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Coahuila

La educación privada en Saltillo

Por Carlos Gaytán Dávila

Hace 2 años

El legendario Colegio Saltillense forma parte de la historia moderna de la educación privada de la ciudad y ocupó diferentes lugares, desde la famosa era cristera, donde los religiosos católicos eran perseguidos y asesinados por el Gobierno federal, que de acuerdo con la Constitución General de la República prohibió el culto religioso en las escuelas del país.

La principal causa de la Guerra Cristera fue la modificación del Código Penal de 1926, realizada por el presidente Elías Calles, en lo que se llamó la Ley Calles. Con ella se buscaba limitar aún más la participación de la Iglesia en la vida pública, incrementando el poder del Estado sobre la constitución de la Iglesia mexicana.

Al fusionarse el Colegio Saltillense con el Colegio Plancarte, surge el Colegio La Paz de Saltillo, cuyos propietarios deciden construir un nuevo edificio en la confluencia de Avenida Universidad y Emilio Carranza.

Esta institución vendría a ser la continuación del famoso Colegio de San Juan (1878-1914) en   donde se prepararon jóvenes que luego fueron hombres ilustres de nuestro estado, de Nuevo León, incluso de Tamaulipas, como por ejemplo Eugenio Garza Sada, magnate regiomontano e Isidro López Zertuche, empresario saltillense. El Colegio de San Juan era atendido por religiosos brindaban en lo docente lo equivalente a la actual secundaria y preparatoria con énfasis en las humanidades y  el programa científico. Eran profesores de excelencia.

El origen de la fundación del Colegio La Paz se debe a la benevolencia de doña Hospicio Dávila de García, quien dedica parte de su dinero a fundar un colegio para niñas en la ciudad de Saltillo.

Pidió el apoyo del entonces del obispo Jesús María Echavarría para que interviniera ante la Congregación de Hijas de María Inmaculada de Guadalupe, para establecer primero el colegio para niñas, con el nombre de Colegio Guadalupano del Sagrado Corazón el día 2 de septiembre de 1912, iniciando con 250 alumnas en primaria, siendo su primera directora la profesora Elvira Lobo.

El primer edificio que ocupó esta institución fue un anexo al templo de San Francisco. Posteriormente en 1913 cambió su nombre al de Colegio Guadalupe Victoria.

Hacia 1935 adopta el nombre de Colegio Antonio Plancarte, ubicándose en la calle de Ateneo #5, y para 1939 impartía ya primaria y comercio.

Durante la persecución de los cristeros cambió de dirección constantemente, pero no dejó de prestar sus servicios.

En 1945 ya existían cuatro centros bajo el cuidado de la Congregación Hijas de María Inmaculada de Guadalupe: Colegio y Academia Comercial Antonio Plancarte, Academia Comercial Jesús María Cabello, Escuela Hospicio Dávila y Escuela San José para varones.

En 1950, el colegio pasó a llamarse Instituto Plancarte, contando con secciones de jardín de niños, primaria, secundaria y comercio.

El edificio en el que actualmente se encuentra se comenzó a construir en 1942 en un terreno donado por don Jesús de Valle Arizpe para un colegio de niñas. Dentro del terreno quedó un “torreón”, una especie de garita utilizada años atrás para el cobro de impuestos..

El 5 de agosto de 1975 el Instituto Plancarte y el Colegio Saltillense se unen en una sola institución llamándose desde entonces Colegio La Paz de Saltillo, A.C., ocupando el edificio del entonces Colegio Saltillense, e iniciando el curso 1975-1976 en tres niveles, jardín, primaria y secundaria.

Se cumplen este 2023, 48 años de laborar bajo el nombre de Colegio La Paz de Saltillo, A.C., y 98 años de la llegada de las Hijas de María Inmaculada de Guadalupe a Saltillo, años ininterrumpidos de actividad escolar, que desde un inicio estuvo incorporada a la SEP, y que con gran esmero y cariño han educado a muchas generaciones de niños y jóvenes saltillenses.

 

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