentación de la Ley Dignidad (H.R. 4393).
Esta iniciativa bipartidista, impulsada por las representantes Maria Elvira Salazar (republicana) y Veronica Escobar (demócrata), busca:
1. Proporcionar estatus legal y permisos de trabajo a inmigrantes con larga estancia en el país.
2. Fortalecer la seguridad fronteriza.
3. Evitar la separación de familias estadounidenses.
” “Las familias estadounidenses no deberíamos tener que elegir entre el país que amamos y nuestros esposos”, sentenció Angela durante su discurso ante legisladores.
Aunque Carlos hoy está en casa, su esposa asegura que su labor apenas comienza, buscando establecer puentes para las miles de familias que no cuentan con los recursos o el altavoz para enfrentar al sistema migratorio.
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