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Grupo Zócalo
Publicado el miércoles, 21 de abril del 2021 a las 10:23
Ciudad de México.- Un trastorno de la personalidad se define como un desajuste basado en un patrón de pensamiento rígido y poco saludable. Este término engloba a un conjunto de perturbaciones o anormalidades que se dan en dimensiones afectivas, de relación social con los individuos y ámbitos motivacionales. Hasta el 60% de los pacientes psiquiátricos presentan algún tipo de trastorno de personalidad, así que se considera el diagnóstico más frecuente en psiquiatría.
El Trastorno Límite de Personalidad (TLP o BPD, por su traducción al inglés Borderline Personality Disorder) se define como un trastorno de la personalidad que se caracteriza por inestabilidad emocional, pensamientos extremadamente polarizados y dicotómicos, relaciones interpersonales caóticas y una impulsividad marcada. Se incluye dentro del cluster-B a nivel diagnóstico, dentro de los llamados trastornos “dramático-emocionales”. Comparte categoría con el trastorno histriónico de personalidad, el narcisista y el antisocial.
Se estima que la prevalencia del TLP es de un 1,6% dentro de la población general, pero representa al 20% de los pacientes psiquiátricos. Estas cifras podrían estar sesgadas y las prevalencias seguramente sean bastante más altas, debido al estigma social que (por desgracia) aún supone ser diagnosticado con un trastorno psicológico. En las siguientes líneas, exploramos la relación de la dependencia emocional en el Trastorno Límite de Personalidad. No te lo pierdas.
El diagnóstico del Trastorno Límite de Personalidad (TLP)
Antes de sumergirnos en la correlación entre ambos eventos, vemos necesario otorgar al público una serie de pinceladas sobre las características del Trastorno Límite de Personalidad. El Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders (DMS-5), ratificado en el año 2013 por la Asociación estadounidense de Psiquiatría (APA) sienta cátedra en lo que al diagnóstico de los desórdenes mentales se refiere.
Según esta fuente, el paciente con TLP debe presentar, al menos 5 de los siguientes rasgos por más de un año:
Además de todos estos datos de interés, investigaciones médicas como Borderline Personality Disorder (StatPearls, NCBI) estipulan que el Trastorno Límite de personalidad surge como una combinación de predisposición genética combinada con eventos durante la infancia y ciertas disfuncionalidades neurobiológicas. Se ha detectado que el patrón de heredabilidad del TLP es de un 50%, más incluso que los desórdenes depresivos. Por otro lado, hasta el 70% de los pacientes han experimentado durante la niñez violencia, abuso sexual o negligencia.
La dependencia emocional y el TLP
En el primero de los puntos del diagnóstico de esta patología, se evidencia que la dependencia emocional y el Trastorno Límite de Personalidad están ampliamente ligados. El paciente con TLP se caracteriza por un marcado sentimiento de vacío y, además, tiene un miedo irracional (e injustificado) a ser abandonado por las personas que le rodean. De todas formas, más allá de causalidades “obvias”, requerimos fuentes científicas que confirmen nuestras sospechas.
El estudio Dependency, mood instability, and inconsequence traits for discriminating borderline personality disorder, publicado en el año 2019, explora la correlación del TLP con la dependencia emocional, la inestabilidad emocional y la inconsecuencia. Para ello, se tomaron un total de 305 pacientes divididos en 3 grupos: diagnosticados con TLP, pacientes con otros trastornos de personalidad y un grupo muestral estándar, es decir, un sector de la población no patológico.
Tras ello, se les realizó una encuesta estandarizada (IDCP-2) a cada una de las personas en todos los grupos muestrales, compuesta por 206 cuestiones que se podían valorar del 1 al 4, desde el “no tiene nada que ver conmigo” al “me define”. Este cuestionario cuantifica los factores más relacionados con el Trastorno Límite de Personalidad, como son la autodevaluación, inseguridad, ansiedad, miedo al abandono, problemas de autoimagen, impulsividad, toma de decisiones riesgosas, etc.
En el análisis estadístico se demostró una correlación significativa entre los pacientes con TLP y la dependencia emocional, pero también con la inestabilidad emocional y la inconsecuencia. Además, se observó que, dentro de los factores englobados en el sector “dependencia” (autodevaluación, miedo al abandono e inseguridad), el miedo al abandono fue el mejor predictor de todos. Esto tiene mucho sentido a nivel psicológico, pues la inseguridad, baja autoestima e impulsividad son fácilmente asociadas al miedo a quedarse solo.
El artículo científico Interpersonal dependency in borderline personality disorder: clinical context and empirical evidence va aún más allá, pues estipula que existe una clara comorbilidad entre el Trastorno Límite de Personalidad y el Trastorno Dependiente de la Personalidad. Se estima que el TLP se presenta con otros desórdenes emocionales en el 80-96% de los casos, así que es de esperar que se encuentren puntos comunes entre diversas de estas entidades en muchos pacientes.
Una causalidad clara
Con estos datos científicos, hemos puesto en evidencia que la correlación entre el TLP y la dependencia emocional están más que claras. El miedo al abandono es un criterio diagnóstico muy poderoso a la hora de identificar a un paciente con Trastorno Límite de Personalidad, así que la necesidad de no perder a los allegados es un rasgo típico de las personas que sufren esta patología.
Por último, queremos destacar que el TLP y otros trastornos se pueden tratar. En este caso concreto, no existe una medicación aprobada por la Food and Drug Administration (FDA) para la patología, pues el efecto de los antidepresivos, antipsicóticos y otros fármacos es bastante limitado. De todas formas, sí que se ha demostrado la utilidad de la psicoterapia para mejorar la sintomatología de los pacientes, por lo que ante esta alteración es importante acudir al psicólogo.
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